Sobre el cambio de fecha de examen

Estimados alumnos: como sabéis sois muchos y las aulas tienen espacio limitado.
Para poder solvertar las dificultades de INCOMPATIBILIDAD, cada alumno dispone -previa consulta- de dos fechas pero ambas dentro de la misma semana. Es decir, los alumnos de Lengua extranjera podrán hacer el examen en la fecha de los alumnos del grupo mixto y viceversa, pero en ningún caso en la fecha de los alumnos ordinarios.
Esas fechas son:
Jueves 27 de mayo, 3,30 h (Lengua Extranjera)
Viernes 28 de mayo, 9,30 h (Grupo Mixto)
Muchísimas gracias

Notas


Tenéis este sitio para que podáis resolver entre vosotros las cuestiones que "conviene saber del tema 1".
En este otro sitio, podéis resolver lo que corresponde al tema 2.

Según me habéis dicho algunos, os ayudaría poder trabajar de modo análogo a Antropología I.

lunes, 15 de marzo de 2010

Capítulo (1) y 2: la función educativa de la familia

Revisando el capítulo 1 del libro que vamos a comentar he vuelto a caer en la cuenta de lo importante que es, para desarrollar la acción educativa, tener en mente algunas ideas básicas en torno al hombre: su carácter filial, la prematureidad con la que nace, la dificultad intrínseca del olvido de la propia filiación, los primeros aprendizajes, el carácter sistémico de todo lo humano –Polo habla específicamente del carácter psicosomático, etc.-. Me ha resultado interesante recordar la lectura poliana del cuento de Caperucita Roja. La simple lectura de los epígrafes podrá sugeriros lo que más os interese recordar y comentar.

En cuanto al capítulo 2, el que propiamente centrará nuestra atención.
En primer lugar una "sugerencia": convendría hacer comentarios que no "repitieran punto por punto" los comentarios precedentes. También sería interesante que hicierais referencia a más de un epígrafe. Eso os ayudará comprender mejor la unidad argumental de cada capítulo: ¿cuál es la tesis principal de ese epígrafe? ¿Cómo lo argumenta, qué ejemplos la sostienen?

Ahora el capítulo: está lleno de sugerencias "políticamente incorrectas", lo que hace que aventure un diálogo interesante.
1. Relación de los esposos entre sí y de éstos con el hijo.
2. El problema del divorcio y sus efectos en el ámbito educativo
3. La educación de la afectividad y su relación con las virtudes (pilares
de la personalidad madura).
4. Estructura familiar y social (hogar, clan, polis) y su influencia en la
educación.
5. El papel del juego en la acción educativa.
Como son muchos temas, sugiero que hagáis resúmenes del contenido antes de plantear una cuestión o hacer reflexiones personales. En general todos tenemos "ideas bonitas" pero no siempre hemos reflexionado bastante sobre sus fundamentos. Por tanto, el primero que hable de un punto, que ofrezca un breve resumen del epígrafe (y si hace citas literales, que ponga, por favor, la página en la que aparece ese texto). Ánimo... espero vuestros comentarios.

Ah!, y como siempre lo bueno si breve… dos veces bueno.
Un cordial saludo

60 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola muy buenos días.

Soy Cristina Pérez alumna Titulada de Ed. Física.

Voy a hacer un breve resumen del algunos epígrafes del capítulo 2:

Para comenzar, me gustaría hablar de la importancia del ser humano de ser educado.
Debemos tener en cuenta que sin educación la persona no madura y persona madura es aquella capaz de amar y trabajar. Ser humano está abierto al aprendizaje.

Como bien nos indica en el epígrafe “La función educativa de la familia”, los padres son los principales educadores y la educación que estos deben dar a sus hijos viene dada desde el nacimiento de los hijos, fruto del amor entre la pareja y los hábitos que se enseñen deben ser buenos.
La importancia de los padres es tan fuerte que si ellos han recibido una mala educación, no pueden ser buenos educadores.

“El diálogo en la educación”
El diálogo es tan importante que en muchos casos por falta de éste entre la pareja da lugar a desajustes en la familia y a una peor educación en todos los sentidos.
La mejor educación es la conjunta entre padres y madres.

La educación en libertad, no significa estar continuamente encima de los hijos, sino tratar de adivinar lo que quieren sus hijos.

Un saludo a tod@s.
Cristina Pérez Ortíz del Río

adrivaz dijo...

Buenos dias a todos/as:
Soy Adriana Vaz, alumna titulada de Ed. Infantil.
Después de haber leído los dos primeros capítulos he llegado a una reflexión:
La educación, por una parte, es vital para el ser humano.Como explica el profesor D. Leonardo Polo, educar es ayudar a crecer puesto que el hombre nace débil y necesita de esa formación para alcanzar la madurez.Todo está relacionado, educación, noción de hijo, conciencia filial, ser hijo...Dentro de esta relación, los progenitores adquieren un papel fundamental, pero esto no se llevaría a cabo sin la paternidad divina, puesto que los padres participan de una paternidad alta, es decir, vinculado a Dios.
La característica más importante de estos dos capítulos es que el hombre es HIJO, puesto que uno necesita ser ayudado, formado, educado.
Un saludo a tod@s

Noelia Conesa Peñalver, 2º infantil dijo...

Hola a todos:

Referente a los epígrafes 1 y 2, estas son desde mi punto de vista las ideas clave:

El fin más importante del matrimonio es la procreación- educación, es decir, dar lugar a una persona, el hijo. Los padres deben llevar a cabo la generación o procreación, la crianza y la educación y no basta con hacer sólo alguna de ellas. La unión y el amor de ambos se encuentra culminado con el hijo, en cuanto persona, implicando un carácter unitivo entre el amor de los padres y el amor a los hijos.

Los padres reconocen su amor en el hijo y la desunión de ambos no permite llevar a cabo la función educativa. Con ello podemos llegar a la conclusión de que se educa mejor cuando el amor al hijo es la prolongación del amor entre los esposos, lo que implica que la poligamia y el divorcio la conviertan en una tarea difícil de llevar a cabo.

Además para el desarrollo de las grandes facultades es necesario un equilibrio afectivo adecuado, por lo que si existe inestabilidad en los padres afectará en los hijos. Los padres, por ello deben educar las pasiones, los afectos y los sentimientos preparando al hijo así, para la educación de las virtudes.

Esto no se puede llevar a cabo si entre el padre y la madre no existe una compenetración absoluta en la educación, el amor de ambos debe primar sobre el amor del hijo para no caer en errores que perjudicarán en todo caso a este último.

¡Un saludo!

Susana Fuertes dijo...

Hola soy Susana Fuertes López (titulada de Madrid de L.E.).
Antes de continuar me gustaría comentarle a Consuelo que me he adscrito al blog de los titulados de fuera de Madrid porque acudo a las sesiones presenciales (espero que esto no sea mucho lío).
Me voy a centrar en el tema del juego ya que me han llamado la atención algunas de las afirmaciones que se apuntan. Primero haré un pequeño resumen del epígrafe 5 del capítulo 2 donde se trata de esta cuestión para, a continuación, expresar mi comentario personal.
Según Polo :
“la educación familiar bien llevada requiere la colaboración del padre y de la madre”(pág13). Tanto el hombre como la mujer realizan una labor complementaria en la educación ya que cada uno puede o sabe educar en dimensiones humanas distintas. En este sentido al padre le corresponde enseñar al hijo a jugar puesto que “el hombre tiene un sentido del juego más desarrollado que el de la mujer porque el juego tiene entre sus componentes un factor muy importante que es el reto. El que juega ensaya sus fuerzas en competición y eso es propiamente un elemento masculino” .
“El valor pedagógico del juego estriba en que vincula los afectos a la actividad”. Es decir, a través del juego se enseña a ganar y a perder lo que es importante enseñar al niño para que se adapte a la vida real. “Saber ganar y perder es serial de afectividad firme”.

El segundo componente es que “obedece a unas reglas” que los niños deben aprender y respetar sin hacer trampas, ya que esto supondría parar el juego y su expulsión. Muchos de los problemas de conducta de los niños vienen porque no se les ha enseñado a respetar las reglas

No existe juego sin objetivo, el cual “tiene mucho que ver con el ganar”.

Otro elemento del juego es el “ensayo por respuesta”. Gracias al juego los niños aprenden cosas sobre la vida real pero sin tener las implicaciones que hay en la vida adulta.

A través del juego los niños desarrollan distintas habilidades y prueban su fuerza.

Estás son las ideas principales sobre el juego que me parece que no son del todo acertadas, según mi opinión. La primera idea que lanza Polo es que el juego debe ser enseñando por el padre porque hay un componente de reto y competitividad que es meramente masculino. No estoy de acuerdo para nada con esa afirmación ya que la competitividad no tiene género. Los hombres y las mujeres por igual son competitivas o no por lo que los valores del juego se pueden enseñar de la misma manera tanto por los padres como por las madres. Además creo que Polo solo está considerando el tipo de juego competitivo (algunos de los ejemplos que usa como el fútbol o el ajedrez van por esta línea), de esta manera deja fuera muchos otros tipos de juegos cuyo objetivo último no es ganar o perder, sino que sirven para entretener, divertirse, compartir, y aprender sobre el mundo que nos rodea (por ejemplo a través del juego heurístico, juego simbólico o del juego cooperativo).
Estoy en parte de acuerdo con que el juego tiene unas reglas que se deben seguir pero creo que eso no funciona para todos los juegos. Es importante en muchos de ellos, pero a veces se pueden alterar ciertas reglas que van enriqueciendo el juego dotándole de diversas variaciones. No hay más que ver jugar a los niños pequeños y ver cómo van cambiando sus juegos con el simple hecho de cambiar una regla. Hay que seguir las normas pero también hay que saber ser flexibles y adecuarse al momento en el que vivimos para ir evolucionando.

M.H.Sumner dijo...

Hola soy Melissa H. Sumner alumna titulada de Ed. Extranjera. En el capítulo II del libro hay algunos puntos que me llaman la atención y me gustaría comentar sobre ellos. El autor hace hincapié en el aspecto matrimonial como fuente de una buena educación. Al encontrar muchos matices cristianos, me da a entender de que si el padre y la madre no se hallan ‘legalmente’ casados es imposible que la educación al hijo pueda seguir buen cauce, un aspecto del cual estoy en total desacuerdo ya que en los tiempos que vivimos hoy día es posible comprobar cómo los vínculos afectivos entre dos personas no tienen necesariamente que pasar por un altar y no por ello afecte el desarrollo educativo del hijo.
Por otro lado, es cierto que la educación se ve afectada negativamente cuando los padres se separan ya que el niño se ha estado acostumbrado a convivir con ambos. Pero, ¿qué ocurre con los niños de madres solteras o padres/madres solter@s que han decidido adoptar un niño? ¿Y las parejas homosexuales que desean tener un hijo propio? Con lo que nos dice L.Polo, ¿tenemos que entender a estas familias como "no aptas" a la hora de garantizar una educación apropiada a los más pequeños? Pienso que no; En el caso de estos niños, desde el principio de su vida, no existe un vínculo de amor entre un padre y una madre pero no por ello deba darse lugar a una interferencia en su educación por lo que pienso que un padre soltero u homosexual puede realizar una labor tan buena como unos padres legalmente casados. Cuando una pareja toma la decisión de tener un hijo conlleva necesariamente una responsabilidad que es el de garantizarle una educación. El ‘amor’ de estas familias hacia el hijo, como argumenta el autor, también va a dar lugar a una crianza y educación más que aceptable.
Pensemos en casos de familias con hijos problemáticos donde los padres no han mostrado nunca perturbación alguna en su relación entre ellos ni hacia el hijo, que han tenido siempre una iniciativa e intención sana de llevar a cabo la educación de su hijo y sin embargo éste se comporta de forma contraria a lo que le han enseñado sus padres. ¿Qué ha podido pasar con estos niños si la educación que han recibido ha sido correcta? Éste ha tenido la suerte de ser criado por unos padres que le han cuidado y querido y sin embargo reacciona de una manera negativa.
Posiblemente, no sea únicamente la dimensión afectiva sino otras dimensiones, como la social las que interfieren en la educación de los hijos, donde es muy ‘humano’ que las personas no acepten otros modos de educación que no sigan premisas tradicionales, indicios de confianza que hasta ahora parecen que han funcionado bien.
Por poner un ejemplo, el autor habla de familias sudamericanas y afroamericanas donde asegura que la razón de que los más jóvenes tengan un rendimiento académico por debajo de la media es debido a que sufren de inestabilidad familiar. Pero pienso que esta inestabilidad es más bien fruto de la marginación y del rechazo social que sufren estas personas donde la sociedad no les ofrece suficientes oportunidades para mejorar. El rechazo da lugar al rencor y siempre se va a buscar el consuelo de aquellos que están pasando por la misma situación, y de allí el surgimiento de pandillas u ‘hordas’.
Obviamente los vínculos familiares van a tener un papel fundamental porque si el padre lo pasa mal laboral o económicamente esto es va a repercutir en la familia y en los hijos pero creo que hay que considerarlo un factor más de muchos a tener en cuenta a la hora de evaluar a la evolución educativa de los individuos, sean del grupo social que sean.

