Sobre el cambio de fecha de examen

Estimados alumnos: como sabéis sois muchos y las aulas tienen espacio limitado.
Para poder solvertar las dificultades de INCOMPATIBILIDAD, cada alumno dispone -previa consulta- de dos fechas pero ambas dentro de la misma semana. Es decir, los alumnos de Lengua extranjera podrán hacer el examen en la fecha de los alumnos del grupo mixto y viceversa, pero en ningún caso en la fecha de los alumnos ordinarios.
Esas fechas son:
Jueves 27 de mayo, 3,30 h (Lengua Extranjera)
Viernes 28 de mayo, 9,30 h (Grupo Mixto)
Muchísimas gracias

Notas


Tenéis este sitio para que podáis resolver entre vosotros las cuestiones que "conviene saber del tema 1".
En este otro sitio, podéis resolver lo que corresponde al tema 2.

Según me habéis dicho algunos, os ayudaría poder trabajar de modo análogo a Antropología I.

lunes, 3 de mayo de 2010

La justicia y "¿el fin justifica los medios?"

Interesantes capítulos.
El primero de ellos se inicia de modo "provocativo": "hablar de valoraciones de la realidad es un problema".
1. Porque dificulta el diálogo
2. Porque es dogmático
3. Porque, al fin y al cabo, es una cuestión de palabras.
Cada una de estas objeciones tiene argumentos que conducen a considerar que sólo si hablamos de "valoraciones de la realidad", podemos hablar, podemos aprender, podemos significar. Al fin y al cabo, buscamos "hacer justicia a la realidad"... ahora bien, la realidad primaria a la que debemos hacer justicia es "la realidad de los demás hombres". Pues bien: llamamos justicia a la disposición a someter nuestras actuaciones a esa norma: la realidad de los demás hombres.
Interesante, ¿no?

Entiendo que el resto del capítulo intenta sacar a la luz cómo se ha intentado "hacer justicia" y qué objeciones pueden hacerse a cada uno de los intentos. Como siempre, con afán de dar un paso más en la dilucidación de "qué es lo que realmente queremos", "qué es lo bueno".

En cuanto al quinto capítulo, subraya una de las máximas éticas por excelencia, de suerte que su aniquilación borra, creo, todo discurso ético. Sin embargo, es uno de los juicios más discutidos en nuestro entorno: podréis reconocerlo también a través del texto de Spaemann.

El marco conceptual es la dualidad que plantea Weber entre "ética de la convicción" y "ética de la responsabilidad". Analizar los argumentos de cada una de las posturas y ver dónde están sus límites será interesante. Quisiera que, en la medida de lo posible analizárais vuestros propios puntos de vista para "someter nuestros intereses, nuestros valores, a una medida externa a cada uno, objetiva". Es parte del interés de la asignatura.

El discurso intenta aproximarse aún más a "qué sea actuar bien", o "qué es lo bueno". De nuevo veremos que no es cuestión fácil, aunque se va acercando a algo claro: si no es fácil decir que algo -un acto concreto- se siempre bueno en cualquier circunstancia, sí podemos decir que hay actos que JAMÁS han de realizarse, bajo ningún concepto y en ninguna circunstancia. Esto, creo, comienza a clarificarse un poco más.

Un cordial saludo.

55 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola soy Mª Libertad Pérez Lobo (Lengua Extranjera). Comienzo mi intervención con el Capítulo 4. Cierto es que cada individuo posee unos intereses, y por lo tanto unos valores que difieren de los valores de otros individuos (ejemplo: no a todo el mundo le produce gozo la música clásica). También hemos de comprender que nuestras valoraciones sobre algo debemos entenderlas como hipótesis, puesto que no todo el mundo puede estar de acuerdo con nosotros; por ello podemos decir “que vivir rectamente significa hacer justicia a la realidad, objetivar nuestros intereses, formarlos mediante el contenido valioso de la realidad”. Para ello hemos de actuar con justicia, con nosotros mismos y con los demás y lo debemos hacer desde el respeto a los intereses de los demás y a los nuestros. Aunque hay veces que se dan injusticias, en individuos que se aprovechan de su situación de dominio frente a algo (ejemplo de la subasta), por ello la justicia es la virtud de los individuos que disponen de poder, y lo que se debe intentar es que haya ante todo simetría, igualdad de unos para con otros. Aunque está claro que el que impone la justicia suele ser el más fuerte, que puede utilizar su poder para ser justo con todos (crear igualdad) o para cubrir sus propios intereses; en este último caso, al cubrir sus intereses nada más, no establece una jerarquía de valores, y por lo tanto no establece una justicia distributiva. Continuando con la justicia, vemos que existe un principio aritmético, que otorga a todos lo mismo, y no valora el esfuerzo y capacidad de cada uno (ejemplo: que todos ganen igual salario), pero el principio de la igualdad proporcional, otorgaría a cada uno según su capacidad y su trabajo un salario, y éste principio si sería justo para todos, pero no del todo. Por ello decimos que solamente Dios sería justo.

Anónimo dijo...

Hola soy Mª Libertad Pérez Lobo (Lengua Extranjera).Continúo mi intervención con el Capítulo 5. Continuamos hablando de la justicia, y Spaeman nos dice que se debe realizar bajo dos supuestos, el amor y el conocimiento, ya que podemos actuar con amor, pero injustamente, porque no tenemos el suficiente conocimiento para saber que estamos actuando inadecuadamente. Actualmente hay una oposición entre la moral deontológica (el fin justifica los medios, es una ética de responsabilidad “lo vemos en el médico que amputa una pierna para salvar a un hombre”) y teleológica (realizar acciones teniendo en cuenta las consecuencias). La moral deontológica, también llamada Utilitarismo, es actuar sin medir las consecuencias a largo plazo de nuestros actos. Por todo ello (según Weber), no se puede juzgar un acto en sí mismo, se debe comprender la intención de quien lo realiza, si es buena o si es mala (por ejemplo la traición de Judas a Jesús, que salvó a la Humanidad pese a que éste actuó de mala Fé). El Utilitarismo pretende lograr que el mundo sea lo mejor posible sin tener en cuenta los medios que se utilicen para conseguir éste fin, actúa a pesar del sufrimiento de otros para lograr su objetivo. La realidad es que es difícil saber que actos a largo plazo pueden ser buenos y cuáles malos, por ello cuando no realizamos algo y esto da lugar a consecuencias nefastas, nos sentimos culpables, a pesar de que realmente nunca hubiéramos pensado que al actuar como actuamos sucedería algo tan malo. Creo que es un tema complicado, y que cada cuál tendrá su punto de vista.

Gema dijo...

Hola Consuelo y compañeros,
Soy Gema Valldecabres, titulada en infantil
Lanzo una lluvia de ideas que he sacado de estos dos capítulos, y que además aparecen en la vida real de los niños y su educación. El autor habla de alegría, placer, gozo, valor de los sentimientos que dan éstos, riqueza del contenido valioso de la realidad. Esto me recuerda a un niño que actúa con el interés de ser premiado con un juguete, sus padres ya le han anticipado que se lo darán por su actuación buena, el niño se porta bien por el fin inmediato y placentero de su futuro juguete. Sin embargo, qué diferencia educar al niño premiándolo con la alegría y satisfacción de sus padres, por tanto el resultado es el disfrute y gozo de ver a sus padres orgullosos y contentos. En este último caso el educando va aprendiendo a valorar y jerarquizar sus intereses y a tener en cuenta los sentimientos de los demás, y capta que ser feliz no es tener un juguete. Como dice el autor, todo esto se consigue con experiencia y práctica, con buenos ejemplos y buenos imitadores. Por tanto me quedo con el gozo, gozar de algo o con algo, gozar es un gran disfrute que se consigue aprendiendo a objetivizar sus intereses y, yo añadiría, subjetivizar los intereses de los demás, hacer míos los intereses de los demás, ayudarlos, compartirlos, hacer equipo. Creo que esto también facilitará al niño a conocer la realidad, el valor de las cosas y a actuar en justicia. Hace poco oí a una abuela, que ejerce como juez, decir a su nieta de 7 años; trabaja y aprende mucho para ayudar a los demás cuando seas mayor.
En mi opinión este capítulo es muy importante desde las edades tempranas, tenemos multitud de ocasiones todos los días para educarlos en este tema.
La apatía y la pasión entorpecerán esta tarea pues desvirtúan la realidad y jerarquía de los valores buenos. Actualmente, es fácil ver a niños apáticos, la televisión los anonada, por ejemplo, y niños muy movidos con síntomas de hiperactividad, están todo el día reclamando atención y están acostumbrados a ser respondidos al segundo. Desde el aula podemos ayudar a los padres a mejorar estas situaciones.

Anónimo dijo...

María Sánchez-Beato Solera

Hola a todos, haré un resumen del capítulo 4.
Vivir rectamente es hacer justicia a la realidad y esta realidad debe ser comprendida mediante el lenguaje. La palabra bueno tiene cualidades que es preciso concretar con el lenguaje. Nuestros deseos hay que objetivarlos sujetándolos a una medida común y comparándolos entre ellos para evitar conflictos: y esta es la función del lenguaje. La justicia puede ser exigida a todos relativizando los intereses. Solo cuando está claro qué interés es más importante se puede decir que algo es justo. Si no se tiene claro qué interés es el más justo hay que someterse a una instancia superior e imparcial, es decir, a las leyes del Estado. La justicia se apoya en la distribución de bienes, que son escasos. Para Marx, cuando se haya solucionado la distribución de bienes no será necesario recurrir a la justicia. Pero la justicia no será el dar a todos por igual sino la aceptación por todos de que existen asimetrías justificadas que es necesario respetar. El reparto de cargas y beneficios no de debe de hacer de antemano para no dar la impresión que se reparte a capricho. La justicia en los intercambios debe atender al valor de los objetos y a su precio justo sin caer en lo que particularmente estimemos el valor de algo. Por ejemplo una antigüedad puede tener un valor incalculable para alguien amante de lo antiguo. El poder es el responsable de estimar el valor justo y corresponde a la justicia el control del poder y la división de poderes. La justicia distributiva siempre ha estado presente en la discusión de todas las civilizaciones. La justicia distributiva la puede impartir el más fuerte según quiera o puede darse con el criterio de dar a gusto de cada uno. Los criterios para distribuir la riqueza siempre han estado en jaque. La civilizaciones modernas adoptan dos posturas principales: dar a todos lo mismo (distribución aritmética) o dar a cada uno según su capacidad o su trabajo (distribución proporcional, de Marx). En esta última opción se puede argumentar el cómo se mide la capacidad o cómo se valora el trabajo. Además de estas dos posturas existe una más que aporta el cristianismo: la distribución según las necesidades de la persona. Es justo ayudar al que lo necesita y supone un gran progreso castigar al que no para ante un accidente para ayudar al herido.

Anónimo dijo...

María Sánchez-Beato Solera

Continuo con el capítulo 5.
Spaemann reflexiona sobre la justicia y la define como “el proceder de quien está dispuesto a prescindir de sí mismo y de sus preferencias personales cuando se trata de distribuir los bienes que son escasos” La justicia debe respetar al hombre por sí mismo. Si un gobierno prohibiera oler las flores a todo el mundo, ese gobierno no sería injusto pero sería estúpido. Ese respeto significa amor en el sentido de benevolencia. Hacer justicia al hombre es querer su bien. ¿Qué medida hemos de satisfacer para ser buenos? El filósofo Max Weber dice que hay dos posiciones para responder a esta pregunta. La posición del que se siente responsable y la posición del que se siente convencido. Entre los primeros están los políticos y entre los segundos están los santos. Pero Weber no puede olvidar que ha habido políticos santos y santos con éxitos políticos. La Ética actual se debate a menudo entre estos dos extremos, pero no se trata de responsabilidad o convicción sino de calibrar las consecuencias de la responsabilidad de una acción y de que si alguna consecuencia nunca puede ser causada o por el contrario está permitido cualquier acto si después se justifica. Como siempre el planteamiento es ¿el fin justifica los medios si es un buen fin que compensa el mal producido por los medios empleados?
Se puede argüir que el médico amputa una pierna para salvar al paciente y el fin está justificado según su responsabilidad pero, ¿está obligado el médico a salvar a un criminal sabiendo que cometerá más crímenes? Sopesar los bienes o valores que se quieren salvar es una manera habitual de conducirnos, es decir el utilitarismo. Lo que pasa es que este utilitarismo a veces choca con el carácter complejo e imprevisible de las consecuencias. Por ejemplo si se aplica una terapia para disminuir la mortalidad infantil puede tener alguna consecuencia inesperada en el futuro (aumento de la población hambrienta). Tampoco hay que orientar nuestros actos según el conjunto de sus consecuencias por que los deja sin dirección y los entrega a cualquier experiencia o manipulación (para ello Spaemann cuenta un experimento recogido en la radio bávara) ¿Existe una responsabilidad del hombre como tal, propia de todo hombre? Kant pone el límite en el uso de los propios hombres como medios para conseguir un fin. Después de incidir en lo bueno o en lo malo, el autor refiere lo que el legislador romano decía: “lo que va contra la piedad, contra el respeto debido al hombre, dicho brevemente, contra las buenas costumbres, debe ser considerado como imposible”. El buen hombre sería el que ve la imposibilidad de hacer algo como consecuencia de ver que no le es lícito hacer eso.

un saludo,
María.

Laura Fdez Fdez dijo...

Hola a todos, soy Laura Fdez Fdez (L.E.Titulados) y quería empezar mi intervención comentando qué es justicia para Spaemann en el capítulo 4.
La comunicación se hace necesaria para poder expresar nuestros conflictos y así poder solucionarlos llegando a un acuerdo. De esta manera llegamos a hacer justicia. “La justicia es una virtud, una actitud del hombre”.
Una persona se la considera justa cuando, en los conflictos de intereses, examina de que intereses se trata y no le importa de quiénes sean para darles preferencia. Si hubiera alguna duda o tentación, se sometería a las leyes del Estado.
Haciendo referencia a la educación, los alumnos han de ser capaces de no dejarse llevar, sino que deben aprender a conducir su vida. La tarea de la educación consiste en enseñar a objetivar nuestros deseos e intereses, es decir, comparándolos entre sí.