Consuelo Martínez Priego dijo...

Muy buenas tardes!! Un placer volver a leeros!!
Veo que, aunque pocos comentarios aún, tienen contenido y no se limitan a recoger lo expuesto por Polo: genial.
Una cuestión subyace a los dos últimos comentarios, el de Melisa y el de Susana: la distinción varón-mujer y la distinción maternidad-paternidad. Si ser varón o mujer es algo arraigado en la naturaleza -de hecho es algo que posee diversos estratos-, es decir, si tiene identidad y no es sólo construcción social, también la paternida y la maternidad posee rasgos propios, identidad específica más allá de las variaciones culturales.
Ser varón o ser mujer es una realidad cromosómica, endocrina, gonadal, afectiva y conductural. En esos estratos los hay completamente determinados desde el origen y abiertos y necesitados de aprendizaje. Los hay establecidos naturalmente -nadie puede cambiar su estructura cromosómica-, y los hay variables -llevar sombrero o sentarse de un modo por ser varón, por ejemplo-. Si tenemos en cuenta que ser varón o mujer incluye una dimensión natural y otra cultural, también en la maternidad y la paternidad podemos encontrar una dimensión natural -de identidad- y otra cultural, variable. Esto ya fue objeto de estudio en antropología I, pero conviene recordar que naturaleza y cultura no son lo mismo, pero han de articularse.
Pues bien, con lo dicho anteriormente creo que queda claro que, al margen de un ejemplo particular que siempre podría matizarse, la paternidad y la maternidad poseen rasgos específicos -eso también lo estudié en la tesis de psicología-.
Por otro lado, es evidente a sociólogos, psicólogos y pedagogos que las situaciones familiares son el elemento clave para el desarrollo del niño o la delimitación de grupos que ellos denominan "de riesgo". No están "determinados", pero sí tienen una situación deficitaria que conviene atender. Si alguien tiene en su clase un niño cuyos padres se están separando, convendrá que lo atienda: esto creo que es obvio. La educación es condición, no determinación.
No sé si he conseguido explicarme.
Ah!, una cosa más: al margen de los "tipos de juegos", hablando con profesores de educación física llegamos a la conclusión de que la "sustancia" del juego la conforman los elementos que señala Polo. Cuando el juego tiene esos rasgos es formativo en la dirección que se señala. Si tiene otros rasgos, formará en otro sentido.... entiendo. Aquí se habla de afectividad... y no habla de "juegos educativos" en sentido de modificación de actividades del aula para que aprezcan juegos, sino del juego en sí, tal y como se desarrolla en casa, entre niños, con ayuda de los padres.
Por cierto, lo propio de la madre, lo exclusivo de la madre es el "regazo". Sólo ella lo tiene... por razones fisiológicas. Por otro lado, el brazo del padre no es el brazo de la madre. Ambos dan seguridad pero de modo diverso.... según he podido comprobar y estudiar.
Un cordial saludo... seguiré.

Anónimo dijo...

Hola, buenas noches a todos.

Soy Pablo Álvarez, alumno titulado de Ed. Física.

Voy a comentar, del segundo capítulo, el tercer punto: "El diálogo en la educación".

A partir del diálogo pueden sumarse tantos puntos a favor como en contra en la educación de los hijos, según entendamos el diálogo.

Primeramente, pienso que un diálogo, bien llevado a cabo, es una herramienta de solución de problemas. Conflictos que normalmente surgen cuando no se está de acuerdo en algo o se ve una misma cosa de forma diferente. Se puede estar en desacuerdo, pero si llegamos a un punto de NO razonamiento, es cuando surgen las riñas, que afectan negativamente a la educación de un hijo. "Las riñas solamente se pueden vencer si cada uno de los esposos hace un pequeño examen de cuáles son las razones por las que actúa de una determinada manera, de modo que merced a ello intente dominar su carácter".

Cuando hay diálogo, debe haber igual entendimiento por ambas partes. Si en cualquier lugar o momento en el que nos encontremos, se deben cuidar los modos y ser cortés, al hablar de convivencia y de la educación de un hijo, más aún. Las buenas maneras tienen que proceder igual por parte del marido y por parte de la mujer. "A veces, el marido es un poco brutal y muchas veces la mujer es un poco susceptible. Si la mujer es terca impacienta al marido, y ocurre entonces que la reacción de éste es mandarle a callar o marcharse". Este tipo de comportamiento en nada favorece a los hijos; al contrario, los niños pequeños son como esponjas, y todo lo que ven u oyen lo absorben con mucha facilidad. Por lo tanto, "no se debe tener esta actitud ni delante de los hijos ni detrás de ellos".

El diáologo debe ser una herramienta más que favorezca la educación de un hijo. También es cierto que no educa lo mismo una mujer que un hombre. "Sus funciones educativas no son exactamente las mismas". Por ello, deben intentar remar en la misma dirección, colaborando siempre mutuamente.

Laura Lóperz González dijo...

Hola bunas tardes soy LAura López González.Ed Física titulados.

Al leer este capitulo de ayudar a crecer, tengo que decir que me parece muy interesante, he visto una clara diferencia; tanto los animales como las personas el fin es procrear, pero las personas se entregan por amor una a la otra y de ese amor nace una nueva vida gracias a la colaboración de Dios , y los animales no se entregan por amor ellos lo hacen por instinto.
Este nuevo ser que nace del amor de sus padres, tiene que ser educado tanto por su madre como por su padre, ya que es una obra de los dos.

POr otro lado, pienso que un hijo si puede separar a los padres. Personalmente no lo he vivido gracias a Dios.Pero en mi experiencia profesional si lo veo por desgracia a menudo y pienso que una de las razones es; la pareja no se ama demasiado y uno de los dos conyuges se centra en el hijo y olvida a su pareja.

Esta separación hace que la educación del hijo no sea un proyecto común. Algo tan importante como la educación debe ser conjunta e ir a la par los dos miembros del matrimonio, ir por el mismo camino sin desviarse.

Como conclusión creo que en la sociedad en la que vivimos existen muchas familias que se separan y no siguen un mismo camino en algo tan importante como la educación de sus hijos, y compiten por el cariño y amor de ellos, restándole importancia a la formación integral de sus hijos.

Un saludo

Anónimo dijo...

María Sánchez-Beato Solera
Titulada. Lengua Extranjera.

Hola a todos, he realizado un resumen por partes del capítulo II, un resumen general y un breve comentario personal.

1.La educación en el ámbito familiar

El fin del matrimonio es tener hijos. No es el único fin –el amor es otro fin- pero sí es el fin primordial. En el hombre, a distinción de los demás animales, el tener hijos no supone exclusivamente la procreación y la crianza, también su educación. El hombre y la mujer dan cuerpo al hijo y Dios da el alma. El hombre es más hijo que padre en cuanto que éste es la culminación de aquel. El hijo al ser un producto unitivo de un padre y una madre no puede desunir esta unión. Cuando un padre y una madre muetran su desunión no es por causa del hijo sino por que uno de los dos quiere más al hijo que al conyuge. La educación del hijo es familiar y cuando existen varios hijos también se puede dar la educación entre ellos. La educación corresponde a la madre y al padre. Cuando se da la poligamia o que un padre tiene hijos de distintas mujeres se produce un déficit de educación. Así también, los hijos extramatrimoniales son menos educados. La educación sale mal si no hay amor entre los esposos. Se podría comparar con la Santísima Trinidad diciendo que el Espíritu Santo es el hijo por que aporta lo espiritual de las otras dos personas. La educación también es difícil en el divorcio por que está próximo a una hipotética poligamia.

2. La educación de la afectividad.
En una normal educación lo primero que hay que educar son los afectos, los sentimientos. Esta primera educación corresponde a los padres. La educación de los hábitos es un objetivo pedagógico de los maestros. La buena convivencia entre el padre y la madre es necesaria para que se dé una buena educación. También la toma conjunta de decisiones respecto al hijo, la no discusión delante de él respecto a esas decisiones. En la educación de los afectos toma importancia la educación de las virtudes, desde la templanza y la fortaleza hasta la prudencia y la justicia, en ese orden.

3. El diálogo en la educación.
El diálogo entre los esposos no debe suponer la riña. En el diálogo hay que mantener la calma y la consideración, y un cierto sentido empresarial para gestionar las cosas y solucionarlas según vayan pasando. El díficit en la educación puede ser causado, por ejemplo en estudios con mejicanos en Estados Unidos, por la precariedad en el trabajo que hace a esas personas inestables y faltos de memoria o retentiva. La educación de los hijos se resiente cuando la familia no tiene estabilidad.

4. Hogar, clan y polis
La familia requiere hogar, casa. Cuando no hay trabajo estable no hay hogar. Aunque la estabilidad no asegura la convivencia, ésta si se ve afectada por la falta de aquella. Si la falta de estabilidad en el trabajo y la consecuente falta de hogar afectaba a los mejicanos, un hogar mal conformado o en barrios degradados afecta a la población negra en Estados Unidos. El clan es una gran familia compuesta por todos los parientes. Dentro del clan no es conveniente las uniones. Los clanes se juntan en la polis, la ciudad, la civilización.

5. Enseñar a jugar
En la educación conjunta el padre se ocupa más de enseñar a jugar al hijo, con retos, con objetivos. El juego infantil es un ensayo, sirve para probar las propias fuerzas, las habilidades. El juego infantil tiene reglas y mediante él se aprende a ganar y a perder. Los padres son para los hijos y no al revés. Un padre no debe pretender que su hijo sea igual que él

Anónimo dijo...

María Sánchez-Beato Solera
Titulada. Lengua Extranjera

Continuo el comentario anterior, las dos últimas partes del capitulo, resumen general y comentario personal.

6.-Educar en la libertad.

Conviene educar a los hijos en la libertad. Tratar de adivinar lo que quieren ser. Educarlos en el juego para que aprendan a ganar y a perder. La función principal del juego es educar su apetito irascible. El hombre fuerte es el que tiene bien educada su afectividad.

7.- Educar en la serenidad
La madre es la que se ocupa de dar serenidad al hijo, de acogerlo en su regazo. Ella es la educadora principal de la afectividad. En la lactancia el hijo aprende que el regazo, la serenidad y la tranquilidad se la proporciona su madre. Esta serenidad también comporta consuelo y todos necesitamos consuelo alguna vez.

En resumen:
Leonardo Polo expone en este segundo capítulo el papel fundamental de los padres en la educación de los hijos. Esta educación será normalizada cuando los padres estén unidos, tengan un trabajo más o menos estable y participen en el desarrollo integral del hijo, cada uno desde un ámbito, la madre participando más en los aspectos afectivos y sentimentales, y el padre en los aspectos de fortaleza y templanza. El juego en la primera infancia es fundamental para educar en todos los valores y en el saber ganar y perder radica parte importante del futuro social de los hijos. Leonardo insiste mucho en la unión de los padres y en la idea de que los padres deben estar para los hijos por que la persona es más hijo que padre.

Comentario personal:
Leonardo presenta un mundo ideal. La realidad demuestra que hay muchas variables que distorsionan la educación según él la plantea. El trabajo del hombre y la mujer lejos del hogar, la falta de tiempo para hacer todo lo que se desea, la rutina o monotonía de los trabajos y de la vida diaria, etc. imposibilitan un normal educación en muchos casos. Debería abordar, quizás lo haga en otros escritos, la forma de paliar esos déficits que mucha veces son ajenos a los propios progenitores.

Mercedes Martín - alumna titulada dijo...

Buenas tardes a todos/as. Mi nombre es Mercedes Martín, alumna Titulada de Magisterio Primaria. En esta primera intervención me gustaría reflejar algunos aspectos referidos al primer capitulo del Libro de Polo, Ayudar a Crecer.

Como futuros educadores comenzaré resaltando la importancia de la educación, no sólo como enseñanza sino como formación. Educar es ayudar a crecer puesto que el hombre al nacer es débil, prematuro y necesita de crecimiento para alcanzar su madurez. Los primeros responsables en este proceso son los padres. En la relación de filiación, es fundamental la idea de que el ser humano se define como hijo (nace y existe). Es radicalmente hijo pero no radicalmente padre, es decir sólo lo es por participación: es padre porque Dios le ha dotado de la capacidad de serlo. Si debiésemos todo a uno mismo, la educación (padres, escuela y estado) carecería de sentido.