Respecto al capítulo 5 cabe decir que no siempre podemos hacer lo que queremos, lo que está estrictamente acorde con nuestros principios, porque en muchos casos chocaríamos con la realidad, con los intereses y aspiraciones de los demás.
La “ética de la convicción” está animada por la obligación moral y el seguimiento absoluto de los principios. En cambio, la “ética de la responsabilidad” valora las consecuencias de los actos y confronta los medios con los fines.
Es decir, nos permite evaluar las consecuencias y las diversas opciones o posibilidades ante una determinada situación. Así podemos valorar los fines, y también los medios –instrumentos, herramientas- que apliquemos o que pensemos aplicar para alcanzarlos.

sonia dijo...

Hola a todos. Soy Sonia Mejías. 2º Magisterio Infantil.
El capítulo 4 habla sobre 3 objeciones que el sentido de los valores tiene para el éxito de una vida.
1- Invocar la evidencia de los valores no contribuye ni a superar los conflictos ni a lograr un acuerdo.
2- Hablar de los valores tiene algo de dogmático. Un discurso responsable y científico debe limitarse a ser hipotético.
3- En realidad se trata de una cuestión de lenguaje o de análisis de lenguaje.
De ahí que vivir rectamente significa hacer justicia a la realidad. Es importante saber cual es verdadero camino a seguir, cuales son los intereses que son importantes a seguir, no dejarse guiar por lo vano y vacio.
Una de las virtudes del hombre es la JUSTICIA, pero la justicia no sólo con uno mismo, sino también con el de al lado. Hay que ser justo y consecuente con los intereses de la persona en sí misma. De ahí que justicia signifique imparcialidad, según mi opinión hay que guiarse no sólo por mis intereses, si esos intereses dañan al otro. No se puede obrar sólo por beneficio propio, sino que hay que ser justo y mirar más allá, ser consciente de las repercusiones que ese obrar puede acarrear.

CAPÍTULO 5.
- Moral Deontológica: es aquella moral que diferencia los buenos o malos comportamientos en general y sin tener en cuenta las consecuencias.
- Moral teológica es aquella que deduce el valor de las acciones del que revista el conjunto de las presuntas consecuencias. También conocida como utilitarismo.
La mayoría de personas actúa pensando en las consecuencias que sus actos tendrán. Hay que sopesar lo bueno o malo que nuestra conducta nos traerá. Pero también es verdad que no podemos saber al cien por cien, las consecuencias que nuestros actos pueden traer a largo plazo. Ante la toma de una decisión, toda puede parecer que si la llevo a cabo puede ser lo mejor, pero luego a la larga resultar no tan beneficiosa como parecía.
un saludo a todos y mucho ánimo.

nuria muñoz dijo...

Hola a todos. Soy Nuria Muñoz (titulados).Tema 4:

Los valores pueden crear conflictos, pero lo importante es que se puedan superar. Estos valores han de ser revisados a través de la experiencia para alcanzar un fin .El lenguaje ha de estar a nuestra disposición para definir nuestros gustos, para atinar mejor en nuestras apreciaciones.La educación ha de formarnos en esclarecer el contenido valioso de la realidad, los intereses objetivos, sujetarlos a una medida común, a un lenguaje que nos una con los demás. El hombre ha de actuar y comportarse en un sentido que sea comprensible por los demás. La justicia es una virtud, una actitud del hombre. La justicia se preguntará “de qué intereses se trata” y no “de quién son los intereses”, ha de ser imparcial. Es el reconocimiento de una simetría entre los hombres, no en cuanto a igualdad de todos, sino en justificar las desigualdades.
La justicia es la virtud de quien dispone del poder: la virtud del más fuerte.• Éstos, han de proporcionar medidas que no sean en su provecho, han de saber repartir, han de tener justicia distributiva, pues siempre habrá hombres que estén a merced de otros, y dependan de la justicia de los poderosos; aunque, esto genere disputas, éstas han de estar encaminadas a lograr el hallazgo de lo justo .Así pues, no es tan importante el que tenga autoridad el más fuerte, sino el que sepa qué hacer con ese poder; es decir, que sea un poder subordinado a una jerarquía de valores objetivos y no a sus intereses. Para ello, el poderoso ha de estar capacitado para resolver y distinguir entre criterios distributivos relevantes, de los que no lo son. Esto será en base a una igualdad proporcional, y, teniendo en cuenta las necesidades de la persona.
Un saludo Nuria

M.H.Sumner dijo...

Hola, aquí doy un resumen de los temas IV y V:
Tema IV: la justicia actúa cuando objetivamos nuestros intereses con el fin de vivir rectamente. Para ello necesitamos de la educación que tiene por misión ayudar al hombre a librarse de sus sensaciones inmediatas y así sujetarlos a una medida común. Es por ello que la justicia es considerada una actitud del hombre donde tiene que valorar sus intereses en relación con los intereses de los demás de manera imparcial.
La justicia es algo necesario, aunque Marx en su visión comunista de Estado la niega, ya que la justicia funciona en verdad cuando hay reparto de bienes donde son escasos. Pero este reparto no se hace siempre de forma imparcial ya que hay muchos factores en juego como las diferentes valoraciones que cada uno puede hacer de ciertos bienes.
Spaemann al hablarnos de la justicia distributiva nos muestra dos puntos de vista extremas: la primera, que trata de la virtud del más fuerte en el sentido en que se interesa para mejorar su posición. Pero este aspecto del más fuerte que se impone tiene sus discrepancias en el sentido que surgen cuestiones como si es justo lo que le conviene al justo o lo que él piensa lo que le conviene, es decir si sus criterios son objetivos o meramente subjetivos.
La segunda dice que la distribución se tiene que hacer según los criterios de cada uno; sin embargo al acabar teniendo un carácter subjetivo acabarían chocando entre sí siendo difícil establecer una jerarquía.
Los filósofos de la antigüedad, al tratar de los principios de la igualdad hablan por un lado de la igualdad aritmética donde cada uno recibe lo mismo y, por otro, de la igualdad proporcional (cada uno según su capacidad y trabajo). Ambas no satisfacen ya que el primero, al recibir cada uno lo mismo termina por ser injusto y la segunda aun siendo más justo, no satisface porque valorar el trabajo queda abierto.
Un tercer principio con el que cierra el capítulo Spaemann es la que esta en relación con las necesidades de la persona que dice que quien no es capaz de darse a sí mismo la ayuda requerida tiene que serle beneficiado por otros en la medida de sus necesidades.

Tema V: de tratar de manera generalizada la idea de justicia en el tema anterior, Spaemann pasa a considerar lo que significa hacer justicia al hombre dándonos a conocer varias posturas; si por ejemplo, se tuviera en manos la vida de una persona, los defensores de una ética de convicción nos respondería que bajo ningún concepto se podría quitar la vida de esa persona; sin embargo, los partidarios de una ética de responsabilidad sopesarían previamente las posibles consecuencias antes de ejecutar sus actos.
En la ética actual se habla de una posición deontológico y teleológica siendo donde la primera haría una consideración de comportamientos buenos y malos sin tener en cuenta consecuencias y la segunda deduciría el valor de las acciones del que revista el conjunto de consecuencias.
Spaemann nos quiere hacer ver si hay consecuencias que nunca podrían ser causadas o si estaría permitido cualquier acto con tal de que a la larga quedara justificado por el conjunto de las consecuencias positivas. Dice que si nos acogiéramos a esta última afirmación tendríamos que aceptar el hecho de que cualquier crimen podría quedar justificado si se persiguiera un fin que hace bueno ese medio. Así por ejemplo, el que mata por darse que comer, o el que asesina por sus convicciones religiosas, no estarían haciendo nada malo ya que el fin justifica los medios.
Para Spaemann el hacer uso de las personas como medios atenta contra su libertad y por lo tanto son acciones en sí malas ya que son modos de proceder que manipulan y por tanto niegan el carácter de persona y de fin en sí mismo.
Un saludo.

adriana vaz dijo...

Buenas días, soy Adriana Vaz de titulados de E.I.
En estos dos capítulos Spaemann aborda el concepto de justicia, tan genérico en la sociedad de hoy día.
Primero se debe de partir de una formación y una educación en valores, saber lo que es bueno y malo. Gracias a esos valores, podemos opinar con los demás desde diferentes puntos de vista y aquí entra los conflictos. En sí, tener conflictos o puntos de intereses distintos también nos ayuda a crecer como personas y adquirir mayor experiencia. Pero debemos saber que esos intereses sean objetivos a la realidad, formarlos mediante el contenido valioso de la realidad, la verdad.
La justicia va ligada con estos conceptos anteriores, porque sin éstos no podríamos dar respuestas afines a nuestros principios. La justicia, es una virtud, una actitud del hombre. Pero la justicia tiene que ser simétrico a todos, sin excepción alguna, sin escasez de bienes. Desgraciadamente, cada vez que pongo el telediario me dan ganas de “llorar” por todas las injustitas, desigualdades que vemos en el mundo. Esto no debería ser así, porque la justicia debe ser imparcial para todo el mundo. Pero aquí convergen intereses, poder y dinero, mucho dinero y esto va en contra de los principios de igualdad. Se diferencian aquí dos tipos de igualdad. La primera llamada igualdad aritmética, que significa que cada uno recibe lo mismo sin excepción de si has estudiado una carrera o si eres un medico cirujano con mucha experiencia. Sin duda esto es injusto.
La segunda se llama igualdad proporcional que significa que cada uno recibe lo suyo dependiendo de la capacidad que tenga y el puesto de trabajo, parece ser mas justo que el anterior pero depende también del talento, la suerte y cómo desempeñe el trabajo.
Como bien dice Platón solo Dios podrá juzgar la justicia proporcional mientras que los hombres deberían actuar en una igualdad de recursos, ayudas, de bienes para todo el mundo.
Me viene a la cabeza un anuncio de Coca-cola que me pareció muy bueno. Trataba de un niño de 16 años que esta tomando el refresco y viene su madre de hacer una entrevista de trabajo y como no, no le cogen porque pedían referencias. Su madre se había dedicado en cuerpo y alma a sus hijos, ama de casa y a su marido. El final del anuncio es muy bueno, porque se ve al hijo hablando con el supuesto jefe del trabajo ofertado, diciéndole lo mucho que valía su madre siempre dedicada plenamente a su familia, sin lamentaciones y siempre con una sonrisa en la cara.
Destaco este anuncio porque lo que verdad importa en la vida es el amor al prójimo, el ayudar al desvalido, y eso a mi parecer, es hacer justicia con los que más lo necesitan.
Un cordial saludo

Eva dijo...

Hola, soy Eva Gayo, (tit.L.E.)

Lo que más me ha llamado la atención del cap.IV:

Me quedo con la definición de justicia: la disposición a someter la propia actuación a una medida común o norma justificativa. El justo es el que, en los conflictos de intereses, los examina y está dispuesto a pasar por alto de quién son esos intereses: actúa con imparcialidad.

Lo complicado es establecer una jerarquía de criterios: ¿igualdad aritmética –todos reciben lo mismo- o proporcional –cada uno según su capacidad y su trabajo? Ninguno de los dos criterios satisface plenamente, pero no nos queda más remedio que vivir con ello.

Finalmente, hay un último ingrediente necesario en toda sociedad justa: el amor al prójimo, es decir, ayudar al que lo necesita.

Y del cap.V, me quedo con estas ideas:

** La diferencia entre ética de la responsabilidad / moral teleológica / utilitarismo (que tiene en cuenta las consecuencias y las sopesa para elegir la vía de actuación) y ética de la convicción / moral deontológica (la que no actúa según las consecuencias sino en base a premisas previas).

** El rechazo de Spaemann hacia el utilitarismo por dos razones:

1. La complejidad y el carácter imprevisible de las consecuencias a largo plazo de nuestros actos.

2. La cualidad moral de la acción queda en manos de supuestos expertos (como lo fueron los nazis en su momento). “Orientar nuestros actos según las consecuencias los deja sin dirección, los entrega a cualquier experiencia y manipulación”.

** Entonces, que una acción sea buena depende de un conjunto de circunstancias. Un buen hombre sería aquel que se niega a determinados actos, en base a los dictados de su conciencia (matar, torturar, manipular…). Ahora bien, ¿hay que seguir siempre la conciencia? Paa eso, el siguiente capítulo.

Oliva Luengo Morillas dijo...

Hola buenas tardes a todos, soy Oliva Luengo Morillas, alumna titulada de Magisterio de Lengua Inglesa.
Me gustaría dar mi opinión sobre ambos capítulos, se podría hablar extensamente pero intentaré ser breve.

El capítulo 4 empieza dando tres objeciones que dan importancia al sentido de los valores para tener éxito en una vida.
1.Invocar la evidencia de los valores no contribuye a superar los conflictos. Los valores pueden crear conflictos pero también son un elemento para superarlos.
2.Debemos entender nuestra valoraciones como una hipótesis que podemos revisar en cualquier momento.
3.En realidad se trata de una cuestión del lenguaje. Este lenguaje posibilitan una experiencia de los valores.
Para ser posible esto necesitamos la comunicación y por tanto, el lenguaje que nos une con los demás.

Todo ello nos lleva a decir que una actitud del hombre es la justicia, sin embargo, el texto también señala dos puntos de vista para llega a un dictamen justo:
1.No hay mas criterio relevante que el criterio del más fuerte.
2.Los criterios de distribución son a voluntad y no son dictados por intereses subjetivos.
Ambos principios son injustos puesto según afirmaba Platón, sólo Dios puede juzgar el valor absoluto de cada uno y de cada una de sus prestaciones..
Para finalizar podemos añadir un tercer punto de vista correspondiente a una Sociedad justa: la que está en relación con las necesidades de una persona (amor al prójimo).