Por otra parte, me llama la atención la idea de que en el hombre la educación es el elemento fundamental de la estructura de nidificación. Es decir, es necesaria la procreación anidando, alimentando y educando. Éste último es decisivo para el crecimiento humano; requiere aprender una serie de movimientos coordinados (para andar, para mover las manos, para hablar. Por esto en educación infantil es crucial la estimulación del lenguaje, la coordinación y psicomotricidad). Por otra parte, dicho crecimiento es un proceso sistémico, puesto que el ser humano no funciona por partes sino que todas están interrelacionadas (la cabeza, el cerebro, las manos, el lenguaje..). No debemos olvidar en el crecimiento humano el hecho de que el hombre es un ser viable en sociedad, actúa en relación con otros y con el mundo.

Para concluir, el hombre crece orgánica y temporalmente. La organización de ese crecimiento está formada por la adquisición de hábitos (última fase del crecimiento humano). Los hábitos serían perfeccionamientos de las facultades superiores: inteligencia y voluntad.

Un saludo a todos/as
Mercedes Martín del Barrio
Alumna Titulada Magisterio Primaria

Mónica Garcia Rayo dijo...

Hola, soy Mónica García Rayo, alumna de titulados de infantil. Me he leído este segundo capítulo y la idea que más me ha sorprendido es que lo más importante del matrimonio no es el amor de los esposos sino el dar lugar a una persona y que enlaza con la idea de filiación que vimos el año pasado en antropología I, en cuanto que se afirmaba que con la maternidad y paternidad se alcanzaba la plenitud de la persona, el crecimiento de la persona. Siempre había creído que ambos eran dos fines del matrimonio y que se encontraban en el mismo plano de importancia. También habla de la importancia del padre y de la madre en la creación de un nuevo ser, que contrasta radicalmente con la nueva legislación del aborto en la que solo se tiene en cuenta en la función procreadora de la madre. Esta importancia de la función procreadora del matrimonio hace que sea una prolongación de su amor que contrasta con que nunca debe suplantarse el amor de los esposos por el de los hijos, puesto que dificultaría la tarea educativa. Reflexión, esta última, que conviene de vez en cuando recordar a los que somos padres jóvenes.
Mónica García Rayo
Titulados Infantil

Naiara Laso De La Vega dijo...

Hola a todos, soy Naiara Lasso de la Vega titulada de Educación Infantil.

Tras haber leído los dos capítulos intentaré hacer un resumen del punto de la educación en el ámbito familiar.

El matrimonio nace del amor incondicional de la pareja. Su fin primario es la procreación, y de ahí la educación hacia esa nueva misma vida concedida gracias a la intervención somática de la pareja y a la intervención de Dios, datándola de alma.

El individuo ha de prolongar el amor que procesa a su pareja hasta el hijo. De nada sirve educar a un hijo, si dejamos de lado a nuestra pareja, es un proyecto de los dos: "la educación del hijo es familiar" Pág.4

La existencia del hijo no puede cegar al padre o la madre hasta olvidar a su pareja. No debemos de perder de vista que el hijo es el fruto del amor de la pareja, su proyecto en común.

Así pués la tarea de educarlo, de aportarle bienestar y afectividad es de ambos.

Si la desunión de la pareja conlleva una situación difícilmente sostenible para los padres, no digamos para un ser que aún no a desarrollado su autonomía y requiere del apoyo permanente (educación) de sus padres. Igualmente el modelo o imagen inmadura que se le está dando no es correcto "me canso de ti, vivo mi vida ajena a tí, sin ataduras". El hijo ha de tener unos valores sólidos y muestras verdaderas de afectividad entre todos los miembros integrantes de la familia.

Personalmente, considero que el autor nos enseña el camino hacía un modelo muy acertado de familia, un modelo donde se dan los pilares básicos (amor, sacrificio y tesón).

María Antonia dijo...

Soy María Antonia, 2ºPrimaria.Titulados.
A modo de resumen:
La función educativa de la familia.
1. La educación en el ámbito familiar.
"¿Cuándo se educa mejor? Cuando el amor al hijo es una prolongación del amor entre los esposos.
Pero el amor al hijo nunca puede ir en contra del amor de los esposos. El amor entre éstos tiene que encontrarse en el hijo puesto que es su obra común.
Si fuera sólida la vinculación amorosa no habría divorcio y la educación mejoraría. En cambio, si no es sólida la relación entre los padres, entre el varón y la mujer, la educación no sale bien y, naturalmente, el niño lo siente, lo nota.
2.- Educación de la afectividad.
Lo primero que se debe educar son los afectos, los sentimientos... es una tarea que los padres no pueden cumplir si ellos mismos no la tienen,... la inestabilidad de los padres afecta a los hijos.
Los esposos pueden educarse entre sí y educarse para educar.
3.- El diálogo en la educación.
La mejor educación familiar es la educación conjunta.
La familia requiere estabilidad, y la estabilidad se logra con la convivencia del esposo y la esposa. La estabilidad educativa, en consecuencia, se logra coeducando los padres a los hijos.
4.- Hogar, clan y polis.
Sin hogar, la estabilidad del matrimonio se ve afectada.
Todos los miembros de la familia deben educarse entre sí.
Familia, familia extensa-clan, polis, civilización.
5.- Enseñar a jugar.
El padre puede enseñar al hijo a jugar. El valor pedagógico del juego estriba en que vincula los afectos a la actividad.
El juego educa la afectividad siempre que se juegue bien, porque mediante el juego se aprende a ganar y a perder.
6.- Educar en la libertad.
Conviene respetar las inclinaciones de los niños.
Para educar en la libertad hay que tratar de adivinar lo que quiere el hijo.
El juego comporta una cierta dosis de educación porque enseña al niño a tener serenidad, a ir desarrollando el equilibrio. El que sabe ganar y perder con serenidad ha educado su afectividad; es un hombre fuerte. Un hombre fuerte es el que tiene bien educada la afectividad y sus sentimientos.
7.- Educar en la serenidad
Se debe educar al hombre para la serenidad afectiva. Después viene la educación sexual, es importante y la deben llevar a cabo siempre los padres.
El niño se refugia en el regazo materno, pero también en los brazos del padre, que igualmente son acogedores. Aquél que no sabe acudir al consuelo cuando lo necesita -y lo necesita a lo largo de la vida- es presicamente un desconsolado, un ser entristecido, que se inhibie o sucumbe a la dureza de existir".
Comentario personal:
Es maravilloso descubrir y experimentar, el amor de los padres entre sí y hacia los hijos. Es un derecho de todo hijo, poder gozar con el amor de sus padres, recibir la educación afectiva y emocional, aprender a luchar en la vida por medio del juego y saber que puede refugiarse en el regazo materno y en los brazos de su padre.
En la familia descubrimos el gran don de la libertad y aprendemos a ser libres. Nuestra afectividad en equilibrio, nos dispone a ser personas y a ser respetadas por ello.
La familia es un gran bien para la sociedad, pero sobre todo para cada uno de sus miembros.
Nuestra sociedad no va a ser mejor, por que se reconozcan los derechos individuales de cada miembro de la familia sino porque se nos deje vivir en familia y las ayudas se encaminen a mantener a las familias unidas entre sí. La fuerza y las soluciones a los probremas familiares, están dentro de la misma familia.

Anónimo dijo...

Buenas noches a todos.
Soy Raquel Sancho, de Ed. Infantil.

Quisiera destacar del capítulo 1 cómo todos los seres humanos pasamos por el mismo proceso y qué diferentes direcciones podemos seguir cada uno. Nacemos débiles, prematuros, sin saber ni poder “hacer nada”, a diferencia de los animales que nacen sabiendo caminar, y necesitamos de nuestros padres para sobrevivir y sobretodo para formarnos, para educarnos, para crecer, porque somos hijos y más tarde tendremos que hacer la labor de padres. Debemos entender y asumir cada una de estas etapas.
La técnica más importante del ser humano es el lenguaje, esta es una de las principales diferencias entre los humanos y los animales. Es una herramienta básica para ir creciendo y aprendiendo, sin él no seríamos lo que somos.

Capitulo 2. El matrimonio tiene como fin tener hijos, pero es hay un fin que va m´ñas allá, es la educación. Los padres ayudan a Dios para educar al hijo, porque es él quien le da el alma.
Tiene que haber amor entre los padre porque sino la función educativa no existirá. Debe haber un equilibrio emocional en el núcleo familiar. Si los padres no se quieren, si no se respetan y si no están bien educados, no podrán educar correctamente a sus hijos. Tienen que estar unidos porque la educación se hace conjunta y la de los padres es la primera educación que reciben los niños, la base. Debe darse un hogar adecuado en el cual toda la familia participe, se relacione y haya un clima emocional positivo
Creo que es muy importante que los padres desarrollen el juego en la educación de sus hijos, porque es a través de este como los niños aprende mejor, tanto aspectos teóricos de la vida en general y de la escuela, como habilidades, hábitos, destrezas, estrategias, comportamientos, actitudes, situaciones de la vida, etc., así como su desarrollo físico. De esta manera lo asimilan y lo interiorizan más fácilmente.
Concluyo poniendo en manifiesto que no se deber imponer a los hijos, sino que hay que educarlos correctamente pero siempre respetando sus inclinaciones, gustos y deseos. Hay que educar en la libertad.

Laura López González dijo...

Hola soy LAura López GOnzález de ed. f titulados.

Estoy con vosotros en que se debe de educar en al libertad a los hijos. Los padres educan según su escala de valores y tienen que saber transmitir a sus hijos esos valores y que ellos sepan diferenciar lo que esta bien y lo que no, y de esta manera crecer personalmente.

Pienso que educar a un hijo debe ser algo bastante complicado, pero creo que es fundamental el dialgo tanto con la pareja como con ellos.
De esta manera se aprende a respetar.

Un saludo

Anónimo dijo...

Cada vez que leo algo de Polo me deslumbro, pero no dejo de cuestionarme preguntas. Por ejemplo, ¿la educación se dirije a la esencia o al acto de ser? Porque si va dirigida a la esencia del hombre, entonces pienso que la persona no puede crecer, porque quien crece es la persona entera y no un aspecto; pero, por otro lado, si va al acto de ser, entonces qué noción tiene Polo de acto si el acto crece, que es lo propio de la esencia? No sé si me he hecho un lío, pero a ver si alguien me saca del atolladero. Gracias!!!

Consuelo Martínez Priego dijo...

Buenas tardes,
Creo que conviene aclarar una cosa: se dice -y con razón- que la ayuda mutua y la procreación son los dos fines del matrimonio. Ahora bien, Polo subraya que no hay nada más importante que la persona, por lo tanto, lo más grande que puede hacer alguien -por decirlo de algún modo- es traer a "una persona nueva" al mundo. En ese sentido el fin más importante es la procreación... pero en ese sentido. Nada puede compararse en importancia a la persona: simplemente. Eso no cambia que los fines del matrimonio sean dos y que ambos han de tenerse en cuenta; de hecho, la falta de entendimiento y ayuda mutua es un "problemón", que, además, afecta a los hijos.

La otra cosa que quisiera comentar se refiere al texto de Javier: para Polo lo que crece es la esencia -aunque yo tengo un pequeño reparo-. Pero eso no significa que crezca "una parte", puesto que esencia y acto de ser van de la mano y la esencia manifiesta a la persona -el acto de ser-. Pero eso requeriría una explicación más detallada.

Un cordial saludo

Anónimo dijo...

Gracias Consuelo, pero no veo claro que la esencia en Polo manifieste a la persona porque el descubrimiento de Santo Tomás de la distinción de esencia y acto de ser es lo que Polo parece haber exprimido. Yo pienso lo mismo que tú, que la esencia manifiesta el acto de ser, pero intuyo que Polo dice que la manifestación es algo muy inferior. Hay niveles y la esencia no está al mismo nivel que el acto de ser. Esencia y acto de ser son radicalmente distintos.
Me parece interesantísimo el asunto.
Me ha gustado por otor lado la perspectiva del carácter sistemático de la esencia humana (p. 54-59)en detrimento del método analítico, aunque pienso que la fenomenología (que usa el método analítico) tiene una aportación que no se debería menospreciar.
Un saludo a todos, Javier

Carlos de Vicente dijo...

Aloha a todo el mundo

El primer capítulo del libro tiene poco comentar, no por su contenido sino porque es lo estudiado en el Antropología I: El carácter filial del ser humano; el significado de educar; lo débiles que somos al nacer; etc.