El Capítulo 5 comienza dando un breve repaso al capítulo anterior, recordando la definición de justicia, para después adentrarse en la ética de responsabilidad y la ética de convicción.
La ética de responsabilidad es entendida como la actitud de una persona, que se pregunta cuáles son las consecuencias de sus actos, actuando después en consecuencia, por ejemplo: un médico que amputa una pierna para salvar el resto del cuerpo. Y la ética de Convicción, en la cual no se tiene en cuenta las consecuencias, simplemente se actúa.

Un saludo.

María Frago Pérez dijo...

María Frago Pérez
Titulada Ed. Infantil

El ser humano es un ser social por naturaleza, por lo que vivimos en sociedad. Además debemos sumarle que todo hombre y por el hecho de ser, desarrolla un yo personal a lo largo de su existencia. Para explicar este hecho de manera metafórica, podemos imaginar que los intereses de una persona se encuentran materializados en un coche. De tal manera, que el coche es la extensión del ser de dicha persona. De este modo, vemos más gráficamente como las personas van y vienen, ocupando un espacio, con coches más grandes o más pequeños, más rápidos y más lentos, de unos colores y de otros…(cada coche es el conjunto de intereses de una persona). Estos coches se mueven y en ocasiones tienen choques por multitud de circunstancias: no obedecer las señales, aparcar sin prestar atención, sobrepasar los límites de velocidad… Una vez hemos extrapolado de una manera física los intereses, podemos observar que cada persona tiene una dirección en su vida, que puede coincidir con la de otros o no. El hecho de que mi interés personal (siguiendo la metáfora) sea el ir a Madrid, el llegar pronto a Madrid porque mi hermana se casa, no justifica que tenga que hacerlo a una velocidad de 220 km/h. Desde luego que es igual de legítimo que el de otra persona que tenga que ir a Madrid, pero esta segunda no tiene porque sufrir un accidente porque mi interés prevalezca en importancia. En el momento que chocamos, se desarrolla un conflicto de intereses, y por supuesto unas consecuencias. Ante esta situación es importante hacer justicia a la realidad, es decir, objetivar nuestros intereses y los de la otra persona.

Por eso es muy importante desarrollar en las distintas etapas del aprendizaje el que las personas sean capaces de saber medir adecuadamente, a través del conocimiento de otros, cuál es la medida en cada situación (saber bien qué tipo de coche tenemos respecto al resto, si tiene los frenos bien, si las ruedas están en condiciones…), porque siempre podremos decir que la culpa fue del coche, pero ¿quién conducía ese coche? ,¿quién conducía esos intereses?.Al final haciendo justicia a la realidad, la Ley nos ayudará a objetivar nuestra actuación y la responsabilidad que tenemos que afrontar si nuestro interés respecto al otro ha prevalecido injustamente.

La Justicia es la instancia imparcial que nos ayuda a discernir en un conflicto de intereses, qué parte según las leyes y la jurisprudencia tiene la razón, qué actuación u omisión ha vulnerado deliberadamente los intereses de la otra persona. Ante conductas gravemente dañinas para la sociedad, por ejemplo el asesinato, es fácil discernir dicha vulneración, pero ante conductas con consecuencias menos trágicas (igual de injustas) puede ser más fácil que nazca la corrupción por parte incluso del poder judicial (por ejemplo en el desvío del algún fondo económico para un interés político). No olvidemos que el concepto Justicia es un absoluto, pero el que la tiene que impartir es una persona, con todo tipo de debilidades. Por eso, es fundamental en el proceso del aprendizaje tratar el tema de la justicia desde muchos puntos de vista para que los alumnos sean conscientes de que siempre deben tender al concepto absoluto de Justicia, aunque nunca se consiga de manera perfecta.

Un saludo a todos

nuria muñoz dijo...

Hola a todos.Soy Nuria Muñoz de Mier.Capítulo 5:

Si hemos visto que es muy loable hacer justicia, pues es reconocer que todo hombre merece respeto por sí mismo, hacer justicia va más allá de “hacer justicia”; necesitamos de conocimiento y amor. Sin saber qué es el hombre, ni qué le hace bien, actuaremos en falso. Tenemos una dualidad desde el punto de vista ético: la moral teleológica o ética de la responsabilidad (utilitarismo):la que deduce el valor de las acciones según las consecuencias; y, deontológica o por convicción: la que llama buenos o malos ciertos comportamientos en general sin tener en cuenta las consecuencias. Si bien sopesar los bienes o valores es la manera habitual de comportarnos moralmente, debemos de darnos cuenta de la complejidad y el carácter imprevisible de las consecuencias a largo plazo que tienen nuestros actos. Por tanto, podemos usar de los demás como medios, pero sólo parcialmente; podemos aprovecharnos de ciertas capacidades y prestaciones de los demás; ir más allá, es ir contra el respeto debido al hombre.
Un saludo Nuria

Tania dijo...

Hola buenas noches a todos soy Tania Amor Perez de lengua extranjera.

Voy a hablar brevemente del capitulo V.

El capitulo V empieza preguntandonos que significa hacer justicia al hombre y todavia hoy por hoy no tenemos clara esta respuesta, lo único que tenemos es la primera condición con que caracterizamos la palabra justicia.

Justicia significa que todo hombre merece respeto por si mismo. Pero... ¿realmente todos los hombres tienen justicia? ¿vivimos todos con justicia?

Hacer justicia va mas allá y nos exige dos cosas diferentes: Conocimiento y amor.

Hay que actuar con conocimiento a la hora de tratar a los demás y en toda nuestras facetas, al igual que pasa con el amor, por eso lo mejor es el conocimiento con amor.

El filósofo Max Weber dice que hay dos posiciones para aclararnos todo esto:
La que se siente responsable (ética de la responsabilidad) y la que se siente convencido (ética de la convicción).
Esto nos permite ver las consecuencias y actos de cada uno.

Mercedes Martín - alumna titulada dijo...

Buenas noches, las aportaciones de esta semana son las que expongo a continuación:

De las tres objeciones respecto al sentido de los valores para el éxito de la vida, me resulta interesante la idea de que los valores no solo pueden crear conflictos sino que son esenciales para superarlos. Los conflictos se sucederán siempre y cuando exista un desacuerdo entre los intereses de diferentes partes implicadas. A través de la experiencia actuamos de un modo u otro (apropiados o no) teniendo como meta alcanzar un fin. Nuestra compañera Gema Valdecabres nos relata cómo los niños, en edades tempranas, actúan en base a sus intereses. El hecho de comportarse “bien” está ligado a un refuerzo positivo de los padres, a la recompensa misma. Del mismo modo los padres se ven reforzados intrínsicamente al comprobar que tienen un hijo cuyo comportamiento es bueno. En el desarrollo del niño, es importante asentar e interiorizar hábitos saludables, buenos, correctos,... en sus hijos. Cuando esto no sucede aparece el conflicto, los problemas, las dificultades. Recuerdo una familia “desesperada”. No entendían el mal comportamiento de su hijo. Es impresionante cómo desde tan pequeños son los dueños de la casa, llegando a supeditar cualquier decisión de los padres como medio para obtener un fin propio. No se trata de generalizar, es un ejemplo real que nos traduce la idea de que lo bueno no debe ligarse a la obtención de consecuencias propias placenteras. Desde la escuela se intenta fomentar hábitos ligado a las rutinas y normas de convivencia. Dejar en manos de nuestros alumnos que hagan lo que quieran es abocarles a una vida sin justicia, entendida ésta como virtud.

En el capítulo 5, Spaemann nos revela que la justicia significa reconocer que todo hombre merece respeto por sí mismo. Tal vez, considerando el ejemplo anterior, los padres actúan por amor hacia sus hijos, son benevolentes al querer dar a su hijo aquello que consideran que es bueno para él.

Por otra parte, es de gran interés la distinción entre la moral deontológica, que considera el comportamiento bueno o malo sin tener en cuenta sus consecuencias y la moral teleológica ligada a la ética de responsabilidad, que considera que el comportamiento o actitud de una persona está determinada por el conjunto de las previsibles consecuencias.

Por último, unido a ello, Hegel nos habla de principios abstractos como “el principio que lleva a despreciar las consecuencias de los actos y el que conduce a juzgarlos por sus consecuencias, convirtiéndolas en norma de lo bueno y de lo malo”. Está claro que si alguien quiere engañar a alguien (consecuencia) actuará según dicho efecto y en este sentido llegará a mentir.

Mercedes Martín del Barrio
Alumna Titulada Magisterio Primaria

Anónimo dijo...

Buenos días a tod@s:
Soy Cristina Pérez Ortiz del Río (Ed. Física)

Comentar algunas de las cuestiones que aparecen en ambos capítulos.
IV: JUSTICIA YO Y LOS OTROS y V: CONVICCIÓN Y RESPONSABILIDAD.

En primer lugar, denominar que la justicia es una virtud, ya que es una actuación del hombre.
Esta justicia a la que nos referimos ha de ser exigida a todos. Consideramos que una persona es justa cuando, en los conflictos de intereses examina esos intereses, y no le importa de quién son esos intereses.
Cualquier justicia se apoya en el fenómeno de la distribución o necesidad de bienes que son escasos.

Refiriéndonos a la educación, Spaeman señala que hay que lograr que los propios alumnos se liberen, es decir, que sean capaces de hacer lo que quieran: deben aprender a guiar su vida hacia donde ellos quieren y no dejarse llevar. Tener unos valores.
La tarea de la educación es enseñar a objetivar nuestros deseos e intereses, saber compararlos entre sí, ya que de esta manera seremos capaces de ponernos de acuerdo con nosotros mismos, y con los demás.
Un dato que nos revela el libro, cuando habla de que no hay ser humano sin los demás, como ya indica que “el ser humano es la unidad de una especie cuyos miembros están unidos nada más que por la mutua semejanza”.
Entonces, no existe justicia sin la presencia de seres humanos y sus relaciones, sus comunicaciones y las diferencias que puedan tener unos y otros.

Hablaríamos de sociedad JUSTA, es decir, la que se encuentra en relación con las necesidades de una persona. Esto supone que una persona puede ser ayudada por otra persona: lo llamamos “el amor al prójimo”, que se debe añadir a nuestra definición de justicia. Ya que la definición de la palabra justicia es compleja y espero que nos la vaya desvelando en los siguientes capítulos.
Hacer justicia va más allá y nos exige dos cosas diferentes: Conocimiento y amor.

Un saludo.
Cristina Pérez

webmaster dijo...

Buenos días, soy Katrin Eckart de Magisterio L.E.

Voy a comentar el capítulo V. Convicción y responsabilidad o ¿el fin justifica los medios?
La justicia es el proceder de quien está dispuesto a prescindir de sí mismo y de sus preferencias personales cuando se trata de distribuir los bienens que son escasos, o cuando se trata de exigencias. Debe estar en proporción a cualidades relevante y no basarse en una discriminación de personas o grupos con la que éstos nunca podrán estar de acuerdo.
Justicia significa reconocer que todo hombre merece respeto por sí mismo.
Salomón fue un rey sabio y justo. Decide dividir en dos al niño con la espada. La mujer que protesta esa decisión y está dispuesta a entregar su hijo a la otra antes que dejarlo morir, es reconocida como la verdadera madre. Renunció a la justicia porque quería a su hijo.
Pienso que en este caso interviene el amor que sobrepasa la justicia. Cuando realmente quieres a alguien te es igual lo que realmente es justo y haces todo por aquella persona. Por eso se dice que la justicia exige 2 cosas: conocimiento y amor.
Amor significa tanto benevolencia a todo ser viviente como el respetarlo.
Max Weber ha caracterizado 2 posiciones como
1. Ética de convicción y
2. Ética de resonsabilidad.
La primera es la actitud de una persona que, en sus acciones , considera el conjunto de previsibles consecuencias y se pregunta cuáles son, y entonces actúa. Dice por ejemplo que un médico que no dice la verdad a su paciente por temor a que le afecte más.
Según la ética de convicción.
En la Ética actual se debate la oposición entre moral deontológico y teleológica.
DEONTOLÓGICA es la moral que llama buenos o malos ciertos comportamientos en general sin tener en cuenta las consecuencias
TELEOLÓGICA es aquella que deduce el valor de las acciones por sus consecuencias. También se le llama utilitarismo.
Según la moral deontológico el fin de educar es
Por eso pienso que podemos decir que la educación tenemos que tomar como modelo tanto la moral deontológica como la moral teleológica.
Está bien definir unos comportamientos buenos o malos como referencia, pero la experiencia nos dice mucho. Antes de juzgar a un niño por sus comportamientos “a la brava” es bueno hablar con otros profesores para saber cómo se comporta en sus clases. Es bueno también hablar con el tutor y conocer su trayectoria, familiar, socioeconómica…

Saludos a todos,

webmaster dijo...

Buenos días, soy Katrin Eckart de Magisterio L.E.

Voy a comentar el capítulo V. Convicción y responsabilidad o ¿el fin justifica los medios?
La justicia es el proceder de quien está dispuesto a prescindir de sí mismo y de sus preferencias personales cuando se trata de distribuir los bienens que son escasos, o cuando se trata de exigencias. Debe estar en proporción a cualidades relevante y no basarse en una discriminación de personas o grupos con la que éstos nunca podrán estar de acuerdo.
Justicia significa reconocer que todo hombre merece respeto por sí mismo.
Salomón fue un rey sabio y justo. Decide dividir en dos al niño con la espada. La mujer que protesta esa decisión y está dispuesta a entregar su hijo a la otra antes que dejarlo morir, es reconocida como la verdadera madre. Renunció a la justicia porque quería a su hijo.
Pienso que en este caso interviene el amor que sobrepasa la justicia. Cuando realmente quieres a alguien te es igual lo que realmente es justo y haces todo por aquella persona. Por eso se dice que la justicia exige 2 cosas: conocimiento y amor.
Amor significa tanto benevolencia a todo ser viviente como el respetarlo.
Max Weber ha caracterizado 2 posiciones como
1. Ética de convicción y
2. Ética de resonsabilidad.
La primera es la actitud de una persona que, en sus acciones , considera el conjunto de previsibles consecuencias y se pregunta cuáles son, y entonces actúa. Dice por ejemplo que un médico que no dice la verdad a su paciente por temor a que le afecte más.
Según la ética de convicción.
En la Ética actual se debate la oposición entre moral deontológico y teleológica.
DEONTOLÓGICA es la moral que llama buenos o malos ciertos comportamientos en general sin tener en cuenta las consecuencias
TELEOLÓGICA es aquella que deduce el valor de las acciones por sus consecuencias. También se le llama utilitarismo.
Según la moral deontológico el fin de educar es
Por eso pienso que podemos decir que la educación tenemos que tomar como modelo tanto la moral deontológica como la moral teleológica.
Está bien definir unos comportamientos buenos o malos como referencia, pero la experiencia nos dice mucho. Antes de juzgar a un niño por sus comportamientos “a la brava” es bueno hablar con otros profesores para saber cómo se comporta en sus clases. Es bueno también hablar con el tutor y conocer su trayectoria, familiar, socioeconómica…

Saludos a todos,

Noelia Conesa Peñalver. Educación infantil dijo...

Hablamos en el capítulo anterior, de los valores que persiguen el bien común, el contenido de las cosas que consiguen una vida mejor en sociedad. En este capítulo vamos más allá y Spaemann nos habla de esos valores como superación de conflictos cuando los intereses se confrontan. Por lo tanto, los valores no deben ser tomados como hipótesis cerradas, cualquier valor debe quedar abierto al cambio de la experiencia a través de nuestra formación. De tal forma que nuestros valores se van ampliando a través del aprendizaje. Y para ello también es necesario conocer el significado de las palabras de los valores, que no podremos sentir por el mero hecho de conocer el vocabulario, sino que es necesario que de esa palabra surja la fuerza para llevar a cabo su acción y de esa forma sabremos que hemos aprendido y sabemos su significado.
Y es ahí cuando insertamos un nuevo concepto, el de justicia, a través de los valores que persiguen el bien de la sociedad, hacemos justicia. Por lo tanto, entendemos que la justicia es una virtud del hombre, una actitud que nos lleva a dejar a un lado nuestros propios intereses y teniendo en cuenta los de los demás. Y como vimos en el artículo anterior, la jerarquía de valores nos lleva a saber si nuestros intereses o los del que tenemos al lado tienen un contenido de preferencia o no. En caso de no existir un acuerdo común, debemos acudir a una instancia imparcial, ya que la justicia es exactamente eso, imparcialidad. La sociedad busca la simetría de sus integrantes y por ello debe existir la justicia. Pero este valor debe estar en manos de aquellos que tienen el poder, porque sólo ellos tienen la posición privilegiada para poder asegurar su cumplimiento, deben renunciar a sus propios intereses para pensar en los demás, como si se tratara de un todo en el que él mismo se encuentra incluido.
Para poder llevar a cabo la justicia, Max Weber nos habla de dos tipos de ética. La de la responsabilidad, que por encima de todo teme a las consecuencias de sus actos y por lo tanto siempre valora antes cual debe ser la acción más adecuada a esa consecuencia y la ética de convicción que no llega a mirar las consecuencias que pueda tener, ya que tiene más en cuenta el hecho que está realizando en ese momento. Si nos obligaran a cometer un asesinato, tendríamos dos opciones según Weber, una hacerlo por el miedo de que las consecuencias de no hacerlo fueran peores (ética de responsabilidad) o no hacerlo pese a lo que después pueda suceder, ya que creemos muy por encima de todo el no matar (ética de convicción). Si dejamos que el fin justifique los medios podemos conseguir que nos manipulen y consigamos justamente aquello que queríamos evitar, es decir es muy difícil tener en cuenta las consecuencias únicamente ya que podemos caer en el error de hacer aquello que no se encuentra en nuestra jerarquía de valores.
Un cordial saludo

SONIA M.A. dijo...

Buenas tardes a todos,

Soy Sonia Marín Álvarez, alumna titulada en Lengua Extranjera y paso a hablar de los valores y la justicia del capítulo 4, ya que me han parecido unos temas interesantes.

A lo largo de este capítulo, Spaemann nos explica que se presentan tres objeciones respecto la importancia que se otorga a los valores para alcanzar el éxito en la vida. Lo primero es que los valores no nos ayudan a superar conflictos ni a lograr acuerdos, puesto que solo una minoría de nosotros entendemos qué es un valor. Los valores pueden llegar a generar conflictos entre nosotros pero, a la vez, son también necesarios para la superación de conflictos. Los valores son importantes para el desarrollo de la persona, pero éstos sólo pueden ser evaluados y contrastados con la experiencia. Los valores no son una hipótesis, sino son necesarios para la formación de las hipótesis. También señala que el lenguaje es un sistema que nos ayuda a comunicarnos pero que, a la vez, nos limita; por ejemplo, al definir un objeto estamos limitados a hacerlo según el vocabulario que tenemos.
Acerca de la educación señala que hay que lograr que los propios alumnos se liberen, es decir, que sean capaces de hacer lo que quieran: deben aprender a guiar su vida hacia donde ellos quieren y no dejarse llevar.
La tarea de la educación es enseñar a objetivar nuestros deseos e intereses, saber compararlos entre sí, ya que de esta manera seremos capaces de ponernos de acuerdo con nosotros mismos, y con los demás que nos rodean sobre los intereses que están en conflicto.
Denominamos justicia a la disposición a someter la propia actuación a esa medida o norma justificativa. La justicia es una virtud, ya que es una actuación del hombre. Esta justicia a la que nos referimos ha de ser exigida a todos. Aristóteles decía que había dos clases de relaciones interhumanas sometidas a la justicia: el intercambio de bienes y el reparto de cargas y beneficios hecho por la autoridad. La injusticia consiste en aprovecharse de una necesidad, de una posición de dominio. En el mundo actual existe un conjunto de relaciones entre los grupos humanos, en particular destacan las económicas. Esto nos lleva a hablar de los criterios distributivos. Los más relevantes son: 1º el de la fuerza que se impone, es decir, es el criterio del más fuerte. 2º la distribución realizada según los gustos de cada uno.
La igualdad aritmética consiste en que cada uno recibe lo mismo. Además de la aritmética y de la proporcionalidad del trabajo, existe otra proporcionalidad que corresponde a una sociedad justa:se encuentra en relación con las necesidades de una persona. Esto supone que una persona puede ser ayudada por otra persona: lo llamamos “el amor al prójimo”, que se debe añadir a nuestra definición de justicia.

Un saludo

Sonia Marín

SONIA M.A. dijo...

Buenas tardes a todos,

Soy Sonia Marín Álvarez, alumna titulada en Lengua Extanjera y me gustaría destacar las siguientes ideas.
-Entendemos por justicia el proceder de quien está dispuesto a prescindir de si mismo y de sus preferencias personales cuando se trata de distribuir los bienes que son escasos, o cuando se trata de exigencias de esa escasez; el proceder de quien está dispuesto a utilizar en su lugar una medida que pueda justificarse ante todos los afectados. En definitiva, justicia significa reconocer que todo hombre merece respeto por si mismo.
-El hacer justicia al hombre exige dos cosas distintas: conocimiento y amor.
-Max Weber: dos posiciones como ética de convicción y ética de responsabilidad.
1. Ética de responsabilidad: es la actitud de una persona que, en sus acciones, piensa en las consecuencias, y se pregunta cuáles son las mejores, a partir de aquí actúa en consecuencia; aunque tenga que realizar lo que podemos considerar como malo.
2. Ética de convicción: argumenta que si todos fueran pacifistas, no habría guerra y que, en definitiva, alguien tiene que empezar alguna vez.
-Deontológico es denominada la moral que llama buenos o malos ciertos comportamientos en general y sin tener en cuenta las consecuencias; teleológica aquella otra que deduce el valor de las acciones y las consecuencias .
-El autor llega a las siguientes reflexiones:
1. El utilitarismo choca con la complejidad y el carácter imprevisible de las consecuencias a largo plazo que tienen nuestros actos. Al contrario, el bien, con frecuencia, es el resultado a largo plazo de un mal.
2. El utilitarismo entrega el juicio moral del hombre corriente en manos de la inteligencia técnica de los expertos. Éste pone la conciencia bajo la tutela de ideólogos y tecnócratas.
3. El utilitarismo es contraproducente, en algunas circunstancias, da lugar a consecuencias que pretendía evitar.

Un saludo,

Sonia Marín

Gema Valldecabres dijo...

Hola a todos,
Soy Gema Valldecabres, titulada en Infantil.

En cuanto el “ fin justifica los medios”, creo que hay que tener en cuenta que la naturaleza de los fines está ya implicada en la naturaleza de los propios medios. En cierto modo, los medios contiene ya el fin; los procedimientos anuncian el resultado. Esos procedimientos ya son actos o hechos pensados de antemano para llegar a ese fin. El hombre se engaña si sólo se justifica con un fin último bueno por medio de unos medios injustificados o malos. Un hombre es realmente responsable cuando en todas sus actuaciones actúa de forma igual, sino sería un esquizofrénico, por cierto, actualmente hay muchas personas así. Y personalmente, yo añadiría que el ser humano es el único capaz de anticiparse a las consecuencias de lo que hace o decide, signo de plena libertad. Por cierto, tiene el mismo valor bueno o malo los actos o hechos consumados que las omisiones y surgen el mismo efecto.
Pienso en nuestras aulas y familias, existen múltiples situaciones para ayudar a nuestros educandos. Creo que la manera más práctica de enseñar esto de el fin no justifica los medios es con el juego, retos que le damos los niños, trabajar en equipo, enseñar a los niños competir con lealtad y compañerismo, que todo no vale ni da igual, valorar a los niños que se han esforzado, educar la libertad en zonas de autonomía, trabajar la sinceridad, tender a castigos formativos, inculcar la constancia y la fortaleza. Y también cosa importante, desmitificar los geniecillos y listillos.

Naiara Laso De La Vega dijo...

Hola a todos, soy Naiara Laso de la Vega titulada en Educación Infantil.

De momento sólo me he leído el capítulo 4, pero me ha parecido muy interesante, la verdad.

Diferentes ideas de lo que puede ser considerado la justicia: planteamientos como el de Aristóteles (la autoridad decide qué le corresponde a cada uno) , cómo el de Marx (a cada uno según su capacidad y su trabajo), Justicia aritmética ( a todos los mismo)...Todas ellas tienen a priori sus puntos fuertes y débiles, ya que a priori son ideas inteligentes y con cierto valor, luego pueden ser cuestionadas con planteamientos y situaciones más específicas.

¿Corresponde no dar nada al invalido ya que este no es capaz? ¿ Conviene dar a todos por igual independientemente de sus esfuerzos? ¿Hay que dejar que una institución superior administre los bienes escasos según sus criterios o los que considera justos?

A veces no se trata de bienes materiales (bienes escasos) sino de derechos humanos como el derecho a la vida, a la defensa, al respeto.

Indudablemente se trata de un tema complejo y que no siempre tiene fácil respuesta.En ocasiones, los criterios generales que pueden satisfacer a una comunidad puede que no satisfagan a un grupo minoritario que tiene buenas bases para defender unos criterios diferentes a los que propone el grupo mayoritario...

Por otro lado están las diferencias sociales, económicas, planteamientos consumistas, avariciosos, prepotentes, que no hacen más que entorpecer el proceso de lo justo.

Sinceramente, no sabría quedarme con un único planteamiento. Quizás una educación temprana en valores como la "confianza", "el respeto", "valoración de necesidades", "compartir" nos pueden ayudar a que la sociedad sea en resumidas más justa y no tenga que depender de mediadores superiores como los órganos de justicia que hoy en día son tan utilizados.

Voy con el siguiente capítulo....

Naiara Laso De La Vega dijo...

Naiara Laso otra vez, capítulo 5.

Todos nuestros actos traen consecuencias. A veces actuamos buscando un fin loable, pero por el camino hacemos uso de artes menos justas o medios injustificados. Ejemplo: para evitar tener guerra con otros países reforzamos nuestro armamento o imponemos trabas a otro país o les creamos una dependencia vital.

Así hemos evitado un conflicto armado pero para ello hemos tenido que privar de libertad a un país entero.

Siempre que actuamos hay consecuencias, efectos. El extremo contrario sería inhibir todas nuestros actos evitando así consecuencias. Tampoco se trata de esto.

Organismos jurídicos, éticos y expertos intentan buscar la mejor forma de actuar para minimizar los daños y respetar los derechos fundamentales, pero aún, así a veces, hay daño (medio y valorado).

Personalmente considero que a pesar de que es muy difícil valorar todas y cada una de las consecuencias últimas de nuestros actos, debemos de estar atentos a las que conocemos. Así las valoraremos de manera justa, intentaremos buscar una opción menos dañina y en caso de haber incurrido en un error medido, intentar compensarlo por otros medios. No puedo evitar tener que hacer uso del coche para ir a trabajar, mi acción tiene consecuencias contaminantes. Así intentaré evitar hacer uso de él durante el fin de semana, o intentaré compensar mis consecuencias de otra manera.

LAura López González dijo...

Hola a todos.
Soy LAURA López González

La justicia es una virtud, ya que esta es una actuación del hombre.
La justicia a la que nos referimos ha de ser exigida a todos.

Pienso que una persona es justa cuando, en los conflictos de intereses examina esos intereses, y no le importa de quién son esos intereses.


Educación, el autor Spaeman dice que hay que lograr que los propios alumnos se liberen, es decir, que sean capaces de hacer lo que quieran: deben aprender a guiar su vida hacia donde ellos quieren y no dejarse llevar. Deben y tienen que tener unos valores.La tarea de la educación es enseñar a objetivar nuestros deseos e intereses, saber compararlos entre sí, ya que de esta manera seremos capaces de ponernos de acuerdo con nosotros mismos, y con los demás.

La afirmación “el ser humano es la unidad de una especie cuyos miembros están unidos nada más que por la mutua semejanza”. Nos viene aq decir que no hay ser humano sin los demás.

De esta manera, no existe justicia sin la presencia de seres humanos y sus relaciones, sus comunicaciones y las diferencias que puedan tener unos y otros.