El capítulo 2 nos habla de la importancia de la educación en el entorno familiar, siendo el pilar central de la educación que se le puede proporcionar a un niño o niña. Respecto a esta educación se nos indica la importancia de que el matrimonio se lleve bien entre ellos y de que no discutan delante de los hijos, manteniendo el mismo criterio a la hora de educar o de imponer algún tipo de correctivo, destacando la importancia de educar los sentimientos, manteniendo una estabilidad educativa.

Mercedes Martín - alumna titulada dijo...

Buenas noches, voy a comentar algunas ideas claves del segundo capitulo de Polo.
A pesar de que actualmente el valor de la familia y del matrimonio ha experimentado grandes cambios, no podemos negar el hecho de que el fin primario del matrimonio sea la procreación, la crianza y la educación. El matrimonio tiene como fin al hijo, puesto que en él culmina el sentido que une el amor de los padres. No es fácil ser padre/madre. No hay un manual que nos indique cómo ser padre/madre. Sin embargo el amor y la unión entre ambos deberían ser suficientes para llevar a cabo un proyecto común. Está claro que algo “falla”. Puede ser que algunos jóvenes de hoy no tienen ni quieren tener hijos. Esto supone una inversión de futuro arriesgada o perder el bienestar y la seguridad en una forma de vivir cómoda y sencilla.

Estoy totalmente de acuerdo que cuando no el vínculo entre el padre y la madre se rompe (separación, divorcio, desavenencias, riñas,…) la consecuencia más directa recae en el hijo. Emocionalmente se produce un bloqueo que irrumpe su crecimiento. Es fundamental la relación o vínculo afectivo de los padres hacia el hijo para un buen desarrollo madurativo (seguridad, confianza), social y cognitivo del hijo. La coeducación es tarea de dos, es responsabilidad de los dos. Sin embargo, según Polo es complementaria; al padre le compete educar en el juego y a la madre le otorga la función “mantenedora del juego”. Este último punto no lo comparto en su totalidad puesto que no podemos etiquetar o parcelar la función de ambos en la educación de los hijos. Hace unos cuantos años el modelo de familia estaba enmarcado en un padre que trabajaba duro por sacar adelante a su familia; la madre se encargaba fielmente del marido, de la casa y de la crianza de los hijos… Con la incorporación de la mujer al mundo laboral, la mujer se convierte en esposa, madre, trabajadora, ama de casa, dejando en última estancia “ser mujer”. El hombre y la mujer deben adaptarse a las circunstancias actuales y formar parte de la educación de los hijos de un modo coherente. Por ultimo, me gustaría expresar que no sólo es fundamental la educación que ofrezcamos a nuestros hijos, basada en conocimientos, sino en valores.

Un saludo
Mercedes Martín del Barrio
Alumna Titulada Magisterio Primaria

Anónimo dijo...

Hola, soy Mª Libertad Pérez Lobo.
Con respecto al capítulo 1 comentaré:
Hay que tener en cuenta que todos somos hijos desde nuestro nacimiento, pero no padres. Lo que nos diferencia del resto de los animales, es que no poseen conciencia para darse cuenta de su origen filial. Debemos tener en cuenta que si el hombre se lo debiera todo a sí mismo, la educación carecería de sentido; así vemos como en el cuento de Caperucita Roja la madre, que encarga a Caperucita llevarle a su abuela miel y harina, es una representación del carácter filial de Caperucita, que si se hubiera negado a realizar su encargo, demostraría un egoísmo malo. A pesar de todo ello, Nietzsche y Sartre presentan una cierta rebeldía en contra de la filiación.
El ser humano al nacer depende para su supervivencia de sus padres, pero se diferencia de otras. La enseñanza de la técnica es muy importante en el hombre ya que es un ser bípedo y por ello sus manos tienen multitud de utilidades, necesitan una coordinación que se aprende con la técnica y a partir de ésta técnica se aprende a hablar, algo que es exclusivo del hombre “el lenguaje”, lo cuál es a su vez una técnica.
Los seres vivos están formados por un sistema que consta de partes que no funcionan por separado, y que si cambias alguna de ellas todas las demás se reajustan, por ello se distingue entre sistemas vivos y mecánicos. Decimos por todo ello que el cuerpo humano es sistémico, y ese sistema crece más allá del nacimiento, necesita de la sociedad para desarrollarse (niños nacidos entre animales no hablan, no utilizan apenas las manos…etc.), por ello las relaciones entre los seres humanos son también sistémicas.
El ser humano escribe su propia biografía ya que crece con ayuda. Gracias a la inteligencia se ve como el hombre es un animal técnico, que adapta a través de la técnica el medio para su supervivencia, no como los demás animales que se adaptan al medio para sobrevivir, evolucionan.

webmaster dijo...

Soy alumna titulada en Lengua Extranjera.

Como quinto punto en este tema Polo expone el estudio sistémico de la esencia humana.

El hombre sigue creciendo después de nacer. En este crecimiento ha de intervenir el propio sujeto, interviniendo el espíritu.
La cabeza, el cerebro, el bipedismo, las manos y el lenguaje están interrelacionados. El hombre está llamado a crecer más allá del nacimiento.
El hombre fuera de la sociedad no se puede desarrollar porque es conscientemente hijo.

Por eso pienso que aquellos que, ya hoy en día, por ejemplo en Estados Unidos, optan por dar una educación individualizada en casa o en el trabajo fuera de la escuela no lo hacen correctamente. En este tipo de educación se pierde la noción de competencia social, tan importante en el ser humano.
Pienso que es un aspecto que tenemos que tener presente también en nuestro sistema de educación. La legislación educativa opta cada vez más por la individualización y atención a la diversidad.
Está muy bien los refuerzos que niños con diversas dificultades puedan obtener hoy en día, y también las actividades adicionales o complementarias que presentamos en el currículum a niños superdotados. Pero las adaptaciones curriculares están bien en su justa medida. Se ha de tomar especial énfasis en dinámica de grupos e interrelación entre individuos.

Es esencial para el individuo desarrollar la competencia social.
Un hombre aislado de los otros seres humanos no se desarrolla.

Anónimo dijo...

Hola, soy Mª Libertad Pérez Lobo. Comentario al Capítulo 2.
El fin más básico del matrimonio es la procreación y con ella el dar origen a un ser humano, que es persona gracias a la corporeidad que le otorgan sus padres y al alma que recibe de Dios, por lo que esa fusión de alma y cuerpo da lugar a la persona. Ese hijo es fruto del amor entre los cónyuges, y cuando da lugar a la separación de sus padres por alguna razón, “la función educativa no podría llevarse a cabo”. Los hijos ilegítimos que nacen fueran del matrimonio, son un problema educacional, ya que la educación está ligada al amor entre los esposos (un hombre y una mujer, la bigamia o poligamia es antipedagógico), así pues, cuando se produce un divorcio de los cónyuges desaparece el amor entre ellos y esto ocasiona problemas al hijo.
Los padres son los primeros educadores, de ahí que los primeros contactos afectivos de los niños sean en el seno familiar, donde se sienten queridos, aceptados… Para educar los sentimientos se necesita partir de una base, y dicha base es el estado emocional del niño/a. Además una educación de los sentimientos ayuda a las personas a sentirse bien haciendo el bien y mal cuando no lo hacen. “La mejor escuela para educar las emociones es la vida familiar”. Es muy importante el afecto hacia el niño/a en su desarrollo emocional (el educador también ha de tenerlo en cuento). Debemos elogiar sus logros (para mejorar su autoestima), hacer que se sienta importante, querido… y de ésta manera educaremos a un niño seguro de sí mismo, lo que le dará pie a mejores resultados en sus relaciones sociales y en sus futuros aprendizajes. Ambos padres han de estar de acuerdo en los castigos y refuerzos del niño, para que éste no se sienta más querido por uno que por otro. El divorcio de los cónyuges, o el tiempo que se le dedica a los hijos (suele ser por motivos de trabajo), influye en su educación de forma notoria, ambos cónyuges han de pasar tiempo con el niño, y juntos, por ello también es sumamente importante en la educación de los hijos, la estabilidad familiar, el tener un hogar donde el niño se sienta seguro y los padres ejerzan su labor de primeros educadores.

Anónimo dijo...

Hola de nuevo, soy Mª Libertad Pérez Lobo y con esto concluyo mi participación de esta semana en el Blog. Es importante también señalar la falta de implicación de algunos hombres y también de algunas mujeres en la educación de sus hijos y en su propio matrimonio. Esto lo vemos en que hay matrimonios que pasan poco tiempo juntos debido al trabajo de ambos, por lo que pasan poco tiempo con sus hijos, los cuáles son educados por otras personas ajenas al matrimonio, que realmente no pueden darle todo el amor que deben darle sus propios padres como primeros educadores que son. El problema es que el matrimonio deja a otras personas que se ocupen de la educación de sus hijos, y además cuando tienen tiempo libre en vez de pasarlo por completo con sus hijos, se dedican a realizar actividades que le satisfagan a ellos mismos, piensan y actúan de forma egoísta. Menos mal que esta situación solo sucede en ciertos grupos sociales.
Por otra parte es muy importante que los padres, jueguen a menudo con sus hijos, estableciendo reglas en el juego y sin trampas, ya que los niños cuando son pequeños son como “monos de imitación”. Además el juego les encanta a los niños y les ayuda a aprender que no siempre se gana, algo que es fundamental para sus relaciones sociales futuras.
Hasta otra semana

Anonimo dijo...

Buenos días a todos/as.

Soy Javier Grau, alumno titulado de Ed. Física.

Voy a hacer un resumen del capitulo 2 del punto de "enseñar a jugar":

La educación familiar bien llevada requiere la colaboración del padre y de la madre, ya que hay partes humanas que la mujer no puede o no sabe educar y se complementara con el padre, y viceversa.
El hombre puede tener un sentido más desarrollado que la mujer en el juego, ya que en sus componentes esta el “reto”, que suele ser un elemento más bien masculino. La mujer tiene otra función en lo que respecta al juego, que es la de educarle a obedecer las reglas. Todos los juegos tienen unas reglas, que sin su cumplimiento, no se podría llevar a cabo la finalidad del juego.
El objetivo o la finalidad también son componentes del juego, normalmente quien consigue el objetivo del juego es el que suele ganar.
El juego también tiene otro elemento que es el ensayo de respuestas.
Está claro que con el juego se educa la afectividad siempre que se haga bien, mediante este se aprende a ganar y a perder, siendo una parte muy importante, porque la vida se puede tomar como un juego, en la que se han de captar unas normas de conducta como unos retos para uno mismo.
Resumiendo, el juego es muy importante ya que nos educa a ganar o perder, a no hacer trampas y a respetar las normas. Con todo esto adquiriremos unos valores que ayudaran a conseguir unos valores para la vida.

Un saludo.

Oliva Luengo Morillas dijo...

Hola buenos días, soy Oliva Alumna Titulada de Lengua Extranjera.

La tesis principal de estos epígrafes se centra en la relación entre los esposos y en la relación entre estos y el hijo.
Además un punto importante a señalar es que lo nuclear en el hombre es ser persona por ello el fruto del matrimonio es el hijo puesto que así culmina el sentido unitivo del amor de los esposos.
El epígrafe acaba hablando sobre el valor pedagógico del juego en la educación del hijo.

A continuación señalaré los puntos que me han llamado la atención:
- Como educadores, ni el padre ni la madre son suficientes por separado.
- No es bueno discutir delante de los hijos, ni tampoco entre los esposos. Un exceso de estas riñas derivaría en un defecto de memoria en los hijos.
- La estabilidad de la casa no asegura la estabilidad del matrimonio pero sin hogar, la estabilidad del matrimonio se ve afectada.
- Una de las cosas que de ningún modo los padres deben querer es que los hijos sean un doble suyo.

Finalmente haré una reflexión personal sobre alguna duda que me ha quedado después de la lectura:
En el texto menciona que los padres por separado no son suficientes educadores y que este divorcio da lugar a una educación difícil en los hijos, además ellos experimentan este déficit muchas veces en forma de tristeza.
Yo no soy madre y por tanto me queda mucho en este campo, sin embargo me gustaría saber si esto afecta de la misma manera en esposos divorciados (por diversos motivos), pero que tienen una buena relación entre ellos y por tanto intentan dar una buena educación a su hijo/a.
¿Se puede decir que hay una inestabilidad entre estos esposos con su hijo?

Un saludo a todos.

Laura Hernán Carrasco dijo...

Hola a tod@s! Muy buenos días!
Soy Laura Hernán, alumna titulada de Lengua Extranjera.