Para finalizar creo muy importante que en una sociedad justa debe existir el amor al prójimo.

Un saludo

Laura López González dijo...

Hola Soy LAura López González

Voy A distinguir los dos tipos d emoral.

Moral Deontológica: la moral que diferencia los buenos o malos comportamientos en general y sin tener en cuenta las consecuencias.

- Moral teológica es la que deduce el valor de las acciones del que revista el conjunto de las presuntas consecuencias.

La mayoría por no hablar de todas las personas, actuamos pensando en las consecuencias que los actos que realizamos tendrán.

un saludo a todos

Carlos Martínez dijo...

Hola a todos:
Cuando todavía arrastramos “la resaca” de la jornada de tutorías de ayer viernes, ahora me dispongo a resumir lo que más ha despertado mi interés de los capítulos IV y V del libro de ética de Spaemann.
En el primer capítulo, se habla de un tema importante en economía universal. La justicia entendida como distribución de alimentos y recursos en función de las necesidades. ¡Menuda utopía! ¿Cuánto tiempo lleva el ser humano repartiendo el dinero en función de las necesidades de los habitantes de cada zona?...En serio…¡ni un minuto! Desde mi modesto punto de vista, las políticas de todos los países, las organizaciones gubernamentales, la iglesia y cada uno de nosotros, contribuimos con pequeñas aportaciones que sirven para aparentar y recordarnos a nosotros mismos que ayudamos a vivir mejor a una parte de la población que se muere de hambre en los países subdesarrollados. En la realidad, los países desarrollados siguen siendo más ricos y los países pobres continúan empobreciéndose aún más. (Como paso a destacar a continuación) es lo que el libro da a conocer con el término de usura. Realmente, los países más poderosos prestan el dinero a cambio de jugosos intereses o de acuerdos descaradamente ventajosos para ellos mismos, (todo a costa de la situación paupérrima que les ha tocado vivir a otros).
Me gusta la parte en la que Robert comenta que: “…los intereses tienen preferencia no porque sean míos, sino porque son más importantes de acuerdo con su contenido”.
La política internacional destina millones de sus presupuestos a armamento, ejércitos y a mantener guerras en países alejados de sus territorios, sin embargo, en otras partes del mundo, la gente queda abandonada a su suerte muriéndose mientras esperan la ayuda que nunca llega. Creo que los intereses que tienen preferencia son estos segundos, ya que hay escrito por ahí que “todo el mundo tiene derecho a la vida”, (artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos) y, para mí, este interés cobra mucha más fuerza que esa lucha por mantener el ejército más poderoso y el misil más gordo.
Uno de los pilares de la justicia es la imparcialidad, pero para mí, este concepto depende totalmente del punto de vista del que se declara imparcial y de las distintas partes que toman parte en un conflicto o en una disputa. Aunque yo no soy muy aficionado al fútbol, continuamente vemos en la televisión imágenes de partidos en los que el árbitro trata de ser lo más imparcial posible, pero sus acciones, a menudo, son criticadas por un bando y por otro. La justicia no depende sólo de esa persona imparcial, dependerá de su estado momentáneo, de la presión que reciba, de si ha recibido correctamente la información a través de sus sentidos, etc. Al fin y al cabo somos seres humanos…¡para lo bueno y lo malo).

Carlos Martínez dijo...

Continuación del anterior:
En el capítulo segundo se apuntan dos palabras a tener en cuenta: El conocimiento y el amor, (entendido este último como la benevolencia para dar a cada uno lo que es mejor para él). Cuántas veces vemos a los abuelos dando a sus nietos todo lo que les piden, sin pararse a pensar si es bueno o malo para los niños.
Hilando otro de los conceptos que destaca dentro de la justicia es el de no causar daño a un animal. Este dilema establecido alrededor de la justicia depende otra vez del punto de vista de cada una de las partes enfrentadas en el conflicto. Así, podemos ver en debates a un grupo de anti taurinos discutiendo con otro grupo de gente a favor de la fiesta taurina. (Seguro que para los segundos, les parece totalmente justo el que siga “la fiesta”). Término éste muy ambiguo, (no creo que al toro le parezca “tan festiva” esta tradición).
Sobre el utilitarismo y la elección de dejar morir a una persona antes que a cien he de reseñar que hace 2 semanas me mostraron un video sin palabras en el que aparece un padre que trabajaba en una estación de trenes moviendo las agujas de las vías junto a su hijo de unos 9 años. En un momento en el que tenía que cambiar las agujas de la estación, (debido a la proximidad del tren), su hijo cae entre ellas, dejando al padre solo el tiempo justo para decidir si dejar que el tren pase por encima de su hijo o hacer descarrillar el tren con la consiguiente muerte de los cientos de ocupantes. ¡Difícil solución!
Un saludo para todos.
Carlos Martínez.
PD: El jefe de estación antepone la vida de los ocupantes del tren a la de su hijo.

Raquel Sancho Ríos dijo...

Buenas noches
Soy Raquel Sancho Ríos, Educación Infantil Titulados

Capítulo IV: La justicia es una virtud del hombre, no todo el mundo sabe ser justo porque tenemos que mirar a los demás, no solo a nosotros mismos ya que no todos tenemos los mismos valores, por lo que si haces justicia sobre lo tuyo únicamente, es posible, muy probable, que no hagas justicia sobre los demás. Para poder conseguir esto debemos actuar respetando y teniendo en cuenta los intereses de los demás. Pero la justicia la llevan a cabo los que tienen poder posicionando la igualdad ante todos, pero esta igualdad debe valorar a cada uno individualmente porque no todos hacemos lo mismo ni podemos hacerlo.

Capítulo V: En este capítulo no expone que a la hora de hacer justicia encontramos una doble vertiente desde el punto de vista ético:
- La ética de la responsabilidad (moral teleológica): tiene en cuenta las consecuencias, las sopesa y después actúa.
- La ética de la convicción (moral deontológica): se actúa sin estudiar las consecuencias.

¿Cómo actuar? Creo que es bueno pensar siempre antes de actuar porque muchas veces hacemos las cosas por impulsos y luego nos damos cuenta que deberíamos haberlo hecho de otra manera, y todo por no pararse a pensar un momento. Pero he de decir que no siempre salen las cosas como queremos o como deberían salir, a pesar de pensar antes de actuar, ya que no está todo en nuestras manos.

Un saludo a todos.
Raquel Sancho Ríos

Laura Hernán dijo...

Hola a tod@s! Soy Laura Hernán.Titulada de L.E.

Esta semana voy a comenzar mi intervención realizando un resumen de las ideas más importantes que hacen referencia al capítulo 4.
* Vivir correctamente significa hacer justicia a la realidad, objetivar nuestros intereses, formularlos mediante el contenido valioso de la realidad. La educación debe hacer al hombre capaz de librarse de la sensación del momento; esclarecer el contenido valioso de la realidad, formar los diversos intereses objetivos; objetivar nuestros deseos e intereses significa en primer lugar sujetarlos a una medida común.
* La realidad a la que debemos hacer justicia es, ante todo, los demás hombres. No hay ser humano son los demás.
* Denominamos justicia a la disposición a someter la propia actuación a esa medida o norma justificativa. La justicia es una virtud, es decir, una actitud del hombre.
* Pertenece a la justicia la disposición de someterse, en caso de duda, a una instancia imparcial; esto significa, por ejemplo, someterse a las leyes del Estado y a la jurisdicción pública.
* La justicia significa imparcialidad y consiste en aprovecharse de una necesidad; asimismo, es la virtud del más fuerte.
* También pertenece a la justicia, el control de la fuerza y la división de poderes.
*Platón replicaba lo siguiente:” ¿es justo lo que el conviene al justo, o lo que él piensa que le conviene?”; y seguía preguntándose: “¿qué es lo que de verdad le resulta provechoso al hombre?” Para saberlo es necesario conocer al hombre.

Un saludo.

Laura Hernán dijo...

Hola a tod@s! Soy Laura Hernán; de nuevo.
Ahora me gustaría, en este nuevo comentario, hacer referencia al capítulo 5; que habla sobre la convicción y la responsabilidad.
* En la ética actual se debate a menudo el problema bajo el lema de a oposición entre moral deontológica y teleológica. Deontológica es denominada la moral que llama buenos o malos ciertos comportamientos en general y sin tener en cuenta las consecuencias; y teleológica aquella otra que deduce el valor de las acciones del que revista el conjunto de las presuntas consecuencias. A la moral teleológica o ética de la responsabilidad se le llama también utilitarismo.
* La conciencia dice a cada uno lo que debe hacer, actuar significa producir efectos.
* El bien, con frecuencia, es el resultado del mal. No se puede juzgar un acto por s í mismo, sino que hay que tratar de comprender cuál es la convicción.
* Las normas morales se hacen técnicas ya que, según el utilitarismo, no se puede ver, en ella misma, la cualidad moral de la acción, sino que se requiere tener presente la función universal de su utilidad.
* Es importante el hecho de que se dé una asimetría entre los comportamientos buenos y malos. Que una acción sea buena depende siempre de un conjunto de circunstancias.
* “Lo que va contra la piedad, contra el respeto debido al hombre, debe ser considerado como imposible”.

Un saludo.

Gloria Clemente dijo...

Hola a todos:

Para dar sentido a los valores nos encontramos con tres objeciones: los conflictos entre valores de distintas personas; nuestras valoraciones, que no resultan más que hipótesis y finalmente que se trata simplemente de una cuestión lingüística, de palabras.

Para sacar el contenido valioso de la realidad, debemos otorgar justicia a esa realidad, pudiendo así vivir una vida recta. La justicia reside en la simetría, que no es simplemente igualdad (lo mismo para todos), sino imparcialidad, justificando las asimetrías. Se trata de una virtud impuesta por los más fuertes, ya que los más débiles no crean la justicia. De esta virtud depende la valoración de la fuerza y la división de poderes. Así pues, se trata de una igualdad proporcional para con todos.

Un saludo,
Gloria Clemente-Moreno Palacios

Unknown dijo...

Mª del Mar Losada García. Lengua extranjera

La justicia es una virtud, una actitud del hombre que debe ser exigida a toda persona y en todo momento. Una persona justa es aquella que cuando se presenta un conflicto de intereses mira los intereses sin interesarse de quién sea cada interés. La justicia trata de establecer una simetría, y esta justicia es más necesaria en aquellos lugares en los que los bienes son escasos.
Hay un punto que no me ha quedado claro del primer capítulo y es cuando dice en la página 76 “Pero además de la igualdad aritmética y de la proporcionalidad del trabajo, existe otra proporcionalidad que corresponde a uan sociedad justa: la que está en relación con las necesidades de una persona”. Estoy de acuerdo que para que una sociedad sea justa tiene que preocuparse y ayudar a aquella persona que no lo puede hacer por sí mismo, pero la proporcionalidad del trabajo y la igualdad aritmética no lo entiendo. La igualdad aritmética es totalmente injusta a dar a todos lo mismo, y la proporcionalidad es algo más justa, pero tampoco mucho más… Entonces, si al principio afirma que no son justas ¿por qué luego dice que se necesitan esos tres factores para que una sociedad sea justa? Al menos es lo que he entendido con la lectura.
En el segundo capítulo nos habla, entre otras cosas, de MaxWeber y la diferencia que establece entre la ética por convicción, por las creencias que uno tiene, y la ética por responsabilidad, en la que una persona antes de actuar considera las posibles consecuencias y actúa según considera las consecuencias que tendrán sus actos.
Además Spaemann habla de la oposición que se establece entre la moral deontológica, en la que se juzgan los comportamientos en gneral, sin tener en cuenta sus cosmecuencias, y la moral teológica, que esa aquella que deduce el valor de las acciones por las posibles consecuencias que pueda tener. Esta última es la ética responsabilidad y también se la denomina utilitarismo.

Saludos.

Carmelo Añón Atienza dijo...

Acabo de terminar el capítulo 4 y de él me quedo con el título ("Justicia y o yo y los otros") y con el final del mismo, en el que habla de la justicia aritmética y la proporcional e introduce, dentro de ésta segunda, el criterio de la necesidad de los demás como complemento a una proporcionalidad difícil de establecer (¿según el esfuerzo empleado, la comodidad, la cualificación necesaria?) e imposible de valorar en toda su dimensión ("únicamente Dios podría actuar de acuerdo con la justicia proporcional, puesto que sólo Él puede juzgar el valor absoluto de cada uno").

Dicho esto, parece que hoy en día el criterio de la necesidad de los demás, que debería ser subsidiario (o a lo más, complementario), ocupa en nuestras sociedades avanzadas un papel preponderante. Y además, bajo el prisma de la justicia aritmética. Subsidios, ayudas, permisos laborales, subvenciones becas,... se acaban convirtiendo en un derecho cuasi absoluto.

Paradójicamente, en unas sociedades en las que la igualdad de oportunidades es cada vez mayor, la justicia distributiva es la que tiene una menor aplicación. Conseguidos unos niveles más que aceptables de igualdad en el acceso a los estudios, al puesto de trabajo, al ocio,... se pretende homogeneizar también el premio a obtener (independientemente del esfuerzo, la cualificación profesional,...). Y así, el "todos tenemos derecho a partir del mismo punto" se complementa con el "todos tenemos derecho a llegar al mismo destino", independientemente de lo que luchemos por ello. La justicia aritmética, acompañada del criterio de las necesidades de los demás (necesidades en un sentido amplio, amplísimo), arrincona a la justicia distributiva, que se queda reducida al foro interno de cada uno (la mera satisfacción personal).

Carlos de Vicente dijo...

En el capítulo 4, como comenta el autor, cada individuo tiene unos intereses y unos valores, que no tienen por qué coincidir con los valores o intereses de otros. Además, nuestras valoraciones sobre algo debemos entenderlas como una hipótesis, ya que no todo el mundo puede estar de acuerdo con nosotros; por ello podemos decir “que vivir rectamente significa hacer justicia a la realidad, objetivar nuestros intereses, formarlos mediante el contenido valioso de la realidad”. Para ello hemos de actuar con justicia, no sólo con nosotros mismos sino con los demás también; y lo debemos hacer desde el respeto a los intereses de los demás y a los nuestros.
En ocasiones se dan injusticias, surgiendo individuos que se aprovechan de su situación de dominio frente a algo y por ello la justicia es la virtud de los individuos que disponen de poder, y lo que se debe intentar es que haya ante todo igualdad de unos para con otros. Aunque está claro que el que impone la justicia puede utilizar su poder para ser justo con todos (crear igualdad) o para cubrir sus propios intereses.

En el capítulo 5, Spaeman nos dice que la justicia se debe realizar bajo dos supuestos, el amor y el conocimiento, ya que podemos actuar con amor, pero injustamente, porque no tenemos el suficiente conocimiento para saber que estamos actuando inadecuadamente. En la actualidad existe una oposición entre la moral deontológica (el fin justifica los medios), y la teleológica (realizar acciones teniendo en cuenta las consecuencias). La moral deontológica, también llamada Utilitarismo, es actuar sin medir las consecuencias a largo plazo de nuestros actos. Según Weber, no se puede juzgar un acto en sí mismo, se debe comprender la intención de quien lo realiza, si es buena o si es. Por otro lado, el Utilitarismo pretende lograr que el mundo sea lo mejor posible sin tener en cuenta los medios que se utilicen para conseguir éste fin, actúa a pesar del sufrimiento de otros para lograr su objetivo. La realidad es que es casi imposible saber qué actos a largo plazo pueden ser buenos y cuáles malos (aunque no todos, hechos como la deforestación y la contaminación tienen consecuencias nefastas a corto y largo plazo), por ello cuando no realizamos algo y da lugar a consecuencias nefastas, nos sentimos culpables, a pesar de que realmente nunca hubiéramos pensado que al actuar como actuamos sucedería algo tan malo.
Como se puede observar, todo esto depende un poco la perspectiva de cada uno, resultando bastante subjetivo, con lo que casa persona puede crear sus propios pensamientos e ideas.

Anónimo dijo...

Hola Consuelo y compañeros. Soy María Antonia Díez Miguel. Magisterio Primaria. Titulados.
Cada vez los temas van cobrando más fuerza y se van entrelazando, invitándonos a plasmarlos en nuestro día a día.
La palabra “bueno”, sólo si uno saca fuerza para su acción de lo que esta palabra significa, se puede al fin y al cabo saber si ha comprendido lo que significa. Sócrates enseñaba en este sentido que uno no sabe lo que la palabra "bueno” significa, si ese saber no tiene consecuencias para él.
La educación debe hacer al hombre capaz de aprender a conducir su vida, más que a dejarse llevar. Tarea de la formación es esclarecer el contenido valioso de la realidad, formar los diversos intereses objetivos.
La riqueza de la realidad sólo se desvela mediante el lenguaje que nos une con los demás.
La justicia es una virtud, una actitud del hombre. La justicia puede ser exigida a todos, en todo momento y respecto de toda persona, ya que la exigencia de la justicia no requiere más que la relativización de las propias simpatías, deseos, preferencias o intereses.
¿Igualdad aritmética? ¿Igualdad proporcional?, existe otra proporcionalidad que corresponde a una sociedad justa: la que está en relación con las necesidades de cada persona. Hemos de agradecérselo al cristianismo. Sostiene que quien no puede ayudarse a sí mismo debe serlo por los demás en la medida de sus necesidades. Tiene que ver con el amor al prójimo. Si bien ha penetrado en nuestro concepto de justicia, debe hacerlo cada vez con más fuerza, pues nuevamente la dignidad del hombre está en peligro al ir perdiendo fuerza el valor de la vida humana en sus diversas etapas.
Un saludo.

Unknown dijo...

Hola, soy Marta Ramos Quintana (EI)
Comienza Spaeman hablando de las tres objeciones que se hacen a la fundamental importancia que el sentido de los valores tiene para el éxito en la vida.
* Saber hacer partícipe a los demás de los valores a los que uno aduce.
* Nuestras valoraciones se deben exponer como hipótesis, que podrán ser revisadas en cualquier momento, contrastándolas con la experiencia.
* Tenemos un vocabulario para los valores y estamos ligados a él.

Vuelve a hablar de que "vivir rectamente significa hacer justicia a la realidad", ¿pero en qué marco?, porque considero que no es lo mismo vivir rectamente aquí, que en países como Arabia Saudí, aunque uno sea igual de recto.

Los representantes de la escuela neoliberal afirman que no existe justicia distributiva, y creo que no les falta razón, ya que ¿qué país hace una justa distribución de la justicia?, ¿quizás este, que permite un aborto?, o ¿quizás un país musulmán al amputar la mano derecha al ladrón?. Pienso que la justicia es relativa y uno se adapta a las circunstancias, dependiendo del marco en el que se encuentre, aunque mi idea sea relativa para cualquier otra persona.

Los criterios chocan entre sí y es difícil establecer una jerarquía.

Personalmente opino que existe Una Justicia y la probaremos TODOS el día que nos vayamos.

Un saludo MRQ

Anónimo dijo...

Hola Consuelo y compañeros. Soy María Antonia Díez Miguel. Magisterio Primaria. Titulados.

A modo de pinceladas sobre el capítulo V:

Justicia significa reconocer que todo hombre merece respeto por sí mismo.
Hacer justicia al hombre y a la realidad va más allá de la justicia. Exige dos cosas distintas: conocimiento y amor. Sin saber qué es el hombre ni qué le hace bien, actuaremos en falso. Conocimiento con amor es lo mejor. Amor significa benevolencia, querer dar al otro lo que es bueno para él.
Nuestra responsabilidad moral es concreta, determinada, y no es manipulable a voluntad, con tal de que esté limitada, es decir, con tal de que no se parta de la idea de que debemos responder de todas las consecuencias de cada acto y de cada omisión.
En ningún acto podemos usarnos o usar a los demás como puros medios. Los otros son un fin en sí mismos y que, tienen el derecho de exigir los servicios de los demás. Se niega que sean un fin en sí mismos cuando, por ejemplo, se les esclaviza o se les tortura, o se les mata siendo inocentes, o se abusa sexualmente de ellos.
Es importante el hecho de que se dé una asimetría entre los comportamientos buenos y malos.
La responsabilidad por la omisión de una acción que no nos es lícito realizar nos afecta lo mismo que la responsabilidad por aquello que no podemos realizar físicamente.
Saludos.

Vanessa Marugán dijo...

Soy Vanessa Marugán de inglés.
Cada uno de nosotros tiene sus propios valores, por lo tanto, lo que para mí puede ser primordial, para otro puede ser secundario. Los valores de cada uno son subjetivos, dependiendo de muchos factores como puede ser el entorno en el que te has criado, tu familia, el tipo de escuela… así que todo esto tiene que tener un punto común para todos. Este punto es, que todos debemos objetivizar esos valores, ‘formarlos mediante el contenido valioso de la realidad’. Para hacer esto debemos respetar las opiniones de los demás y por supuesto a los nuestros, hay que ser justos, a pesar de que se den injusticias, lo que significa que haya igualdad para todos. Pero como esa igualdad no se da siempre, se podría decir que sólo Dios es justo.
Esa justicia se debe hacer desde el amor y el conocimiento. Pero hablando de justicia, desembocamos en el tema de si el fin justifica los medios. Es un tema muy amplio y muy complicado para escribirlo en unas simples frases. Puede que alguien actúe de forma no adecuada en ese momento, pero esa actuación no se puede juzgar, porque no sabemos la intención con que lo hizo. Puede que esa persona actuara de esa manera para conseguir un fin mejor, para que la consecuencia final sea positiva. Quizás esa persona no usó los mejores medios para conseguir un fin. Es como el utilitarismo, que lo que pretende es que el mundo sea mejor, a pesar de los medios que se utilicen, aunque esos medios conlleven sufrimiento y dolor, pero el fin es lo importante.
Yo no estoy muy segura, porque siempre hay excepciones y situaciones muy diferentes, pero no creo que el fin justifique los medios, no se puede conseguir todo a costa de lo que sea y eso lleva consigo el sufrimiento para otras personas, aunque vuelvo a repetir, que siempre hay excepciones y situaciones en las que seguramente esos medios queden justificados.
Un saludo a todos

Maria Antonia Pedra Lucia dijo...

Buenas tardes a todos,
Soy Maria Antonia Pedra Lucia alumna titulada de Educación Infantil.
Voy a hablar un poco del capítulo V Convicción y responsabilidad ¿el fin justifica los medios?
Entendemos por justicia el proceder de quién está dispuesto a prescindir de sí mismo y de sus preferencias personales cuando se trata de distribuir los bienen que son escasos, o cuando se trata de exigencias de esa escasez. Justicia significa reconocer que todo hombre merece respeto por sí mismo, pero no basta la justicia para hacer justicia al hombre, esto exige dos cosas: conocimiento y amor.
Max Weber ha caracterizado dos posiciones sobre la justicia y las medidas para ser buenos:
- La ética de responsabilidad es la actitud de una persona que en sus acciones considera el conjunto de las consecuencias y se pregunta cuáles serán esas, y actua a partir de las consecuencias.Relacionada con la ética de la política.
- La ética de convicción significa lo contrario. Actúa el pacifista que no está dispuesto a matar en ninguna circumstancia, tampoco incluso si la extensión de la idea pacifista aumenta de un lado el peligro de guerra. Relacionada con la ética de los santos.
Weber estas dos éticas son irreconciliables entre sí y que son posiciones extremas. Para mí, también son éticas irreconciliables aunque en raras ocasiones podríamos encontrar, como dice Weber, políticos santos con éxitos políticos.
Saludos, y ¡ánimo a todo el mundo en la recta final!

LearningEnglish dijo...

Hola, buenas tardes a todos, soy Inmaculada Marcos, titulada de Lengua extranjera.
El capitulo cuatro, ha sido muy interesante; como siempre, ponemos en el punto de mira la importancia de la educación como medida de lo objetivo de nuestros deseos, y con ella, la posibilidad de establecer una relación correcta con el resto de los seres humanos. A través de la educación, de la idea de justicia, podemos establecer una comunicación que nos enriquece y a la vez nos convierte en personas. Más sabias, y mas cercanas.
La discusión sobre la imparcialidad, me ha llamado bastante la atención; es cierto, que lo primero que te viene a la cabeza en relación con la justicia, es la imparcialidad como cualidad fundamental, pero a través de la lectura, me he dado cuenta de que precisamente hay ocasiones, en las que ser imparcial, sería a su vez caer en la injusticia: desde el punto de vista de nuestra profesión como educadores, ser imparcial, podría considerarse a la idea de suspender a alguien porque, por justicia, ha suspendido un examen, pero eso dejaría aparte todo el esfuerzo personal que determinado alumno ha podido realizar, y dejaría también de lado, aspectos personales que podrían haber condicionado ese suspenso; precisamente aquí podemos encontrar otra de esas relaciones de asimetría que Spaemann nombra en su capitulo y para la que hay que aplicar diferentes criterios.

El capitulo cinco, nos hace una pregunta que llama al debate desde el primer momento ¿puede el fin justificar los medios?
Hay que tener en cuenta que esta pregunta nos plantea la idea que si el fin, es la justicia,¿ puede esta ser lanzada a costa de todo? evidentemente, la respuesta es no, se nos da dos criterios que hay que tener para ser justos de una manera consciente y benévola, es decir, la administración de justicia no puede ir en contra del conocimiento y del bien común, de nuestra idea de proteger a los más débiles, por ello, debemos de aplicar la ética de responsabilidad. Poniendo el mismo caso que en el capítulo anterior, yo, como profesora, en casos puntuales, puedo plantearme, qué consecuencias puede tener suspender a determinado alumno. Si yo lo apruebo, aunque el examen diga que está suspendido, si es por un buen motivo a la par que justo, podría decirse que es uno de los casos en los que el fin justifica los medios, pues sopesando las consecuencias, los beneficios son mayores que las pérdidas.
Spaemann, nombra en este punto la ética del utilitarismo, nombrando lo peligros que puede llegar a ser dejarnos dominar por el "que pasaría si...", las consecuencias. Por ello, además de fijarnos en las consecuencias debemos de atender a nuestra responsabilidad y criterio.

LearningEnglish dijo...

Hola, buenas tardes a todos, soy Inmaculada Marcos, titulada de Lengua extranjera.
El capitulo cuatro, ha sido muy interesante; como siempre, ponemos en el punto de mira la importancia de la educación como medida de lo objetivo de nuestros deseos, y con ella, la posibilidad de establecer una relación correcta con el resto de los seres humanos. A través de la educación, de la idea de justicia, podemos establecer una comunicación que nos enriquece y a la vez nos convierte en personas.Mas sabias, y mas cercanas.
La discusión sobre la imparcialidad, me ha llamado bastante la atención; es cierto, que lo primero que te viene a la cabeza en relación con la justicia, es la imparcialidad como cualidad fundamental, pero a través d ela lectura, me he dado cuenta de que precisamente hay ocasiones, en las que ser imparcial, sería a su vez caer en la injusticia: desde el punto de vista de nuestra profesión como educadores, ser imparcial, podría considerarse a la idea de suspender a alguien porque, por justicia, ha suspendido un exámen, pero eso dejaría aparte todo el esfuerzo personal que determinado alumno ha podido realizar, y dejaría también de lado, aspectos personales que podrían haber condicionado ese suspenso; precisamente aquí podemos encontrar otra de esas relaciones de asimetría que Spaemann nombra en su capitulo y para la que hay que aplicar diferentes criterios.