A continuación voy a hacer una pequeño resumen de alguno de los apartados que se presentan en el Capítulo II: "La función educativa de la familia".

* En primer lugar, haremos alusión a la educación en el ámbito familiar; resaltaremos que es en la educación donde culmina la relación de los apdres con los hijos. Los padres no pueden ser padres sin colaboración divina, la cual es primaria debido a que el alma es más importante que el cuerpo. Si la desunión entre los padres se produjera, la función educativa no podría llevarse a cabo; ya que la educación del hijo es familiar, corresponde a los padres.
El fin primario del matrimonio es la procreación, la crianza y la educación.

* Otro aspecto a tener en cuenta son los sentimientos del hijo; es decir, su afectividad; para ello será encesario que les padres puedan educar los aspectos de su hijo, los sentimientos en su niñez; si esto no se produce así, en la adolescencia se podroducirán crisis afectivas que los padres deberán abordar para resolverlas.
Si en una persona la afectividad anda mal, se producen dificultades en el crecimiento de su aprendizaje.
La educación de los sentimientos tiene el sentido de preparar para la educación en valores.

* El diálogo en la educación; las riñas son defectos del diçalogo, déficit de racionalidad; conviene dialogar porque las riñas proceden de un problema de imcompatibilidad de caracteres.

* Es importante la casa en la familia para que ésta pueda poseer un ambiente propio.

Durante la lectura del capítulo me he topado con lo siguiente:"La mejor educación familiar es la educación en conjunto. Ni el padre ni la madre, como educadores, son suficientes por separado"
¿Estáis de acuerdo con esta afirmación? ¿Una madre soltera o un apdre soltero no pueden sacar adelante a un hijo? En este caso, yo discrepo.

Un saludo.

Carlos de Vicente dijo...

En respuesta a Laura yo también discrepo con la afirmación de que un padre o una madre no son suficientes para educar. Creo que es peor tener unos padres mal avenidos que un padre o una madre sólo. La importancia recae en el tiempo que se le dedica a la eduación del hijo y de qué se le eseña (valores, normas, costumbres ...)

sonia dijo...

Buenas tardes,soy Sonia Mejías, alumna titulada infantil.
* Como dice Tomás Alvira:"Educar es ayudar a crecer", es una definición acertadísima, ya que si al ser humano no se le educa, no puede mostrar todo su potencial.Sus capacidades se verán mermadas.
* "el hombre nace con forma pero no formado", su nacimiento sólo es la aparición de múltiples posibilidades que irán actualizandose, o no, a lo largo de la existencia. de ahí la importancia de la plasticidad humana.
* El fin mismo del matrimonio es el hijo, el hijo es una obra común, de ahí que la educación es algo común de los dos en armonía. me parece importante recalcar que lo primero que hay que educar son los afectos, para que brote la inteligencia y la voluntad.
* Me parece muy bien lo que dice Leonardo Polo que la educación es cosa de dos y pone como ejemplo a los hijos de padres separados que según él tendrán un trauma. pero mi pregunta es ¿Que ocurre cuando por cuestiones laborales la figura paterna no está en casa cinco días a la semana?, ¿que ocurre si uno de los padres muere y el otro se tiene que hacer cargo de la crianza y por ende de la educaión?.¿ese niño también tendrá un trauma?. La de jo en el aire...
un saludo.

Oihana dijo...

Hola, soy Oihana Rodríguez, titulada de Ed. Infantil.

Me gustaría comentar el primer epígrafe del segundo capitulo.

La educación es muy importante en el crecimiento del ser humano, y donde se adquieren los primeros hábitos son en casa, con la familia, y con todo lo que le rodea.

En efecto, el amor entre los padres es lo que hace que venga la nueva persona al mundo, lo crean para educarles y hacerles persona dentro de su ámbito familiar...Cuando el amor entre los padres falla, o hay algún factor que hace que la familia se vaya destruyendo el niño puede verse afectado, y su educación se entorpecería, ya que el vinculo que les unía se rompe.

A esto quiero añadir que hay casos y casos. Es decir, hay veces que dentro de una familia puede verse que el amor entre los padres no existe, y es algo que yo lo he visto. La madre lo ha dado todo en su vida para criar a sus dos niñas mientras su marido hacía su vida, no estando en casa más que para lo mínimo, y en esos mínimos, para potenciar su autoridad y manifestar sus leyes de convivencia. A esas dos niñas las crio en un ámbito de miedo a hacer algo mal, y a intentar agradar a su padre en el momento en el que él estaba en casa. Dentro de todo eso, y con todo lo que hizo su madre por que fueran lo mas felices, esas niñas hoy en día son capaces de educar a los futuros niños que tengan, ya que aún habiendo sufrido de pequeñas, saben perfectamente lo que es bueno y lo que no, y cómo educar en familia en los valores correctos.

Con esto quiero decir, que hay que luchar por mantener la familia y sacarla adelante, pero que si en algún momento falla algo, la madre o el padre puede hacer un gran trabajo para sacar a esos niños/as adelante. Aunque lo primero es luchar y vivir en los valores que Dios nos transmite todos lo días.

Espero haberme expresado bien.

Un saludo.

M.H.Sumner dijo...

Gracias por su respuesta, Consuelo. Desde luego que nadie puede negar que las funciones de cada uno de los padres sean diferentes. Sin embargo, pienso que no se pueden categorizar a las familias en un único modelo a seguir para la crianza del hijo. Afortunadamente, hay muchas familias que están formadas por mujeres u hombres solteros o familias homosexuales que han decidido tener descendencia ya sea por medios biológicos como adoptivos pero no por ello sus funciones como padres merezcan ser considerados insuficientes para el hijo. Si hay ‘amor’ como dice el autor, y ese amor es proyectado en el hijo siendo base para su educación, no entiendo qué deterioro puede ocasionar la carencia o sustitución de una función paterna para el crecimiento del aprendizaje de un hijo.

Teresa Aguirre dijo...

Hola, soy Teresa Aguirre (Educación Primaria).Tengo seis hijos, por lo que todo lo que se expone en este capítulo me resulta familiar, y coincido con el autor en casi todo. Sin embargo, en el apartado de “educar en libertad” afirma que para ello hay que tratar de adivinar lo que quiere el hijo. Lo siento pero no estoy de acuerdo. Si tuviera que adivinar lo que quieren mis hijos me volvería loca. Creo que la clave del éxito en educación está en la exigencia, siempre desde el cariño. Es verdad que los padres muchas veces intuimos lo que quieren nuestros hijos, pero no porque tratemos de adivinarlo, sino porque hablamos con ellos, les preguntamos cómo están, estamos pendientes,…En definitiva lo que tenemos que hacer es conocerles bien, así sabremos lo que quiere y podemos aconsejarle.
El autor también comenta que el fin prioritario del matrimonio es la procreación. Yo la verdad, es que siempre he pensado que el fin prioritario es el amor de los cónyuges, y que fruto de ese amor vienen los hijos.

Laura Fdez Fdez dijo...

Hola a todos/as,
Soy Laura Fdez Fdez, alumna titulada de Lengua Extranjera, y quería comentar sobre estos dos capítulos.
En ellos Polo nos expone las razones por las que el hombre es susceptible de educación, y esto es porque no hay, o no debe haber sólo enseñanza sino formación. Una formación que ayude a crecer al ser humano, al hijo. Esta ayuda es totalmente necesaria ya que el hombre nace sin ella y con una fragilidad que le hace imposible valerse por sí mismo. A Polo, el hecho del nacimiento le lleva a afirmar que “la conciencia de filiación es exclusiva del ser humano, que el hombre se define estrictamente como hijo”. Hoy en día esta conciencia de filiación es rechazada por el hombre al querer debérselo todo a sí mismo. Pero Polo nos dice que tal vez éste sea el pecado más característico de nuestros días. Una renuncia a la filiación que nos lleva al sinsentido de la educación.

Eva dijo...

Eva Gayo, titulada/L.E.

¡Buenas a todos, un año más!

Con razón decía Consuelo que en este texto había polémica :-D

No voy a hacer resúmenes porque otros compañeros ya los han hecho y poco queda que añadir. Voy a rescatar una idea que aún no he visto por ahí, a contestar a una compañera y a dejar unos comentarios personales.

1. La idea que rescato:

No se deja de crecer nunca, porque las virtudes pueden seguir cultivándose siempre --> ¿no es esta una afirmación cargada de optimismo? Siempre podemos seguir creciendo y aprendiendo de la vida. El proceso no termina, es consustancial al hombre. ¡Me encanta! ¡Me apunto!

2. A una compañera:

Katrin Echart (Hola, Katrin!) menciona en su comentario que el homeschooling es una opción en la que los niños se aíslan de la sociedad. Conozco a un buen puñado de familias que hacen homeschooling y sus hijos son cualquier cosa menos asociales. Saben relacionarse con fluidez con muchos tipos de personas, porque están acostumbrados a tratar con gente muy diversa y en contextos muy variados; no sólo niños y no sólo el colegio. Pero el debate acerca de educar en casa excede estas páginas y no es el tema que nos ocupa… Katrin, hablamos cuando quieras ;-)

3. Y ahora voy con algunos comentarios personales.

Coincido con otros compañeros en que la visión de Polo me parece a veces reduccionista –los mejicanos fracasan en el colegio porque el padre está fuera de casa; los negros porque el padre juega al póker o tiene su “horda”. Quizá habría que explorar con mayor profundidad estas ideas en otros de sus escritos.

En cuanto a que se necesitan los dos progenitores para ayudar a crecer, ahí coincido en que en una situación ideal es así (ambos se quieren, conforman un hogar estable, con las necesidades primarias y afectivas cubiertas, educan en los hábitos y en las virtudes…).

Pero ¿qué pasa si esta situación no se da? La vida está llena de matices, y crecemos a pesar de todo, y durante toda la vida, como Polo afirma en el primer capítulo. Por otro lado, ¿cómo llegar a esa situación ideal? El autor habla del matrimonio como una condición indispensable, y yo creo que no es ni necesaria ni suficiente. Pero seguro que en los siguientes capítulos nos da más pistas acerca de cómo conseguirlo.

En cuanto al juego, no me acaba de quedar clara su definición. Polo menciona el fútbol y el ajedrez, habla de normas, de ensayo para la vida… pero no sé por qué deja de lado el juego libre y simbólico, donde son los niños los que asientan sus propias normas y las van modificando (jugar a espías, a piratas, a princesas, a mamás y a papás…).

Y si se trata de fútbol o ajedrez, no entiendo por qué afirma que la madre no vive igual los retos que el padre y por tanto no puede enseñar esos juegos. He jugado al baloncesto durante 12 años de mi infancia y adolescencia, y mi padre jamás vino a verme al campo a jugar. Me enseñaron siempre mujeres, porque jugaba en un club femenino. Y cada partido era un fuerte, fortísimo reto, por el que peleábamos competitivamente dejándonos la piel en el campo. Aprendimos mucho más que baloncesto, no sólo “afectividad”. Y el baloncesto era mucho más que una “actividad de entretenimiento o esparcimiento”. ¡¡Era una escuela vital que formó nuestros hábitos y virtudes!! (afrontar lo arduo, retrasar el deleite, empatizar con el otro, tomar decisiones…) Mi madre me enseñó a jugar a la goma, a piedra, papel o tijera, al 3 en raya y a las tabas (¿no son esos juegos para Polo?), mis amigos al rescate, al churro, al látigo y al corro de la patata. Con mi padre jugué mucho a las cartas y al dominó, pero no fue él quien me enseñó el ajedrez, esa fue mi hermana. Y a las chapas, mi hermano. Así que no entiendo por qué Polo afirma que es el padre quien debe enseñar a jugar, y que a él le compete la educación del apetito irascible… ¿He entendido mal la noción de juego? Igual alguien me lo puede aclarar…

¡Saludos a todos!

Consuelo Martínez Priego dijo...

Convendrá recordar que Polo, creo, no niega que el matrimonio tenga dos fines, sino que, por su modo de entender a la persona, considera que no hay bien alguno que pueda superarlo. Por eso subraya que el fin del matrimonio es la procreación. Sin embargo, creo que hay que entenderlo en su contexto completo.

En cuanto al papel del padre y de la madre... entiendo que suena extraño que lo específico del padre sea enseñar "juegos" y de la madre "la acogida". Si se mira con mentalidad amplia, creo que puede entenderse el "fondo" de la cuestión. Creo que, más que limitar el papel de la madre, subraya su especificidad frente al padre...