El capitulo cinco, nos hace unapregunta que llama al debate desde el primer momento¿puede el fin justificar los medios?
hay que tener en cuenta que esta pregunta nos plantea la idea que si el fin, es la justicia,¿ puede esta ser lanzada a costa de todo? evbidentemente, la respuesta es no, se nos da dos criterios que hay que tener para ser justos de una manera consciente y benevola,es decir, la administraciñon de justicia no puede ir en contra del conocimiento y del bien común, de nuestra idea de proteger a los más débiles, por ello, debemos de aplicar la ética de responsabilidad. Poniendo el mismo caso que en el capítulo anterior, yo, como profesora, en casos puntuales, puedo plantearme, qué consecuencias puede tener suspender a determinado alumno. Si yo lo apruebo, aunque el examen diga que está suspendido, si es por un buen motivo a la par que justo, podría decirse que es uno de los casos en los que el fin justifica los medios, pues sopesando las consecuencias, los beneficios son mayores que las pérdidas.
Spaemann, nombra en este punto la ética del utilitarismo, nombrando lo peligros que pyuede llegar a ser dejarnos dominar por el "que pasaría si...", las cosecuencias. Por ello, además de fijarnos en las consecuencias debemos de atender a nuestra responsabilidad y criterio.

Anónimo dijo...

Hola soy, Luis Rubio Portolés, alumno titulado de 3º Magisterio Educación Física. Aunque cuando lees el título parece que en este capítulo vas a entender un poco más el sentido de la palabra Justicia, nada más lejos de la realidad, sólo esclarece aspectos que en definitiva te hacen pensar más y más sobre el tema.
En un primer momento que justicia se puede interpretar como “el dar una serie de valores a cosas, actos y donde se barajan diferentes puntos de vista según quien lo diga o según como se “juzgue” una cosa.
En este punto, nos preguntamos ¿juzgar? ¿A quién, o a qué? Sólo Dios puede juzgar e impartir justicia de una forma absoluta a cada uno de los hombres y por igual. Si aceptamos esta afirmación como válida, entonces cómo y de qué manera los hombres pueden impartir “justicia”. ¿Qué valor se leda a ese término para que esté aceptado por todos?
Cada persona pensará de forma diferente y otorgará unos valores diferentes al concepto de “justicia”. Si eso lo tenemos claro entramos de nuevo en el conflicto ¿cómo podemos salir de él? Tendremos que tener claro que primeramente tendremos que identificar un acto justo por igual para todos. Y eso lo entendemos cuando vivimos una realidad verdadera, una vida recta objetivizando nuestros intereses.
El vivir rectamente lo hacemos gracias a la educación, haciendo que el hombre sea libre para que sea él mismo el que conduzca su vida. Con esto Speamann identifica el acto justo como “aquel que, en los conflictos de intereses, examina de qué intereses se trata y está dispuesto a pasar por alto de quién son los intereses que están en liza”
También en este capítulo se habla de diferentes tipos de justicia, entendiéndola como “imparcialidad”, conmutativa o distributiva. En este punto nos preguntamos cómo se corta esta supuesta igualdad o igual proporcionalidad. Según su moral la divide en aritmética, que es igual para todos y en la que pagarían justos por pecadores, no es la más recomendable. Y, proporcional, en la que se repartirían las cosas según su proporción, pero quién dice ¿cuál es la proporción para cada uno?... el que más poder tenga será el repartidor. Más de lo mismo, nada concluyente.
En el siguiente capítulo, el 5, se continúa hablando de justicia. En este se plantea el hecho de ¿cómo hemos de hacer justicia? Atendiendo a que el objetivo es lo más importante (el fin justifica los medios) o más bien a que hemos de seguir según las consecuencias que ello provocará.
Según Weber, no se puede juzgar un acto por sí solo, sino que se ha de valorar la intención con el que se ha hecho. En este sentido aparece el utilitarismo, el cual pretende llegar al fin sin tener en cuanta con qué medios lo consigue.
Es muy difícil saber cuándo se actúa bien o cuando no, pero si no tomamos una decisión estaríamos siempre planteándonos esa cuestión.
Todas las acciones que hagamos afectaran en mayor o menor medida todas las personas que están a nuestro alrededor, es decir, tendrán una consecuencia. Tendremos que pensar en qué, cómo, cuándo y por qué lo hacemos, sabiendo de antemano que habrá cambios y que deberemos aceptarlos y asumirlos.
Otra consideración es que deberíamos ver si los motivos por los cuales hemos tomado esa decisión, producirían los efectos pretendidos.
Todo esto es muy complicado y de muy difícil comprensión. Da mucho para hablar y de momento no nos pondríamos de acuerdo.
Un saludo Luis Rubio Portolés

Cristina Reus dijo...

Buenas a todos y todas.

Me ha gustado mucho la afirmación de que "vivir rectamente significa hacer justicia a la realidad", es decir, objetivar nuestros intereses. Cuando sólo nos fijamos en nuestros intereses, no estamos siendo justos; pero si tenemos en cuenta los intereses de todos sin darle más importancia a unos o a otros, sí estaremos haciendo justicia. Esto es actuar con simetría e igualdad con unos y otros.

Pero a la hora de hacer distribución de bienes, no hay acuerdos claros. Mientras que la "igualdad aritmética" consiste en dar a todos por igual (lo cual no responde a lo que es justo), la "igualdad proporcional" sería la repartición de manera proporcional en función al esfuerzo y las capacidades de cada uno. El problema que surge aquí es que no es fácil medir el esfuerzo y las capacidades de cada individuo. Lo ideal en este caso sería decir que la justicia no será dar a todos por igual, sino la aceptación por todos de que existen asimetrías justificadas que es necesario respetar.
Y aquí se añade una tercera visión de la justa repartición de bienes: la visión del Cristianismo que ante la injusticia atiende siempre primero al que más lo necesita. Por ello, lo justo sería distribuir en función de las necesidades de cada persona.

Cuando hablamos de justicia en los actos, no se debe juzgar un acto en sí mismo, sino comprender la intención de quien lo realiza.
Se deben valorar las consecuencias de los actos y confrontar los medios con los fines.
No siempre el fin justifica los medios, aunque se debe tener en cuenta a la hora de juzgarlos.

Para acabar hay un apunte de una compañera (Gema Valldecabres) que ha llamado mi atención y me ha hecho pensar: Nuestra misión como educadores y padres será hacer que el niño se porte bien por el mero hecho de hacer felices a sus padres, y no por un premio material.
De esta manera llegaremos a provocar una empatía en ellos que más adelante les llevará a poder ser personas justas que valoren a los demás y sepan priorizar por quienes necesitan más.

Un saludo

MONICA GARCIA RAYO dijo...

Hola, soy Mónica Garcia Rayo, titulada de infantil. Como licenciada en Derecho, me gustaría partir de una de las premisas que primeramente aprendí en la Universidad de la mano del sabio profesor Dr. Javier Hervada, que era que ser justo es “dar a cada uno lo suyo”. El análisis de dicha frase fue el contenido anual de su asignatura. Realmente, es difícil dar a cada uno lo suyo. Primeramente, debemos conocer el significado de cada una de las palabras de dicha frase (dar, cada uno, lo suyo). Para ello hay que conocer la realidad, pero e conocimiento de la realidad, mejor dicho, el modo de conocer la realidad no es algo caprichoso sino que viene mediado por la realidad misma. Con el derecho se busca un orden social justo, es decir un orden de la acción humana, y esto requiere por parte del ser humano la virtud moral de la voluntad y la virtud moral del entendimiento, es decir que no basta con querer ser justo sino que hay que saber serlo o hacer justicia. De lo contrario, el bien común no se logrará. Esto estaría en la línea de hacer justicia a la realidad de los demás hombres.
En cuanto al capítulo V del libro, no se si la máxima ética a la que Consuelo hace referencia en su introducción es la recogida al final de la página 81 del libro “…no hay ética alguna que prescinda absolutamente de las consecuencias de los actos, ya que es imposible definir un acto sin considerar sus precisos efectos…” Creo que esto explica, en cierta manera, los niños medicamentos y otras cuestiones médicas hoy en día debatidas, en las que el fin no justifica los medios y que éticamente no son conductas aprobadas aunque su fin sea bueno.

Pablo Álvarez (Ed. Física) dijo...

Hola a todos, soy Pablo Álvarez, de Educación Física.
En estas líneas comentaré brevemente el capítulo IV.

En este capítulo, comenta Spaemann que cada individuo tiene unos intereses y unos valores, que no tienen por qué coincidir con los valores o intereses de otros. Por otro lado, nuestras valoraciones generales sobre cualquier aspecto debemos razonarlas como una hipótesis: no todas las personas van a estar de acuerdo con nuestra forma de actuar o de ser; por esto, como escribe literalmente Spaemann “vivir rectamente significa hacer justicia a la realidad, objetivar nuestros intereses, formarlos mediante el contenido valioso de la realidad”. No podemos planear todo esto si no interiorizamos y valoramos el concepto de justicia, no sólo con nosotros mismos sino con los demás, atendiendo a su vez a los intereses nuestros y los ajenos.

El problema con esto de la justicia es precisamente lo contrario. No es difícil ver, como cada día, se dan injusticias en cualquier parte del mundo. Y es que, cuando hablamos de justicia, también se habla de poder, por el que muchos que pueden, se aprovechan de esta situación de dominio frente a sus problemas o intereses. Por ello, podemos decir que la justicia sólo está al alcance de aquellos que tienen poder, convirtiéndose, por un lado, en una virtud para ellos, y por otro, creando tanta desigualdad para los otros individuos. También es cierto que, el que manda o trabaja en la Justicia maneja su posición de dominio para ser justo con todos, y de esto es de lo que se trata, aunque es verdad que otras veces intentan cubrir sus propios intereses, lo que no sería nada justo.
Un saludo

Anonimo dijo...

Hola a todos/as.

Soy Javier Grau, alumno titulado de Ed. Física.

Haré un resumen del capitulo 5.

Justicia significa reconocer que todo hombre merece respeto por sí mismo. Hay algo más alto que la justicia, como se cuenta en la historia del rey Salomón. Hacer justicia al hombre y a la realidad va más allá de la justicia. Esta exige conocimiento y amor.

En la ética actual se debate bajo el lema de oposición entre moral deontológica y teológica. La Deontológica es denominada la moral que llama buenos o malos ciertos comportamientos en general sin tener en cuenta las circunstancias, y la teológica es aquella que deduce el valor de las acciones del que reviste el conjunto de las consecuencias.

Aunque no hay ética alguna que prescienda absolutamente de las consecuencias de los actos.

No hay duda de que la mayor parte de nuestros actos se fundan en un sopesar los efectos o los bienes que son afectados positiva o negativamente por las consecuencias de nuestros actos. Pero no podemos saber con seguridad las consecuencias que pueden tener a largo plazo.

Spaerman nos quiere hacer si hay consecuencias que nunca podrían ser causadas o si estaría permitido cualquier acto con tal de que a la larga quedara justificado por el conjunto de las consecuencias.

Un saludo.

Oihana dijo...

Buenas noches:

(Oihana Rodríguez Zarandona, educación Infantil)

Capitulo 4.

Este capitulo habla de justicia, una palabra para mí que tiene un significado muy amplio. Como bien dice el libro la justicia esta escrita ya, y tenemos que actuar con ella para el bienestar de todos en la comunidad. Si cada uno obrara como quisiera, sin una justicia que limitara las acciones, o que las personas se aprovecharan unas de las otras ahí no se podría establecer una convivencia sana. La justicia es una virtud, y hay que intentar que esta sea simétrica, es decir, que haya igualdad unos con otros, con respeto, y ayudando siempre a los demás cuándo estos lo necesiten.

Capitulo 5.

Me gusta como describe el término justicia: "Justicia significa reconocer que todo hombre merece respeto por sí mismo". Que gran verdad. Pero cierto es que eso no basta.
Dentro de esto estas las actuaciones que tenemos todos los seres humanos, ya que tenemos unas normas y valores que seguir ante la vida, si hicieras lo que quisieras sería un caos. Por lo tanto, antes una acción hay que pesar todas sus consecuencias, ya que hay veces que algo que puede ser bueno para uno, le puede estar perjudicando al otro, y no tiene porque ser a corto plazo. Puede que una acción de hoy, a los años nos pueda traer su vuelta a nosotros mismo. Por eso mismo creo que todos tenemos que ser justos con uno mismo, pero también con el resto, porque no estamos solos en el mundo, y hay que mirar por el bien de todos.

Un saludo

TERESA PUERTA dijo...

Hola compis.
La justicia es una virtud, una catitud del hombre, entonces podemos decir, que la justicia se educa.
La injusticia, claramente consiste en aprovecharse de una necesidad, y anñadiria en aprovecharse de la debilidad de los demás.Por lo tanto la injusticia es la virtud del más fuerte de los que disponen del poder.
Cierto es que pueden cometer más injusticias los que más poder tienen.
La justicia exige imparcialidad en el uso de la norma-
Justicia significa que todo hombre merece respeto por si mismo.
Hacer justicia al hombre y a la realidad va mas alla de la justicia. Exige dos cosa diferentes conocimiento y amor.
Amor, seria querer dar al otro lo que es bueno para el.

Actuar produce efectos, se trata de saber si el fin justifica los medios.
Hasta que consecuencias se extiende la responsabilidad de una acción.
Pero está claro que si debieramos atender al conjunto de las consecuencias de nuestros actos nunca actuariamos antes de hacer un calculo.
Experimento de los torturadores: Si nos vemos presionados, por alguien que ejerce por sobre nosotros, puede que actuemos en contra de nuestros principios y sin pensar en las consecuencias.
Aqui es donde el que tiene poder actua de manera injusta.
Estoy de acuerdo con Kant, sobre que en ningún acto podemos usar a los demás como puros medios
Pero claro está que necesitamos de los demás para lograr unos fines, aquí es donde entra la sinceridad con el projimo.
Seria todo más justo y equitativo, si pensaramos de la siguiente manera " lo que va contra la piedad, contra el respeto debido al hombre contra las buena scostumbres debe ser considerado como imposible".
Un saludo a todos.

Carmelo Añón Atienza dijo...

Después de leer el capítulo V, voy a centrarme en uno de los argumentos contra el utilitarismo y después comentaré brevemente un ejemplo que no me ha parecido del todo acertado.