Oliva Luengo, creo que siempre que hay desunión los hijos lo sufren. Ahora bien, entiendo que lo que más puede dificultar la educación de los hijos es que los padres vuelvan a tener "otras parejas"; lo que Polo llama "poligamia sucesiva". De hecho, es más complejo asumir un divorcio que el fallecimiento de un padre o una madre.

Laura Hernán, también creo que no es imposible educar a un hijo cuando falta el padre o la madre, pero es obvio que la situación es más compleja, muchos más compleja. No hay más que mirar a nuestro alrededor... Sin embargo creo que, por el bien de los hijos -y de los cónyuges- en ocasiones es mejor la separación que el seguir conviviendo. Eso también es obvio.

Ha aparecido la palabra "trauma": es fuerte. Pero la verdad es que un "golpe fuerte" en la vida es un "trauma" -así se llama-, deja una huella en la propia biografía y la biografía no se cambia. Que los padres se queden sin trabajo también puede ser un trauma, que fallezca un hermano, etc. etc. Pero sin duda, lo que se refiere a la unión de los padres es especialmente delicado.

Cuando "falta" por motivos laborales uno de los padres, se habla del síndrome del "padre ausente". Diría Rof Carballo que el modo de asumir la normatividad y el modo de tener seguridad en el orden es distinta cuando falta esa figura.

Melisa S. en muchas ocasiones he pensado qué es una familia, y, después de mucho mirar y leer y estudiar y pensar creo que podría decirse que, primariamente, es "el lugar donde se nace". Por el bien de los niños, puede "reduplicarse" jurídicamente la ligazón propia de "el lugar donde se nace" -es la adopción-. Pero el resto de situaciones de relación interpersonal pueden ser más o menos interesantes, estar legisladas de un modo u otro, etc. Pero a nosotros nos interesa la naturaleza de las cosas, no la situación cultural simplemente -que es variable y puede ser errónea respecto a la naturaleza de las cosas-. Ya vimos en primero que hay culturas que han aniquilado la dignidad humana... y estaban de moda -como la cultura nazi-. Entiendo que es políticamente incorrecto decir esto, pero la filosofía no es políticamente correcta, sino libre.

Eva Gayo: muy interesante. Pero ¿a que el "regazo" materno es algo especial que el padre no tiene -lógicamente-? Por ahí van los tiros de la especificidad. En todo caso, saldrán más "tipos" de juegos en el libro, pero el que se describe aquí, con los rasgos que se destacan, es especialmente adecuado para la educación de la afectividad. El juego más alto es el baile y es -dice Polo- más común en la mujer que en el hombre... no sé, vosotros veréis.

Y nada más. Seguiré. Un cordial saludo
-disculpad que no ponga links a vuestras intervenciones: ando mal de recursos informáticos-.

Anónimo dijo...

María del Mar Losada García (Lengua Extrajera)


En el primer capítulo Leonardo Polo comenta varios temas que ya hemos visto en Antropología educativa I, como son qué es educar, que lo más relativo del ser humano es que es hijo, la debilidad del hombre cuando nace y su necesidad de crecer y desarrollarse en una sociedad. También habla de la necesidad de la monogamia (como vimos en Antropología I, la esponsalidad, entregarse completa y exclusivamente a otra persona con la intención de tener descendencia), la diferencia entre el ser vivo y la máquina, la necesidad del orden en el crecimiento, las virtues…
También establece una relación muy interesante entre la técnica, las manos, el lenguaje, el rostro/ cabeza humana y el bipedismo.
Por último comenta la evolución, las especies y la "evolución" en el ser humano.

Aunque haya bastantes comentarios políticamente incorrectos en el capítulo II le daría fragmentos de este capítulo a muchas madres que conozco para que se dieran cuenta de que la simple procreación no es suficente, que hay que educar a los hijos, y que los primeros educadores no son ni los maestros ni las “cuidadoras” (que mira que es “fría” la palabra; al menos niñera o tata eran más “cálidas” implicaban algo de cariño) sino que son en realidad los padres. También me parece muy acertada la reflexión que hace sobre el juego. Los niños que juegan aprenden tanto a ganar como a perder, lo que va a ser vital a lo largo de su existencia, tienen que aprender a aceptar y asimilar tanto sus triunfos como sus derrotas o los rechazos que van a tener que sufrir a lo largo de su existencia en todos los aspectos de su vida.

La situación ideal es que el matrimonio se haya establecido entre las personas no entre sus personalidades, que hayan proceado y que los dos participen en la educación de su prole, pero muchas veces, por desgracia, por diversos motivos esta situación no se puede dar y es mucho más perjudicial para el niño y su educación vivir en una familia donde los padres no se hablan o riñen, que vivir sólo con uno de ellos. Además tener un hijo no significa que tengas que sacrificar tu felicidad, y si sólo aguantas esa situación de infelicidad por tu hijo, de un modo consciente o inconscientemente se lo vas a transmitir al niño, lo que va a ser mucho más perjudicial para él.

Saludos a todos,

Mar Losada

Carlos Martinez dijo...

Hola compañeros:
Empezamos con la lectura de los dos primeros capítulos de este, a priori, polémico filósofo. Tras entrar en materia, ha habido varias cosas que me han llamado la atención y con la cuáles, no estoy muy de acuerdo. Según Leonardo, "el matrimonio tiene como fin al hijo". Desde mi punto de vista, puede ser así. Pero no creo que sea un fin exclusivo del matrimonio; una pareja que no esté casada puede tener este mismo objetivo. De este tipo de pareja puede nacer un hijo, una obra común, fruto del sentido imitativo del amor de los progenitores. Por otro lado, los casos que pone de ejemplo el autor sobre niños que son maleducados por proceder de una relación extramatrimonial, creo que no son significativos ya que se encuentran ambientados en contextos socioculturales muy particulares, concretamente, en familias con gran desventaja social. Es de suponer que la educación de un niño depende en gran parte del contexto familiar en el que se encuentra dicho infante y no sólo del estado civil de sus padres.
Hay otra serie de comentarios que afirma Polo que se caen por su propio peso y que parecen evidentes, ( cualquier persona con dos dedos de frente pensaría de esta forma), me refiero al tema de que los padres no deben discutir delante de sus hijos, que deben mostrar unidad y, por último, que la educación familiar depende de la educación conjunta de los padres.
Hay otro punto que, en ocasiones conviene recordar a las familias, la educación primera corresponde a los padres y, la escuela debe de ayudar a éstos en tan laboriosa tarea.
No me queda más que felicitar a los papás. Mañana es nuestro día.
Un saludo para todos. Buen puente.
Carlos Martínez

Anónimo dijo...

Una duda respecto al carácter filial del hijo. Dice Polo que el hombre de suyo es hijo. Igual que no siempre es padre, porque eso se hace en un momento dado de la vida, sin embargo, el hombre siempre es hijo, y una de las caácterísticas propias de ser hijo es que se hace cargo de su carácter filial (p. 44).
Pero, ¿esto vale respecto a Dios? Es decir, ¿somos hijos de Dios siempre o en un momento dad? Si la respuesta es que somos hijos de Dios siempre, ¿no sería entonces superfluo el bautismo?
Me encantaría tener una respuesta a esto. Gracias!!!

Anónimo dijo...

Hola a todos.
Soy Teresa MªPuerta García_Ripoll, alumna de Ed.Infantil.
Encuentro muy interesante la lectura de estos dos primeros capitulos, nos hace reflexionar estemos de acuerdo o no sobre temas de la sociedad de la educación.
Capitulo 1
Me gusta la frase "educar es ayudar a crecer", a crecer como persona, misión que tienen los padres por igual,tanto el padre como la madre.
El hombre nace debil, y los padres deben ayudarle acrecer, en todos los aspectos.Debe madurar biologicamente, y recibir una educación.
Leonardo Polo, en el 1ª capitulo, define muy claramente en que debe consistir lo que es una educación del ser humano, y es enseñar hábitos para perfeccionar inteligencia y voluntad y así conseguir virtudes, de ahí la importancia que se da en Ed Infantil, a la adquisición de hábitos, de alimentación, sueño, higiene.
Capitulo 2
El hijo es fruto del amor, es obra común, pero estoy de acuerdo con POLO con que también puede deshunir ya que hay matrimonios que solo se preocupan de los hijos y olvidad su relación como pareja, abandonando la comunicación tan importante en un matrimonio y necesaria también para educar bien a los hijos.
La desunion de los padres estropea la educación de los hijos, el que unos padres se divorcien podrá dificultar la educación de esos hijos, pero no debemos dramatizary pensar que ya no se puede hacer bien y que esto causará traumas en el niño.

Maria Antonia Pedra Lucia dijo...

Buenos días y ¡buen fin de semana a todo el mundo!
Soy María Antonia Pedra Lucia, alumna titulada de Magisterio de Educación Infantil.
Después de leer los dos capítulos, he decidido que me gustaría hablar sobre el punto 1 “La educación en el ámbito familiar” del capítulo II ya que nunca me había parado a pensar en si influía la relación sentimental de los padres en la educación de los niños.
Entrando en materia, por una parte es normal que un niño que procede de un padre o madre polígamo no tiene la misma atención que un niño que nace en una familia estructurada por el amor de su padre y de su madre. Está claro que el primer niño no puede recibir la misma atención que el segundo.
Pero lo que me ha hecho pensar es, si un niño que procede de padres separados o divorciados es un niño peor educado que un niño que ve el amor de sus progenitores entre ellos. Yo creo que esto depende mucho de la situación que viva el menor, y más en la sociedad de hoy en día que hay muchísimos niños que tienen a sus padres separados, para mí éste niño puede tener mucho amor tanto por parte de la madre como por parte del padre pero de forma separada y no por eso creo que tenga que ser un niño mal educado. Estoy de acuerdo que no es lo mismo que un niño tenga a su padre y a su madre juntos y vea el cariño que hay entre ellos, y que esto pueda favorecerle en su educación, pero eso no quiere decir que los demás niños que no viven en esta situación sean niños mal educados, al menos des de mi punto de vista.
Sí que es cierto que hoy en día la separación de las parejas, desgraciadamente, está a la orden del día y que esto afecta a sus hijos, si los tienen, pero deberían poder educarlo con todo el amor y el cariño del mundo para que el niño no notara la falta de uno o de otro, y intentar pasar el máximo número de horas juntos para que el niño viera que a pesar de que sus padres no son pareja se llevan bien y pueden hacer cosas juntos por su hijo.
No he vivido la situación pero creo que un niño de padres divorciados, los cuales no se dirigen la palabra, tiene que vivir con una sensación de impotencia continua, porque el niño no debe poder entender el por qué sus padres no son como los demás.
Creo que todos debemos trabajar en construir una sociedad donde los niños sean muchísimo más importantes y que los dos progenitores estén dispuestos a educarlos y formar parte íntegra de su vida, y saber que lo primero es su hijo, para mí solo así se conseguirá que los niños sean educados.
Saludos

Consuelo Martínez Priego dijo...

Buenos días. Contestaré brevemente a Carlos y después me detendré en los otros comentarios. Me ha parecido interesantísimo lo relativo al matrimonio.
Si un varón y una mujer comparten un proyecto de vida -no un ratito de vida- en el que se incluye la descendencia y se trata de un compromiso público -porque lo que van a crear es un bien que ha de ser protegido y porque los lazos de parentesco implican obligaciones-, eso es un matrimonio. Exclusividad y totalidad, procreación y publicidad -en orden a la justicia-. En tal caso, la "desventaja" educativa de esos niños no es tal. Estoy de acuerdo contigo.
He de marcharme.
La pregunta sobre el bautismo... nos llevaría lejos. Tan sólo apuntar que éste "nos hace hijos EN el Hijo".
Un cordial saludo

Cristina Reus dijo...

Cristina Reus (Titulada EF)

Hola a todos y todas.

En cuanto al capítulo I, la idea que más ha llamado mi atención y con la que estoy de acuerdo es la del paralelismo que se hace con el encargo que le hace la madre de Caperucita a su hija: llevar productos a su abuelita enferma, con el que se nos hace a las personas por nuestro Padre: la vida. Vivir no es sólamene un derecho, sino también un deber. Debemos cuidar de nuestra vida pues es el encargo que se nos ha dado y como buenos hijos hemos de obedecer.

Otro aspecto que ha captado mi atención es el concepto de evolución en el ser humano como una adaptación de éste al clima (diferentes climas como consecuencia de los movimientos migratorios) manifestando dicha adaptación a través de mutaciones genéticas a lo largo de periodos de tiempo muy dilatados.
Todo esto sin en ningún caso perder su carácter de especie.

El resto del capítulo repasa algunos de los aspectos ya tratados en Antropología I o trata otros temas cuyos planteamientos me resultan más obvios.