En cuanto al argumento, me parece muy interesante el segundo de ellos: "el utilitarismo entrega el juicio moral del hombre corriente en manos de la inteligencia técnica de los expertos" (página 85). El planteamiento original de Bentham o de Stuart Mill era sencillo: la mayor felicidad para el mayor número. Así las cosas, si conseguimos convencer a la mayoría para que actúe de un determinado modo, o para que juzgue con mayor o menor benevolencia determinados comportamientos, habremos conseguido nuestro objetivo. Y para eso, nada mejor que unos expertos que logren llevarnos en esa dirección... Después, sólo falta repetir hasta la saciedad frases como “el pueblo es soberano”, “la gente no se equivoca”, o frases por el estilo que refuercen esta convicción.

En cuanto al ejemplo, me refiero al que recoge Spaemann cuando trata de las consecuencias de nuestros actos y señala que “el médico amputa una pierna o extirpa un riñón en ocasiones, para salvar el resto del hombre (...). Aquí sin duda el fin justifica los medios: ética de responsabilidad” (página 82).
Yo entiendo que el fin nunca justifica los medios y que es importante, siempre, delimitar claramente cuál es el bien y cuáles los medios para no caer en errores de valoración. En el ejemplo citado, el fin sería salvar una vida y el medio amputar una pierna. Pero en este caso, tanto fin como medios son buenos, porque la pierna no está sana y, si se mantuviera, enfermaría al resto del cuerpo. Además, la pierna forma parte del conjunto del organismo, está ordenada a él, y por tanto sin él no tendría ningún sentido. Por eso, no cabría exceptuar el principio de que “el fin no justifica los medios” con un ejemplo como el señalado.

Anónimo dijo...

¡Hola a todos!
Soy María José Bernardo Gómez, alumna titulada de educación primaria, voy a destacar las ideas que considero importantes para resumir el tema “Justicia o yo y los otros”, así comienzo diciendo que las objeciones que se hacen a la fundamental importancia que el sentido de los valores tiene para el éxito de una vida son tres:
La primera dice “Invocar la evidencia de los valores no contribuye ni a superar los conflictos ni a lograr un acuerdo; quien aduce unos valores de los que no puede en modo alguno hacer partícipe a los demás, está promoviendo más bien un conflicto”. La respuesta a esta objeción es juzgar una Ética sólo o preferentemente desde el punto de vista de la superación que, no parece claro en absoluto que alguna vez se haya dado.
La segunda objeción afirma “Hablar de los valores tiene algo dogmático, de apodíctico. Un discurso responsable y científico debe limitarse a ser hipotético. También nuestras valoraciones debemos entenderlas como hipótesis que estamos dispuestos a revisar en cualquier momento, contrastándolas con la experiencia”.
La tercera objeción “En realidad se trata de una cuestión de lenguaje o de análisis de lenguaje: tenemos un vocabulario para los valores y estamos ligados a él”.
Vivir rectamente significa hacer justicia a la realidad, objetivar nuestros intereses, formarlos mediante el contenido valioso de la realidad. La educación debe hacer al hombre capaz de liberarse de la sensación del momento, capaz de hacer lo que quiera. Debe aprender a conducir su vida, más que a dejarse llevar. Tarea de la formación es esclarecer el contenido valioso de la realidad, formar los diversos intereses objetivos.
El lenguaje, los pensamientos y los sentimientos sólo se desarrollan en la comunicación. La riqueza de la realidad solo se desvela mediante el lenguaje que nos une con los demás. Incluso el camino recto lo aprendemos por imitación.
La justicia es una virtud, es decir, una actitud del hombre.
Llamamos justo a aquel que, en los conflictos de intereses, examina de que intereses se trata y está dispuesto a pasar por alto de quién son los intereses que están en juego.
El fenómeno en que se apoya toda justicia es el de la distribución o necesidad de bienes que son escasos.
La peculiar visión de justicia en Marx es que no se trata de hacer justicia, sino de crear un estado que no necesite de justicia.
Justicia no significa que cada uno reciba lo mismo o contribuya lo mismo; significa que el reparto de cargas y beneficios, y su uso, no se haga de antemano, como siempre da la impresión, a favor de determinadas personas o grupos. Justicia significa imparcialidad.
La justicia es precisamente la virtud de los que disponen de poder: la virtud del más fuerte.
Existe otra visión de justicia que corresponde a una sociedad justa: la que está en relación con las necesidades de una persona.
Un saludo.

Toya de la Cruz dijo...

Hola, soy Toya de la Cruz.
Acerca del capítulo "el fin justifica los medios", he de comentar lo primero que me ha resultado difícil seguir la exposición. Suscribo la frase:"La alternativa ética de convicción-ética de responsabilidad, lo mismo que la alternativa deontología-utilitarismo, contribuye más bien a oscurecer las cosas de que se está tratando".
La cuestión planteada es sumamente interesante, tanto por ser fundamental para la ética -en cualquier época-, como por su actualidad. Cada vez más, por el relativismo imperante, la idea de que el fin justifica los medios, se va imponiendo. Quizá las personas no lo piensen así, pero su conducta sí responde a este planteamiento de la vida. En el caso del aborto, y también de la eutanasia, se percibe claramente. Se actúa por un fin, que se cree bueno, no traer al mundo a un niño no deseado, respetar el "derecho" de la madre a decidir, eliminar el dolor o la desesperación de una persona que ya no lo resiste... En resumen, se atiende al fin, si el fin parece bueno, los medios están justificados.
Para actuar bien he de saber qué es lo bueno. Pero no lo bueno que a mi parece, sino lo que realmente lo es. Hay que salir de la subjetividad personal y reconocer una bondad objetiva, que hace justicia a los hombres y a las cosas. Si no se reconoce esta medida objetiva, acabamos actuando según las circunstancias me parecen, todo es relativo..., y la coherencia de vida desaparece.
El tratamiento clásico de los actos, objeto, fin y circunstancias, me parece más esclarecedor. Si el objeto es malo, no hay circunstancia ni fin que lo haga bueno. Para que un acto sea bueno lo han de ser el objeto, el fin y las circunstancias. De esta manera al menos tenemos una norma clara, hay actos que no podemos realizar. Por ejemplo, la vida humana es sagrada, no puedo disponer de ella.
Me ha gustado mucho el final, lo de que "lo que no debo hacer, no puedo hacerlo", pero con el matiz de que sea imposible, incluso físicamente.

El tema sobre la justicia me ha aportado más. La relación entre justicia y realidad, es muy sugerente y lleva a profundizar en la cuestión. ¿Cómo puedo actuar justamente si no reconozco la existencia de una REALIDAD OBJETIVA, independiente de mí?.
Un ejemplo podría ser la "ideología de género", donde no se reconoce la realidad de que somos hombres o mujeres desde el nacimiento a la muerte, porque nos viene dado con la naturaleza humana que se concreta en ser hombre o ser mujer. Según la ideología de género yo decido qué quiero ser. Es decir, la realidad deja de ser OBJETIVA y pasa a ser una construcción de mi pensamiento, la realidad no "es" sino que yo la creo, es como yo la pienso y quiero. Puedo nacer mujer físicamente, pero yo decido ser hombre o mujer, o comportarme como ambas cosas, y cambiar según me parezca.
La norma ya no es objetiva, depende de mi pensamiento y de mi voluntad. En consecuencia, todo el que cree en la existencia de unos valores objetivos, es un intransigente y un dogmático.
Con los planteamientos anteriores ¿cómo hacer justicia?, ¿cómo hacer justicia al hombre y a la realidad, con conocimiento y benevolencia?... No me extraña que nuestros "encargados" de hacer justicia, hablen de que la justicia debe "adaptarse", ¿adaptarse a qué?. Evidentemente, a sus intereses, que también son cambiantes y relativos. Por ejemplo, según quiera, o no, dialogar con ETA...

El tema es infinito, pero he de terminar. Sólo una mención al párrafo sobre la parábola del buen samaritano, ¡qué alegría!, siempre me ha parecido injusto que el sacerdote y el levita no tuvieran una sanción pública. El planteamiento desarrollado me encanta.
Hasta pronto,
Toya.

Unknown dijo...

Hola a todos. Soy Lourdes Marcos de Primaria. Creo que me he liado un poco con los resúmenes-comentarios, y creo que voy adelantada. La cuestión es que no veo publicados mis resúmenes de los cap. IV y V del libro de Spaemann, asi que voy a repetir el del V:

Hacer Justicia es proceder prescindiendo de uno mismo y de sus preferencias personales cuando se trata de distribuir bienes escasos.
Justicia significa reconocer que todo hombre merece respeto de si mismo. Pero para hacer justicia al hombre no basta sólo con la justicia; es necesario también conocimiento y amor: sin saber qué es el hombre ni qué le hace bien, actuaremos en falso.
Amor significa querer dar al otro lo que es bueno para él.

El sociólogo Weber, habla de dos posiciones irreconciliables:
- la ética de convicción (la de los santos, pacifista)
- la ética de responsabilidad (la de los políticos; considera el conjunto de previsibles consecuencias, y las valora antes de actuar).

Hoy en dia hablamos de :
- moral deontológica (no tiene en cuenta las consecuencias sino acciones buenas o malas)
- moral teleológica (que tiene en cuenta las presuntas consecuencias).

Por tanto: ética de responsabilidad = moral teleológica = utilitarismo.

Actuar significa producir efectos.

Quien tiene como reprochable toda mentira, no es que prescinda de sus consecuencias, sino que considera justamente una de ellas: la que hace que la mentira sea tal mentira, es decir, el engaño, el inducir a error a otra persona (intencionadamente añadiría yo, ya que considero que si no hay intención o voluntad de mentir, más bien sería simplemente un error, quizá por desconocimiento).

La cuestión es de qué consecuencias se trata y hasta qué consecuencias se extiende la responsabilidad de una acción. La mayor parte de nuestros actos se fundan en un sopesar los efectos de dichos actos. Cuando se piensa que el fin justifica los medios, se trata de ética de responsabilidad (esto suele ser habitual en las decisiones médicas aunque no llevada su responsabilidad a extremo, es decir no llevada más allá de su responsabilidad de velar por la salud de su paciente, porque de lo contrario de saldría de su responsabilidad médica).

El utilitarismo es indefendible por:
- Choca con el carácter imprevisible y la complejidad de las consecuencias que a largo plazo tienen muchos de nuestros actos.
- Entrega el juicio moral del hombre corriente en manos de la inteligencia técnica de los expertos.
- No sólo los expertos, sino también el criminal puede chantajear con facilidad, creciendo así el peligro de extorsión.

“Nuestra responsabilidad moral es concreta, determinada y no es manipulable a voluntad, con tal de que esté limitada, es decir, con tal de que no parta de la idea de que debemos responder de todas las consecuencias de cada acto y de cada omisión” -nos dice Spaemann- (la omisión culpable es la omisión de lago que se tenía que haber hecho).

¿Existe una responsabilidad propia de todos hombre? Kant decía que podemos usar de los demás como medios, pero sólo parcialmente, podemos aprovechar ciertas capacidades y prestaciones de los demás, pero no se puede desconocer que los otros son por su parte un fin en s mismo y tienen derecho de exigir también el servicio de los demás: no se les niega, por tanto, como personas.

Conclusión:
Es importante el hecho de que se dé una asimetría entre los comportamientos buenos y malos. Que una acción sea buena depende siempre de un conjunto de circunstancias, a no ser que entendamos por bueno sencillamente la omisión de una acción mala. Y modos de proceder malos son aquellos con los que se niega al hombre su carácter de persona y de fin en si mismo.

Un saludo, y disculpadme, por favor, quien ya lo hubiera leído.

Mª José Gasque dijo...

Hola buenos días a todos, después de haber leído vuestros comentarios creo que ya está todo dicho, pero aún a sí, voy a centrarme en las ideas que más me han gustado de estos dos capítulos.



Respecto al primer capítulo, yo destacaría todo lo relacionado sobre lo que para el autor significa "vivir rectamente". "Vivir rectamente significa hacer justicia a la realidad, objetivar nuestros intereses, formarlos mediante el contenido valioso de la realidad".

Seguidamente el autor nos especifica cual es el sentido de la educación respecto a estos temas, cuando comenta que la educación debe contribuir a conducir nuestras vidas, más que a dejarnos llevar por sensaciones momentáneas, esclareciendo los contenidos valiosos de la realidad y llegando a formar los diversos contenidos objetivos.

A continuación habla, de que para conseguir esta rectitud en nuestras vidas, no la podemos conseguir de una forma aislada, sino siempre teniendo en cuenta a los demás."No hay ser humano sin los demás". Porque muchas veces ese camino recto, lo aprendemos por imitación en contacto con los demás y nadie puede vivir sin que nuestros comportamientos sean comprendidos y aprobados por los otros. Entonces según el autor, la justicia sería la disposición a someter la propia actuación a esa medida o norma justificativa.

Pero, y ahora surgiría una de las ideas más interesantes a mi entender de este capítulo, ¿que pasa cuando mis acciones interfieren en los intereses del otro?. Entonces en este caso mi actuación no bastaría para justificar el hecho de que sirva a mis propios intereses. Con lo cual, aquí lo que habría que sopesar no sería de quien son los intereses, sino, cuales son los más importantes, es decir, si serían los míos o los de los otros de acuerdo con su contenido. Por los tanto, según el autor lo justo sería aquello que en las situaciones donde surja un conflicto de intereses, se estás dispuesto a pasar por alto de quien son esos intereses en pro de lo que se está juzgando o considerando realmente.



Entroncando esta idea de lo que es justo o de la justicia en sí, con el segundo capítulo, me ha encantado el ejemplo, muy conocido por todos, que Spaemann nos relata sobre el juicio del rey salomón, pero que aquí viene como anillo al dedo para explicar que a parte de la justicia, existe algo más alto o más importante todavía si cabe en nuestro mundo, y es el amor. Retomando el ejemplo del rey Salomón, la verdadera madre, renunció a lo que era justo, por amor a su hijo.

Según el autor "hacer justicia al hombre y a la realidad va más allá de la justicia. Exige dos cosas distintas: conocimiento y amor."



Un saludo para todos.





Muchas gracias nuevamente,



Mª José Gasque

(Educación infantil)