Un saludo

Anónimo dijo...

Consuelo lo de hijos en el Hijo me ha dado materia para pensar,pero de moemnto lo voy a aparcar y detenerme más en la educación. Muchas gracias!!

Tania dijo...

Hola a todos soy Tania Amor Perez de lengua extranjera.

Voy a resumir algunas partes del capitulo 2.

Me llama mucho la atencio´n como definen el matrimonio, dicen que su unico fin no es el del amor sino que su fin mas importante es el hijo y realmente lo creo asi. Dicen que cuando tienes un hijo las prioridades en la vida te cambian por completo y que toda tu vida gira en torno a el. Pero tambien nos dicen luego en el libro que los padres no deben descuidar su amor entre ellos porque lo necesitan para poder educar a su hijo. Es muy importante dar ejemplo a los hijos, darles confianza, seguridad y dialogar mucho con ellos.
Es importante que eduquemos en el niño los sentimientos y el afecto desde su primeros años de vida.
Comparto tambien lo que dicen sobre los hijos de padres separados, pienso que se les hace un flaco favor dejando toda la educacio´n en manos de las madres.

Unknown dijo...

Buenas noches. Soy Marta Ramos Quintana, alumna titulada de Infantil.
Me gustaría comentaros que nunca me había parado a pensar detenidamente que el fin primario del matrimonio fuese la proceación, la crianza y la educación. Personalmente me casé y he tenido hijos pero porque para mi es algo natural, no una finalidad u obligación.
También me gustaría señalar que aunque considero totalmente que la educación del hijo es familiar, siempre hay casos (reales aunque no sean ideales)en los que aún estando los padres desunidos (viudos, separados...)pueden educar a sus hijos con los mismos valores que matrimonios como el mío (Católico, Apostólico y Romano).
Algo con lo que no estoy de acuerdo con L. Polo es que el juego educativo lo enseña mejor el padre que la madre; ahí discrepo, creo que cada uno enseña de distinta forma, ni mejor ni peor, depende de la personalidad de cada cual.
Y a modo de conclusión, decir que de lo que me he dado cuenta en esta lectura es que he estado dando muchas cosas por sentadas sin pararme a reflexionar.
Un saludo para todos. MRQ

Anónimo dijo...

Hola, soy Luis Rubio Portolés, alumno titulado de 3º Educación Física.
Voy a resumir el primer punto del segundo capítulo. "la educación en el ámbito familiar" y luego haré un breve comentario al respecto.

Dentro del ámbito familiar y en concreto dentro del matrimonio, tenemos dos fines importantísisimos: la procreación y el amór entre los esposos. El fin de la procreación no se debe ver únicamente como el acto físico, sino más bien como un acto con fin educaciónal. En este aspecto nos diferenciamos de los animales.
Los padres son los primeros educadores de los hijos y eso es así, por el amor que los esposos se tienen a ellos mismos y como consecuencia este amor revierte sobre el hijo. Sin amor no se podría crecer y por tanto no habría una buena educación. Se puede decir que el fin del matrimonio es la creación de un ser nuevo, ese ser es el hijo.
El nacimiento del hijo es, por una parte gracias a los padres fisiológicos, en cuanto que crea su cuerpo y por otra,es gracias a Dios, en cuanto que crea su alma.
Cuando se produce una desunión entre los esposos, ya sea por demasiado amor al hijo o falta de amor al esposo/a "poligamia", se produce al mismo tiempo una falta en la función educativa. Es decir, la educación desaparece. Esa merma de educación no es la misma que aparece cuando un padre o una madre se queda viudo,o al menos no repercute tan negativamente en el hijo.
Opinión personal: Creo que todos al nacer tenemos que dar las gracias a nuestros padres ya que fruto del amor que Dios ha depositado en ellos, podemos nacer nosotros y por consiguiente nos convertimos en hijos de nuestros padres y por supuesto de Dios. Si nuestros padres se separan,no afecta de la misma forma a un hijo de corta edad que a otro (que ya ha madurado emocionalmente)de mayor edad. Aunque el trauma es igual..., parece que para el mayor es más llevadero que para el más infante. Los padres se deberían plantear la procreación y el fin de la misma.

Un saludo

Luis

begoña candela dijo...

los fines del matrimonio son la procreacion- educación y el amor entre los esposos.

la educacion del hijo es familiar, deben ser los dos esposos los que eduquen al hijo, ya que cada uno le proporciona cosas distintas.

la educacion es la mejor cuando el amor al hijo es una prolongacion del amor entre los esposos. por lo tanto cuando los hijos proceden de relaciones extramatrimoniales son menos educados, falta uno de los dos elementos fundamentales para la educación de ese hijo.

para conseguir una buena educacion, marido y mujer tienen que estar de acuerdo en todos los puntos o asi deben de verlo los hijos, no podemos contradecir a la otra persona ni quitarle autoridad delante del hijo. para ello la mejor educacion familiar es la conjunta...

es propio del padre enseñar al hijo a jugar, mientras que la madre le enseñará las reglas, función mantenedora. por medio del juego se educa la afectividad, los niños tienen que aprender a ganar y a perder.

como padres, es necesario respetar las inclinaciones de los hijos, tenemos que educarles en la libertad y no tenemos que procurar que sean dobles nuestros.

me ha parecido un tema muy interesante y a la vez muy claro a la hora de entenderlo!

un saludo a todos

Anónimo dijo...

¡Hola a todos!
Soy Mª José Bernardo Gómez, alumna titulada de Educación Primaria. Del Capítulo I, me parece destacable el epígrafe “La renuncia a la filiación”, pienso que es importante para iniciar la lectura de este libro y en general para nuestra labor y existencia. Por ello destacaré lo siguiente:
Inicialmente poner en conocimiento que el hombre en primer lugar es hijo y posteriormente padre, por participación. Así, el hombre no puede renunciar a no ser hijo, pues “procede de”, es decir le debe todo a aquel del que procede. El hombre por un lado se lo debe a los padres humanos y por otro a Dios.
Del mismo modo, tampoco se puede renunciar a ser padre, pues hay que preocuparse de los hijos, no abandonarlos.
Si el hombre no fuera hijo, la educación no tendría sentido.
El ser humano es persona, no individuo, pues éste es egoísta y se aísla en sí mismo. El ser humano como persona acepta a los demás.
Ser hijo significa que necesita ser ayudado, es decir educado. Por tanto ser padre conlleva la educación, es decir la ayuda a crecer.
Un saludo.

LearningEnglish dijo...

Hola buenas tardes;

Soy Inma Marcos, alumna titulada de Lengua extranjera.

Me gustaría comentar la importancia de la educación de la familia en el juego.

Como bien dice el autor, uno de los primeros momentos en los que podemos aprender sobre las virtudes es a través del juego cuando somos pequeños. Pero además, el juego puede fomentar el sentimiento de pertenencia a un sitio, el sentimiento de hogar.

Para ello, es fundamental la participación directa de la familia; jugar en familia es la mejor manera de reforzar las relaciones entre los miembros del hogar, a través del juego expresamos emociones, sentimientos, afecto y fortalecemos los lazos de unión entre las personas que participan. Es uno de los principales hilos conductores del amor entre padres e hijos además de cumplir una función educativa.

El juego fortalece los lazos de unión entre las personas que participan, por lo cual, es un importante integrador familiar porque fomenta la comunicación, fortalece el afecto y genera un sentimiento de complicidad mutuo, eso que más tarde puede ayudar a los padres a “adivinar” qué es lo que conmueve a nuestros hijos; todas estas ventajas pueden ser llevadas para fortalecer los lazos familiares. Cuando un niño tiene la oportunidad de poder jugar no sólo con sus hermanos sino con sus padres e inclusive abuelos, tíos y primos se genera un entorno muy rico.

Ahora que las familias se ven disminuidas y desunidas por la distancia, falta de tiempo o en muchas ocasiones por descuido, el juego puede ser una forma de inculcar ese sentimiento de pertenencia familiar que se está perdiendo.

Al enseñar a jugar, notamos como el niño va desarrollando sus diferentes cualidades humanas y es refrescante notar como nosotros podemos influir en ello, formar parte ello de una manera activa. Si es que existe en la familia falta de comunicación, de interacción, apoyo y unión, el juego puede ser el pretexto perfecto que necesitamos para establecer y fortalecer relaciones familiares armoniosas. Es algo para lo que no es necesario buscar gran cantidad de tiempo, pues no es la cantidad de tiempo que se les dedique lo que importa, sino la calidad de estos momentos.

Anónimo dijo...

¡Hola a todos!
Soy María José Bernardo Gómez, alumna titulada de Educación Primaria. Del capítulo II me gustaría destacar “El diálogo en la educación”. Así, decir que la educación requiere diálogo, no son adecuadas las riñas. Éstas deben evitarse mediante el diálogo, pues esto afecta a la educación de los hijos. Es también necesaria la estabilidad entre el hombre y la mujer, que la relación entre ambos no decaiga.
Para que la educación familiar sea adecuada debe ser una educación conjunta. El padre y la madre deben estar unidos en la función de educar, por separado esto es imposible. La mujer y el hombre tienen que complementarse en la función de educar, tienen que colaborar entre ellos.
La primera educación que el niño recibe es la de la familia y posteriormente la del colegio, aunque con otras funciones, por ello los esposos como principales educadores tienen que ponerse de acuerdo y deben estar unidos queriendo educar cada uno por su lado.
El déficit en la educación también se produce cuando los hijos quedan a cargo únicamente de la madre, pues la unión familiar se rompe.
Para que la educación sea adecuada, la familia debe tener estabilidad y ésta se logra con la convivencia del esposo y de la esposa. La estabilidad educativa se consigue cuando los padres educan a sus hijos juntos.
Un saludo.

SONIA M.A. dijo...

Hola a todos,

Soy Sonia Marín Álvarez, alumna titulada en lengua extranjera. Me gustaría hablar sobre el juego en la educación.
Lo primero a tener en cuenta es que a la hora de educar debemos hacerlo de manera libre, es decir, no debemos imponer una educación a los niños. Con esto, me refiero que porque el padre sea abogado, el niño tenga que seguir sus pasos, ya que eso es antieducativo y por ello hay que educar en la libertad. Podemos orientar al niño pero no imponerle. Se trata muchas veces de adivinar lo que nuestros hijos quieren. Una parte muy importante en la educación del niño es el juego ya que educa el apetito irascible en el individuo. Debido a que la escolaridad se ha visto adelantada a edades muy tempranas, los profesores han introducido el juego como un instrumento para formar la inteligencia, la imaginación... También los niños deben aprender a ganar y a perder porque un niño que no sabe perder, se convertirá en un adulto que no sabrá afrontar los problemas el día de mañana. Es conveniente que el niño aprenda también a que no siempre se gana. Con todo esto educaremos el apetito irascible y haremos del niño un hombre fuerte ya que tendrá educada su afectividad y sus sentimientos.

Un saludo a todos.

Sonia Marín Álvarez

Jaime Duque de San Juan dijo...

Hola a todos: soy Jaime Duque, alumno titulado de Educación Primaria.
Después de haber leído los dos primeros capítulos he sacado varias conclusiones respecto a un tema que por mi carrera me es familiar, y este no es otro que la educación. Igualmente se me han venido a la cabeza conceptos estudiados en el blog de Antropología I.
Creo que queda bien remarcado en el libro que la educación es vital para el ser humano. Es vital para ayudarlo a crecer. Habñamos de un crecimiento continuo y progresivo. En definitiva educar es ayudar a crecer puesto que el hombre nace débil y necesita de esa formación para alcanzar la madurez. Es por ello que consideramos importante y fundamental el papel que desempeñan los padres ante los hijos. La educación empieza siempre por los padres y acaba en ellos. Una estabilidad matrimonial, buena convivencia, buen ambiente... favorecerá y fortalecerá el crecimiento del hijo, el cual a su vez necesitará ser ayudado, formado y educado.
Personalmente realicé un estudio en los que la separación de padres influía en el rendimiento escolar de los niños en el colegio. De aquí el papel fundamental que juegan los padres en la educación de los hijos. Unos padres, que como dice el libro también son hijos (lo son o fueron de sus padres y son hijos de una paternidad divina).

Saludos a todos

Carmelo Añón dijo...

Soy Carmelo Añón, Titulado en Educación Primaria.

Me gustaría comentar dos cuestiones con respecto al primer capítulo.

En el segundo punto se habla de la renuncia a la filiación y se indica cómo "si el hombre se lo debiera todo a sí mismo, la educación carecería de sentido" (pág 46). Esto me ha recordado unas sonadas declaraciones de Fernando Alonso cuando, tras adjudicarse el Campeonato del Mundo, señaló que no le debía nada a nadie. Fueron duramente criticadas por la prensa y por la opinión pública, quizá porque socialmente está muy interiorizada la idea de que la vida tiene mucho de regalo (pag 47).

En esta misma linea, en la página 58 se señala que "un hombre aislado de los otros seres humanos no se desarrolla, no crece": la sociedad es condición de viabilidad. Dado que el hombre puede crecer siempre, podríamos añadir que un hombre que se aísla o que da la espalda a los demás, es un hombre que decide no crecer, que se empequeñece (porque no puede estancarse: o avanza o retrocede).

Carmelo Añón dijo...

La segunda cuestión que quería comentar con respecto al primer capítulo es la afirmación que hace Polo acerca de que "el hombre es un ser técnico, lo cual es una condición de viabilidad. Por eso, entender que la técnica tiene que ver con lo artificial y no con lo natural, no está justificado" (pág 68).
Pienso que es muy interesante la reflexión que hace al respecto porque se enfrenta con un planteamiento antropológico muy de moda a finales del siglo XIX (gracias a los estudios etnográficos y los trabajos de campo en pueblos que habitaban lugares "salvajes" o zonas vírgenes) y que ensalzaba las culturas aborígenes como más "naturales" o más "humanas" dado que vivían en comunión con la naturaleza y apenas estaban desarrolladas.
Una lectura similar puede hacerse del último éxito de James Cameron, Avatar: ¿son tan malas las máquinas y tan buenos los que viven exclusivamente de lo que les depara la naturaleza? ¿Es necesario crear tal dicotomía que el progreso tenga que estar inevitablemente reñido con el respeto al Medio Ambiente?

María del Rey Barba dijo...

Soy María del Rey Barba, alumna de Lengua extranjera. Me gustaría comentar el último punto del capítulo 2: Educar en la serenidad. Trabajo con niños de 2 y 3 años y es curioso cómo lo que leí se refleja tan bien en los niños. Soy una persona un tanto nerviosa y es cierto que a los niños se les debe transmitir serenidad y que como mujer, en este caso su "seño" somos un referente y estamos educándoles así, cuando estamos serenas los niños, saben la medida justa de hacer las cosas, de decir, de dirigirse a la profesora a sus compañeros.
A lo largo de los capítulos queda claro el papel fundamental de la madre como del padre, de la función del núcleo familiar. El educar forma parte de la familia y no existe excusa ninguna para delegar en otros su deber de educadores. Ser padres es algo más que tener hijos es entregar la vida por ellos, estar en sus momentos los cruciales y no tan cruciales, ser un ejemplo para ellos hablarles de todo, no dejar esa responsabilidad a los cuidadores, al colegio, etc.
Es una pena que se tome tan a la ligera el ser padre/madre, ya que al final los únicos que no tienen culpa y los que más sufren son los hijos/as, ¿no?.

Carmelo Añón dijo...

Termino ya (siento el bombardeo: he estado fuera el fin de semana y tengo que apurar esta noche) con un breve comentario sobre el capítulo 2 (ya se han dicho muchas cosas sobre él).
Me parece muy interesante la insistencia que hace Polo al hablar de la necesidad de una educación conjunta de los padres (pág. 99) que además sea fruto del amor: una prolongación del amor entre los esposos (pág 90).
Entiendo que las deficiencias en la educación del niño no lo serían tanto por la ausencia de uno de los progenitores (que también) sino por la falta de amor entre los educadores primarios (ya estén divorciados, separados o casados-sin-aguantarse). Por eso, no veo como Melissa esa clara alusión al matrimonio canónico y sí en cambio veo evidente que el amor que ha traído consigo a un nuevo ser humano sea el motor de su crecimiento.

Anónimo dijo...

Buenas noches a todos, soy Isabel Jiménez, de Magisterio de Lengua Extranjera y también quería hacer mi aportación a las ideas que venís comentando estos días.

Coincido con el autor y con el Papa, en que muchos de los problemas que acucian a la sociedad actual proceden de la negación a aceptar la condición natural y radical del hombre como hijo, criatura engendrada, que no se hace a sí misma, y que nace con una realidad ontológica como hombre o como mujer, y que estos patrones se trasladan de forma natural e implícitamente a la prole. Los hijos aprendemos a identificarnos con los referentes inmediatos que encontramos en nuestros padres, abuelos y demás parientes. En la adolescencia, etapa de "renacimiento" de la identidad podemos voluntariamente renunciar a estos referentes si sentimos que no nos identifican y con nuestra inteligencia abstracta y nuestra voluntad forjar nuestro propio carácter y colmar nuestras aspiraciones más profundas.

Me ha sorprendido la sólida disquisición de L. Polo que conecta el desarrollo de la habilidad manual paralelo a la inteligencia y al lenguaje. Opino que es una idea muy rescatable y aplicable a la enseñanza y a la educación en general, pues, es insospechado el poder constructivo o destructivo de la palabra hablada.

Es indudable el papel primordial e intransferible de la familia como agente educativo, su función normalizadora de los afectos a través del cultivo de las virtudes de la fortaleza y la templanza, contra los apetitos naturales (irascible y concupiscible) en contra de la tendencia actual a exacerbar las apetencias y exhortar a romper prohibiciones y límites en busca del placer. Los límites, la distinción clara entre lo bueno y lo malo, ofrece seguridad a los niños. El respeto a su libertad no significa la ausencia de límites, sino que los niños han de experimentar las consecuencias lógicas de vulnerar normas o transgredir límites para poder reflexionar, rectificar y reajustar sus conductas.

La familia biparental resulta que ofrece los modelos complementarios de padre y madre, y siempre que guarden un equilibrio afectivo para el niño, como afirma L. Polo, constituyen la base sobre la que edificar las facultades superiores del ser humano: inteligencia para buscar la verdad, y voluntad para realizar el bien. El relativismo a ultranza y los ataques continuos a la unidad familiar quebrantan los principios básicos sobre los que edificar la Humanidad: La familia no es sólo donde se nace, constituye un entramado afectivo y siempre sanguíneo, donde el ser humano es aceptado por lo que es y como es, de forma incondicional y mientras viva.

Anónimo dijo...

Isabel Jiménez. Lengua Extranjera.

Quisiera añadir que me gustaría recibir una explicación más pormenorizada sobre la poligamia como elemento distorsionador del amor paterno-filial, por que los argumentos que aduce en el punto 1 del segundo capítulo, no son muy explícitos y no justifican la inexistencia de relaciones fraternales.

El progreso humano ciertamente se nutre de los avances técnicos y científicos acumulados de generación en generación. Adiestrar, enseñar, instruir, corresponden a esta idea de transmisión de la técnica o lo que es lo mismo, aprender haciendo (J. Dewey). Pero la educación abarca más aun, implica la transmisión de valores, una ayuda desinteresada al ser humano por hacer, a formar su propia cosmovisión de la realidad y de la vida, con una vocación transcendente: rebasar los límites conocidos hasta donde la voluntad le conduzca.

La visión de Leonardo Polo del matrimonio y su prole, como un paralelismo de la Santísima Trinidad, no es nueva para mí. Este triángulo explica muy bien la interdependencia afectiva en el núcleo familiar. Aunque las realidades familiares en nuestros días difieren mucho de esta propuesta conceptual idílica, que no por ello debemos renunciar a conseguir.

Coincido con mi compañera Eva Gallo, en que el "HomeSchooling" llevado a cabo con seriedad, puede satisfacer muy adecuadamente las necesidades educativas personalizadas, y permite a los padres ejercer de manera plena su derecho a educar conforme a su proyecto educativo, y de una manera integral. Lo que veo más difícil es que los padres sean expertos en todas las materias a un nivel avanzado, dispongan de una dedicación exclusiva, y consigan la homologación que exigen los gobiernos.

En cuanto al juego, difiero con el autor en la consideración esencial de los elementos que cita en el texto como exclusivos de su sustancia. El juego es elemento de expresión y descubrimiento de sí mismo y del mundo, se expresa a través de él. Promueve el diálogo y la relación interactiva en familia y entre iguales. Es verdad que vincula los afectos con la actividad, por eso resulta un instrumento muy valioso en la enseñanza formal, como elemento motivador, y en la educación familiar al aproximar generaciones y facilitar el conocimiento mutuo y la comunicación fluida. No obstante, la esencia del juego, es ser fuente de placer y diversión, sin otro fin que el gusto por disfrutarlo, aunque colateralmente sea una fuente de aprendizaje, experimentación y conocimiento. El juego es una experiencia que proporciona libertad y arbitrariedad, y constituye una actividad seria e importantísima para el niño, que lo vive como instantáneo, y se sustrae al tiempo y al espacio, y le permite desarrollar su imaginación y fantasía sin más límite que su propia voluntad. El juego es uno de los primeros lenguajes del niño, pues en él expresan sentimientos, pensamientos, aficiones e intereses. Es un "hacer" saludable, indispensable para vivir, pensar y crecer óptimamente. Incluso actúa como factor terapéutico al descargar tensiones, liberar ansiedades, prevenir depresiones, ahuyentar miedos e inseguridades, cimentar la autoestima y encauzar energías de manera positiva y placentera.

Un saludo a todos y hasta la semana que viene

Anónimo dijo...

Buenas tardes-noches Consuelo y compañeros!! Soy ÁNGELA RESINO CORROCHANO, ALUMNA TITULADA LENGUA EXTRANJERA.
Me incorporo un pocoo tarde y hay tantos comentarios, q no me ha dado la vida para leer todos. Asique espero no repetirme demasiado.
Mi reflexión va centrada en el capitulo 2.
- El fin primario del MATRIMONIO es la procreación-educación.
- El hijo es el fruto del AMOR de ambos, y la dotación genética da el carácter unitivo del amor de los padres y el amor a los hijos.
- La educación sale siempre mal si no está unida al AMOR DE LOS ESPOSOS (amor que conlleva no reñir entre ellos delante de los hijos, y complementarse entre ellos para darle la mejor educación posible en todos los sentidos, y un EQUILIBRIO EMOCIONAL, aspecto clave que debe empezar en la educación afectiva, para que luego por mediación de la VOLUNTAD, llegar al desarrollo de las virtudes)
- El diálogo, base para una buena educación afectiva, concretando este en acercar posiciones, los padres tienen que estar de acuerdo, los hijos no pueden ver que se contradicen mutuamente...
Estoy de acuerdo en la BASE DE CASI TODO lo que dice el autor...
Pero pienso, que lo importante es lo importante... La pareja que se quiere, que se unen y forman un proyecto de vida juntos, un proyecto sincero, leal; una apuesta al 100% con la otra persona, independientemente de si lo hacen a través del sacramento del matrimonio o no... pueden crear hijos perfectamente educados, perfectamente felices. Es por eso que me chocaba esta afirmación: “Ningún varón tiene derecho a tener hijos fuera del matrimonio, y la mujer tampoco tiene derecho a realizar lo mismo, por esto que explicaba anteriormente”
Sin embargo, estoy completamente de acuerdo en el CACAO mental que produce en los niños, las situaciones de separación, divorcio, poligamia... he visto muchos casos, y realmente los niños son las principales víctimas.
Por eso, opino que un PROYECTO DE VIDA, entre dos personas... tiene que ser eso UNA APUESTA TOTAL, con UNA SEGURIDAD PLENA y UN AMOR RECÍPROCO AL 100%... lo más importante es una familia unida, una familia donde los esposos, o la pareja, se quieran desinteresadamente, se conozcan, se complementen, y no sea un amor egoista... UN AMOR DONDE AMBOS ESTEN DISPUESTOS A DAR LA VIDA EL UNO POR EL OTRO, un PROYECTO donde por ese AMOR INMENSO entre ellos, crear hijos que puedan crecer en este amor...
Es importante, vivir el ARTE DE AMAR, salir de NOSOTROS MISMOS, y buscar el bien del otro por encima del nuestro. saber compartir las dificultades, tensiones... aprender JUNTOS a sobrellevarlas...

Por desgracia, el mundo funciona de forma muy diferente. No creo que el mayor problema en la educación de los niños, sean los hijos criados por parejas homosexuales, o parejas sin casar... considero que es mucho peor, las parejas inestables, (lease incluso matrimonios) que no se quieren bien, sino egoístamente; aquellas que oprimen a sus hijos mediante una educación AUTORITARIA, o aquellas que la mayor parte del tiempo, están tan inmersos en su vida laboral, social, en sus problemas diarios, que se olvidan de que esas personitas que ellos mismos generaron, los necesitan para crecer, necesitan de su tiempo, y de su amor.
FIN